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Helmut Schmidt, un ejemplo de lealtad

Fumando un cigarrillo. Así es como muchos, probablemente, recordarán al quinto canciller de la República Federal de Alemania. Pero además de fumador

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Helmut Schmidt, un ejemplo de lealtad

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Fumando un cigarrillo. Así es como muchos, probablemente, recordarán al quinto canciller de la República Federal de Alemania. Pero además de fumador empedernido, Helmut Schmidt fue un pensador y un hombre de Estado:

“No me interesó nunca el poder o la carrera. Reconozco que buscaba el reconocimiento público. Alguien que se nutre del poder para prosperar es potencialmente un tipo peligroso “, manifestó el antíguo canciller durante una entrevista en televisión.

El mandato de ocho años de Schmidt al frente del Gobierno se produjo en un momento de turbulencias en la historia de Alemania Occidental. Asumió el cargo de canciller en 1974 después de que su compañero de partido Willy Brandt dimitiera tras comprobarse que uno de sus colaboradores más cercanos había sido espía de Alemania Oriental.

La crisis de bloques entre Oriente y Occidente sirvió de plataforma para relanzar su gran talento negociador. Para contrarrestar la amenaza de los misiles soviéticos, Schmidt impulsó una polémica estrategia de la OTAN sobre el control de armas entre Oriente y Occidente: aceptó la instalación en el suelo alemán de proyectiles nucleares estadounidenses, si el Kremlin no lograba llegar a un acuerdo para desmantelar sus SS20 dirigidos a Occidente. La decisión provocó protestas antinucleares masivas en Alemania , pero la dura postura finalmente dio sus frutos y Moscú no tuvo más remedio que retirar sus misiles de alcance medio.

En el ámbito nacional, el excanciller alemán no cedió al chantaje terrorista que exigía la liberación de varios miembros de la RAF y no claudicó ni cuando asesinaron al jefe de la patronal, Hans Martin Schleyer, que estaba secuestrado.

En 1977 militantes palestinos secuestraron el avión de pasajeros alemán, en un intento por lograr la liberación de los líderes de la RAF de una prisión alemana, pero Schmidt ordenó a comandos alemanes asaltar el avión en el aeropuerto de Mogadiscio.

En otoño de 1982 se vio obligado a abandonar el cargo como consecuencia de una moción de confianza en el Parlamento tras el colapso de su coalición con el Partido Liberal. Fue sustituido al frente del Parlamento por Helmut Kohl, líder de una coalición entre cristiano-demócratas y liberales.

Tras su abandono de la política, Schmidt se dedicó al periodismo, actuando como coeditor del semanario Die Zeit, publicó libros, y durante 3 décadas, sus opiniones contaron con gran peso no sólo dentro de su Partido socialdemócrata, sino también entre la opinión pública alemana.

los alemanes siguen agradecidos a día de hoy a Schmidt por su “contribución a la paz interna dentro de la República Federal y por el aumento del prestigio alemán a nivel mundial”,