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¿Se ha hecho justicia por los crímenes cometidos en la ex Yugoslavia?

El peor conflicto desde la Segunda Guerra Mundial resquebrajó los cimientos de Europa. Han pasado veinte años de los acuerdos de Dayton que señalaron

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¿Se ha hecho justicia por los crímenes cometidos en la ex Yugoslavia?

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El peor conflicto desde la Segunda Guerra Mundial resquebrajó los cimientos de Europa.

Punto de vista

Me quedé sin hijos, sin marido, sin dos de mis hermanos, sin cuñado. Perdí a 56 miembros de mi familia

Han pasado veinte años de los acuerdos de Dayton que señalaron el fin de la guerra y marcaron el camino para que la justicia internacional hiciera su trabajo: llevar a los responsables de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad ante los tribunales. Un trabajo enorme a muy largo plazo.

Theodor Meron, presidente saliente del Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY):
“La misión de un tribunal penal es muy concreta: decidir si usted o yo, somos o no culpables”.

Vasvija Vidovic, abogada defensora:
“Estábamos desesperados. Pensábamos que nunca se haría nada para acabar con esos crímenes horribles en Bosnia-Herzegovina, que fueron la razón que motivó la creación del Tribunal de la Haya “.

Serge Brammertz, fiscal jefe del Tribunal Penal Internacional:
“Nadie se creía que Karadzic y Mladic fueran a ser jamás detenidos”.

Carla del Ponte, ex fiscal jefe del Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia:
“El presidente, los generales, los primeros ministros, y los altos responsables políticos implicados en la comisión de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad, fueron llevados ante la justicia”.

Ed Vulliamy, testigo y periodista:
“La historia la contaron los testigos comparecientes. El éxito se lo debemos a los supervivientes, a aquellos que sufrieron y tuvieron el coraje de venir, de arrojar luz sobre lo sucedido y de contar su historia”.

Kada Hotic, “Madres de Srebrenica”:
¿Cómo se puede perdonar si nadie está pidiendo perdón?

Vojislav Šešelj, ex vicepresidente del Gobierno serbio:
“Ellos intentaron contrarar a un abogado, uno británico, para mí, el mejor abogado del mundo”.

El Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia fue creado en 1993 mientras el baño de sangre en Bosnia-Herzegovina continuaba. El objetivo del primer tribunal de este tipo creado desde los Juicios de Núremberg, era detener las atrocidades en la antigua Yugoslavia y hacer justicia.

Vasvija Vidovic, abogada defensora:
“Tuve que salir de Sarajevo que estaba bajo asedio a través de un túnel. Luego, cruzar un camino en el que había francotiradores y lanzaban granadas. A menudo recibías amenazas personales. Una vez me atacaron en La Haya y durante meses tuve protección policial”.

Serge Brammertz:
“Hablamos de limpieza étnica en más de 40 municipios entre los años 1992 y 1995. De los tres años de asedio en Sarajevo. Del genocidio de Srebrenica. De la toma como rehenes de los Cascos Azules. De las aproximadamente 100.000 víctimas del conflicto en Bosnia-Herzegovia. De más de un millón de páginas de documentos relacionados con el conflicto. Y, bien, todo esto lleva su tiempo. Sin embargo, pienso que el papel de un tribunal internacional no es únicamente probar los hechos tan rápido como sea posible sino también demostrar la magnitud de los crímenes cometidos y ofrecer a las víctimas y a los supervivientes un foro para que cuenten su historia”.

Ed Vulliamy:
“El sello distintivo de la carnicería en Bosnia-Herzegovina fue esa especie de macabra intimidad. Se conocían unos a otros. Gente torturando a sus amigos del colegio. Compañeros del mismo equipo de fútbol.Volvieron a coincidir en la sala de vistas, al final de la comparecencia de los testigos, durante los primeros juicios, se les preguntaba: “¿reconoce al acusado”? y respondían: “da”, “sí”. “¿“Le puede señalar”?, y le señalaba. Durante el juicio a Tadic, por ejemplo, él gruñía, se daba la vuelta para reírse si la persona que testificaba era una mujer víctima de abusos o de violación. No es un material para los estudiantes de derechos, es un material para los escritores, me refiero a que la historia de la guerra continuaba dentro del Tribunal”.

Kada Hotic:
“Estábamos desesperadas con las decisiones del Tribunal. Siempre parecía que encontraban un argumento para no condenar. Ahora como en otras ocasiones decían que el acusado estaba enfermo. Otras veces no había veredicto porque los acusados eran demasiado mayores. En el caso de Šešelj, entre los fiscales y los defensores han conseguido que acabe sin una sentencia y ahora ha quedado en libertad por razones de salud. ¿Por qué no podía haber un veredicto y después, dictar su libertad?

El líder del Partido Radical Serbio (SRS), Vojislav Šešelj fue imputado por crímenes de guerra en 2003. Un procesado incómodo, arrogante, una piedra en el zapato del Tribunal. Sin embargo, la sala fue incapaz de dictar sentencia y el año pasado quedó en libertad por razones de salud. Tendría que volver a La Haya en marzo pero no quiere.

Vojislav Šešelj:
“Yo estaba realmente enfermo pero esta no fue la razón. El caso es que no sabían qué hacer conmigo. Después de doce años no han podido cerrar mi caso con una sentencia. No pudieron probar conexión alguna entre mi persona y los crímenes de guerra. Este fue el gran problema del Tribunal. Yo era la oveja negra. Tuvieron muchos problemas conmigo porque tenía al mejor abogado en el Tribunal”.

Šešelj no es la única mancha en la historia del Tribunal. El general croata Ante Gotovina fue recibido como un héroe tras conseguir el sobreseimiento de su caso en apelación. Los 161 procesamientos por crímenes de guerra son un éxito pero la absolución de Gotovina, y la del general serbio Momcilo Perisic pesan como una losa.

El presidente del Tribunal reconoce que en ocasiones las decisiones de la justicia son difíciles de justificar: “Las absoluciones siempre generan controversia. Y son especialmente polémicas cuando afectan a entornos que están muy politizados. Donde la enemistad entre los grupos étnicos y nacionalistas persiste, pese a los avances realizados. Progresos que debemos en parte a nuestro Tribunal, pero debo recordar que nuestra misión es examinar cuidadosamente las pruebas, y ver si alguien es culpable más allá de cualquier duda razonable”, explica Theodor Meron.

Carla del Ponte:
“He estado trabajando día y noche durante más de ocho años. No tenía privacidad, ni vacaciones, nada de nada. No sólo yo, todos mis colaboradores estábamos muy concentrados porque debíamos conseguir resultados. No fue fácil pero lo logramos. Y pienso que eso era importante. Importante para las víctimas, para las miles y miles de víctimas de estos crímenes que pedían justicia. Y fuimos capaces de harcerlo, lo conseguimos”.

Justicia para las víctimas. Esperar veinte años, es mucho, mucho tiempo. La esperanza es que la sentencia para Karadzic y para Mladic que se espera el año que viene ponga el punto y final. La justicia ha hecho su trabajo pero el dolor inunda muchos corazones.

“Me quedé sin hijos, sin marido, sin dos de mis hermanos, sin cuñado. Perdí a 56 miembros de mi familia lejana. Los que han cometido el genocidio no lo reconocen, incluso lo niegan hasta el punto de que no piden perdón ni disculpas. A estos no les podemos perdonar”, sentencia Kada Hotic.