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Francia: ¿De que tipo de guerra hablamos?

Sophie Desjardin, euronews: Alexandre Vautravers, especialista en asuntos de defensa y seguridad del Instituto de Estudios Globales de la Universidad

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Francia: ¿De que tipo de guerra hablamos?

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Sophie Desjardin, euronews:
Alexandre Vautravers, especialista en asuntos de defensa y seguridad del Instituto de Estudios Globales de la Universidad de Ginebra, gracias por estar con nosotros.
Tras la conmoción por los ataques, tanto las autoridades francesas como la prensa y la población en general hablan de guerra. La respuesta militar inmediata ha sido el bombardeo de Raqa. ¿Cree que es la respuesta correcta?

Alexandre Vautravers:
Tienen razón al hablar de guerra, pero creo que debemos darnos cuenta de que no estamos en una situación de guerra clásica y convencional, como la Segunda Guerra Mundial. Hay un proto-Estado en Oriente Medio que hay que neutralizar, que hay que impedir, y además hay otras amenazas que están en el país.

euronews:
Tenemos frente a nosotros a yihadistas en un territorio lejano por un lado, y a europeos, también franceses, que están en sus países y que se han unido a la causa yihadista y se han radicalizado. ¿Cómo combatir en esos dos frentes?

Alexandre Vautravers:
Hasta ahora los servicios de inteligencia han centrado sus esfuerzos, sus investigaciones, en los vínculos existentes entre el grupo Estado islámico y las redes de las que usted hablaba antes. Podemos decir que desde el mes de enero, después de los atentados en París, las redes terroristas se han camuflado, se ocultan, han cambiado sus tácticas y ahora los servicios secretos, de investigación, policiales, van a tener que reinventarse y encontrar nuevas pistas.

euronews:
¿Nos puede detallar qué tipo de pistas?

Alexandre Vautravers:
Se habla de pistas de baja intensidad, es decir, pequeñas transacciones de dinero, billetes de ida reservados por una persona y billetes de vuelta por una persona distinta, y ese tipo de cosas requiere un esfuerzo de investigación muy arduo y tedioso. y luego también hay que dotarse, por supuesto, de un arsenal jurídico adaptado a la lucha antiterrorista y no es el caso en la actualidad.

euronews:
Desde Afganistán se ha visto que estas guerras no se ganan con operaciones de envergadura, ¿qué tipo de esfuerzo hay que acentuar?

Alexandre Vautravers:
Creo que el enemigo que intentamos combatir es proteiforme. Se habla guerra híbrida, y yo creo que se trata exactamente de eso. ¿Qué es una guerra híbrida? es cuando tu adversario no tiene una sola forma, no es uniforme, hay componentes de Estado, hay Estados que le apoyan, hay un aspecto de delincuencia organizada o de traficantes de dorga, de armas, de personas, y toda otra serie de tráficos, y luego están los jóvenes que buscan una causa a la que unirse. Hay que mantener la presión en cada uno de esos núcleos, sobre cada punto neurálgico de este circuito terrorista.

euronews:
Hoy hemos sabido informaciones inquietantes, como el hecho de que Turquía e Irak advirtieron en varias ocasiones a París de un ataque inminente. ¿Han fallado los servicios secretos?

Alexandre Vautravers:
Debemos tener en cuenta que los individuos que deben ser controlados en caso de amenaza terrorista representan, por decirlo así, una cifra redonda de cerca de 10 000 personas en Francia. pero lo que tenemos que preguntarnos es si realmente Francia, un Estado de derecho, está dispuesta a aceptar una vigilancia tan intensiva de 10.000 personas diferentes. Usted sabe que por cada terrorista que desaparece en la naturaleza, que pasa a la clandestinidad, hay un promedio de diez personas que ayudan a ocultarlo. Lo que se plantea es una cuestión sobre el Estado de derecho, simplemente.

euronews:
¿Francia puede protegerse? y si es así ¿cómo?

Alexandre Vautravers:
No podemos, ya sea en Francia o en Suiza, mi país, seguir equipando mal a nuestros servicios de inteligencia, no podemos frenarles imponiéndoles un material que data de los años 80. Hay que ser conscientes de que estas redes yihadistas funcionan a través de sitios web, a través de una serie de aplicaciones, de herramientas extremadamente modernas y sigilosas, de aplicaciones que funcionan un día y de pronto desaparecen, que cambian de nombre. En otras palabras, se necesitan herramientas de nuestro tiempo, y ese es el sentido de la ley sobre la información en Francia.