Última hora

Última hora

Acabar con la economía sumergida

Algunos de nosotros somos culpables de no querer declarar a hacienda parte de lo que hemos ganado. Esta semana, en Real Economy viajamos a Linz

Leyendo ahora:

Acabar con la economía sumergida

Tamaño de texto Aa Aa

Algunos de nosotros somos culpables de no querer declarar a hacienda parte de lo que hemos ganado. Esta semana, en Real Economy viajamos a Linz, Austria, en donde se encuentra la universidad Johannes Kepler en la que se está llevando a cabo una investigación sobre este mundo tan opaco de la economía sumergida.

En este programa intentaremos comprender por qué hay personas y empresas que participan en ella y cómo afecta a nuestro crecimiento económico. Buscaremos las claves para luchar contra ella en los países donde hay menos y si esas medidas pueden aplicarse en el resto de Europa. Hablaremos con Friedrich Schneider de la universidad Johannes Kepler sobre las otras opciones que tienen los que están dentro de la economía sumergida y sobre las posibles soluciones.

En el último sondeo efectuado en Europa aparecen varias razones para no declarar a hacienda los bienes y servicios vendidos. Van desde ayudar a un amigo que no tiene trabajo hasta que los impuestos son muy altos, pasando por lo típico de “lo hace todo el mundo”.

Como estamos en la universidad Johannes Kepler vayamos primero a una clase intensiva del significado real de economía sumergida.

Ivan es fabricante de zapatos y amigo de Juliet, que es canguro A veces Ivan le da unos zapatos a Juliet a cambio de que esta cuide de su hija y otras veces vende sus zapatos en metálico para no pagar impuestos y así poder venderlos más baratos que la competencia.

Los que contratan a Juliet de canguro la contratan pero un día de la semana le pagan en metálico.

Eso les permite mantener un salario bajo, no pagar la seguridad social y asegurarse de que puede hacer jornadas más largas y también ayuda a Juliet a evitarse pagar impuestos.

Ivan y Juliet están dentro de la economía sumergida. No solo se ponen ellos mismo en riesgo, sino que reducen los ingresos del Estado y por ende el gasto social, poniendo en peligro su futuro y el de sus hijos.

Esto nos lleva a preguntarnos qué países en Europa están más afectados. En el sur del Viejo Continente es donde hay mas, les siguen los países del centro de Europa y los del este. En última posición están los nórdicos. Por otro lado, se puede ganar mucho más dinero en el norte con los bienes y servicios no declarados que en el centro y este de Europa.

Guillaume Desjardin ha viajado a Dinamarca para saber por qué las personas se mueven en la economía sumergida y cuál es su impacto.

En las calles de Copenhague te puedes cruzar con algunas personas que guardan un pequeño secreto.

Muchos de ellos tienen un trabajo normal y se llevan un pequeño extra trabajando unas horas más en negro.

Cuando se trata de pagar por bienes y servicios, Dinamarca sube a la cuarta posición de los peores en Europa, por detrás solo de Grecia, Holanda y Letonia.

“He oído que hay gente que hace algunos trabajos en negro pero yo no lo hago”.

“No conozco a nadie que lo haga pero he escuchado que hay gente que lo hace”.

“Creo que hay personas que lo hacen porque los sueldos son altos y quieren ahorrarse dinero. No creo que escuchen a su conciencia y deberían”.

“Son gente agarrada que quiere tener una buena vida sin pagar por ella. Es tan simple como eso”.

Se calcula que la evasión fiscal en Dinamarca de bienes y servicios está entre los 1.500 millones de euros y los 3.000 millones. En toda Europa la cifra alcanza los 454.000 millones de euros.

“El trabajo no declarado es un poco como colarse en el transporte público. Si no compro el billete no impediré que salga el tren pero si nadie lo compra… ¿Quién pagará los nuevos trenes, las reparaciones o el sueldo de los conductores? En cualquier caso, yo tengo mi billete”, comenta Desjardin.

Muchos en Europa están volviendo al buen camino. Se han dado cuenta, gracias a la crisis financiera, que el dumping social y la competencia desleal acaban con los recursos que son básicos para las necesidades de la sociedad.

“Significa que estás en una posición muy vulnerable. Si no estás declarado no podrás beneficiarte del paro, no tendrás vacaciones pagadas, ni permiso de maternidad, ni seguro médico. No estarás integrado y estarás en la periferia de la sociedad”, apunta Gunde Odgaard, representante sindical de la rama de la construcción y carpintería.

“La mayoría de los empresarios pagan sus impuestos y si hay compañías que no lo hacen y pagan en negro están haciendo competencia desleal”, comenta el economista jefe de Dansk Byggeri, Bo Sandberg.

Es como un partido de fútbol en el que un equipo juega con 11 jugadores y el otro, que hace trampas, lo hace con 13 o 14.

¿Cómo puede una empresa que pide prestado dinero crecer si sus libros de contabilidad han sido manipulados?

Muchos empresarios intentan reducir sus costes. En Dinamarca, uno de cada cinco daneses ha trabajado en el último año al menos una vez en negro. En Europa el número es aún mayor y solo se puede reducir construyendo un sistema laboral sólido.

Maithreyi Seetharaman, euronews:

Nos acompaña uno de los mayores expertos europeos en economía sumergida, el profesor Friedrich Schneider.
¿Por qué hay personas que hacen esto? ¿Tienen más opciones en Europa?

Friedrich Schneider:

“La gente con pocos recursos no tiene muchas opciones. Hay una grande demanda de trabajos en negro. Es sencillo, puedes hacerlo rápido y conseguir 50, 100 o 200 euros a la semana. Dinero que muchas veces necesitas de manera urgente para comprar comida u otras cosas. Si alguien está sin trabajo tiene un incentivo muy grande para hacerlo en negro. Necesita dinero extra porque al perder su salario su situación se complica”.

Maithreyi Seetharaman, euronews:

Los negocios que incurren en estas prácticas tienen un problema de acceso a la financiación. Lo que les lleva a un círcuclo vicioso de opacidad. ¿No es así?

Friedrich Schneider:

“Sí, en cierto modo, es verdad. Las actividades de la economía sumergida son más baratas y permiten a las empresas ganar más y tener mayores beneficios. Si todos, de repente, dejan de trabajar o pagar en negro, hacer funcionar su negocio les resultaría más caro y eso llamaría la atención de las autoridades fiscales. La mayoría de los trabajadores de la economía sumergida compaginan un trabajo en negro y otro declarado. Todos los impuestos se aplican sobre sus sueldos oficiales. Al trabajar en negro piensan que están rebelándose un poco contra los impuestos. No es raro que haya personas que trabajen en negro para evitar pagar impuestos”.

Volvamos a Dinamarca con Guillaume, donde el 59% de los daneses conoce a alguien que está en la economía sumergida. Más de tres cuartos de la población sabe que si te cogen tendrás que pagar un precio bastante alto: pagar todos los impuestos que debes y una multa.

¿Puede la nueva plataforma europea de lucha contra la economía sumergida sacar alguna idea de los daneses?

En los últimos diez años, Dinamarca ha puesto sobre la mesa un gran arsenal para luchar contra las transacciones no declaradas.

Estas medidas van desde la prohibición de pagar en metálico a controles más severos, pasando por campañas de sensibilización.

“En solo unos años, Dinamarca ha hecho unos progresos enormes en la lucha contra el trabajo irregular y lo ha hecho gracias una toma de conciencia general de los daneses sobre las consecuencias del trabajo en negro”, apunta Desjardin.

“Empezamos a medir la economía sumergida en 1994. Al principio representaba el tres por ciento del Producto Interior Bruto y ahora se acerca al dos por ciento. Ha habido una gran caída de la actividad sumergida”, comenta el director de investigación de la Fundación Rockwool, Jan Rose Skaksen.

Tras 10 años de duro trabajo, Dinamarca ha conseguido reducir de un tercio su economía sumergida. Unos resultados que le permiten dar consejos a sus socios europeos.

Su ejemplo ha sido utilizado en las reuniones de la nueva plataforma europea de lucha contra el trabajo irregular que se desarrolla entre los servicios de inspección laboral, las autoridades fiscales y los representantes de los empresarios y de los trabajadores.

El objetivo es compartir las mejores prácticas, la información, la sensibilización y reforzar la cooperación internacional.

“Nuestro sistema de salud, nuestros servicios públicos no pueden funcionar a largo plazo si no pagamos los distintos servicios que tenemos. Esas empresas que no declaran no participan en el buen desarrollo de nuestra sociedad, así que tenemos que luchar contra ellas de la manera más contundente posible”, apunta Odgaard.

Pero este combate no es fácil de llevar a escala europea. La gestión fiscal es competencia de cada uno de los países miembros y suelen ser reticentes a compartir información de los contribuyentes con sus vecinos.

La tarea se prevé larga y compleja.

Maithreyi Seetharaman, euronews:

Seguimos con el profesor Friedrich Schneider. ¿Qué opinión tiene de esta nueva plataforma europea?

Friedrich Schneider:

“Cada país tiene su manera de hacer las cosas. Algunos emplean castigos más duros mientras que otros utilizan incentivos. En Europa hay muchas diferencias entre países que impiden hablar de una política común para reducir con la economía sumergida. Si hago algo contigo y después te doy 50 euros porque me has ayudado… ¿Qué es? ¿Economía sumergida? En algunos países lo es, en otros está considerado como una donación entre amigos. En los países escandinavos se asocian más fácilmente esas actividades con la economía sumergida. No es el caso de España, Italia, Grecia o Austria. Si ves un robo automáticamente llamas a la policía pero si en tu barrio un pintor trabaja el sábado o el domingo nadie llama a la policía y dice vengan, esa persona está trabajando en negro”.

Maithreyi Seetharaman, euronews:

¿Cómo se puede calcular la economía irregular?

Friedrich Schneider:

“Hay que preguntarle a la gente. Algunos le restan importancia y otros le dan mucha. Pero es la manera de tener una idea del tamaño que representa la economía sumergida en un país. El otro método es analizar las razones por las que la gente trabaja en negro y relacionarlo con el uso del dinero en efectivo. En Reino Unido, la economía sumergida representaba el 9% del Producto Interior Bruto. Si a ese porcentaje le quitas el material comprado legalmente, el valor que te queda es del 6%. Pero el 6% del PIB es mucho para Reino Unido”.

Maithreyi Seetharaman, euronews:

¿Existirían ese tipo de trabajos si no estuvieran pagados en negro?

Friedrich Schneider:

“Estoy seguro de que no todas esas actividades pasarían a la economía oficial y regulada. La limpieza en Austria costaría el doble de lo que cuesta ahora. Ahora se paga entre 8 y 12 euros y si estuviera declarado costaría entre 16 y 20 euros. La gente diría: si tengo que pagar tanto, mejor limpio yo”.

Maithreyi Seetharaman, euronews:

La economía sumergida ha existido durante siglos. ¿Hay alguna forma de acabar con ella o lo único que podemos hacer es controlarla?

Friedrich Schneider:

“Si el Estado crea importantes incentivos como una deducción fiscal cuando regularizas las actividades que antes hacías en negro se compensan en parte las perdidas que puedas tener. Es el mejor método ya que los castigos funcionan en algunos casos pero no son muy eficientes en general. Tenemos que aceptar que en Europa siempre existirá la economía sumergida pero si podemos reducirla un tercio o a la mitad resolveremos muchos de nuestros problemas de evasión fiscal”.