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La pobreza, una lacra que no deja de aumentar en Europa

En el programa de hoy veremos cómo las mujeres europeas son uno de los grupos más vulnerables en lo que se refiere a la pobreza. También le echaremos

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La pobreza, una lacra que no deja de aumentar en Europa

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En el programa de hoy veremos cómo las mujeres europeas son uno de los grupos más vulnerables en lo que se refiere a la pobreza. También le echaremos un vistazo, en Bulgaria, al futuro de nuestros hijos y qué se necesita para convertirse más adelante en ciudadanos productivos e integrados en la sociedad. Hablaremos con la secretaria general de Eurochild, una red de organizaciones que lucha por los menores.

Quizás no se haya dado cuenta pero una de cada cuatro personas que le rodean está en riesgo de pobreza. Unos 122 millones de personas o un cuarto de la población de Europa. No es el tipo de pobreza extrema como la que se ve en otras partes del mundo. Esta es pobreza relativa. Veamos cuáles son las diferencias.

En nuestro planeta viven 1.000 millones de personas como Juan, que gana menos de 1,9 dólares al día. Con esa cantidad le es muy difícil conseguir comida, agua, un lugar donde dormir, ropa o medicinas. Le cuesta sobrevivir y vive en extrema pobreza.

Marianne, Luis y Frank ganan menos de lo que necesitan para mantener los mínimos niveles de vida del lugar donde viven. Eso es pobreza relativa.

Marianne gana un 60% menos que la media de su país.

Luis no se puede permitir las cosas básicas del lugar donde vive, como carne para comer, el alquiler de la casa o gastos inesperados.

Frank tiene trabajo pero gana muy poco.

Los tres comparten una vida difícil donde reina el paro, la infravivienda, la precariedad educativa y sanitaria y una potencial marginalidad.

Es por eso que el objetivo de Europa para 2020 es sacar de la pobreza relativa a 20 millones de personas.

Si se miran los datos, se entiende el objetivo. El número de los que estaban en riesgo y los que no lograban encontrar trabajo aumentó el año pasado. A los que no tenían nada les fue un poco mejor gracias al apoyo del Fondo de Ayuda Europea para los Más Necesitados. Esta semana Monica Pinna se ha centrado en uno de los grupos más vulnerables. Hay 12 millones más de mujeres en riesgo de pobreza que hombres y la crisis no ha hecho más que aumentar esa brecha.

En la Unión Europea una de cada cuatro mujeres están en riesgo de pobreza o de exclusión social.

Dominique Pitault vive en la periferia de París y después de llevar 18 años trabajando, perdió su empleo.

Su historia es la misma que viven el 50% de los parados de Europa, sobre todo las mujeres.

“He vivido durante los últimos cuatro años con 500 euros al mes, la renta mínima. Tengo un estudio de 16 metros cuadrados por el que pago 550 euros al mes. Recibo 300 euros de ayudas a la vivienda. Cuando he pagado todos los gastos me queda un euro al día”, decía Dominique.

Dominique ha conseguido un trabajo temporal como cocinera en la Epicerie Solidaire de Montreuil, uno de los municipios más populares de la periferia parisina.

La tienda fue abierta por la asociación Aurora hace dos años y el año pasado ayudó a 390 familias con sus talleres y sus productos baratos.

“Unas 1.000 personas vienen a la tienda y un poco más de la mitad son mujeres. El 20% son trabajadores que tienen problemas para llegar a fin de mes. Creo que la crisis hace más frágiles a las personas que ya estaban en una situación límite y que impide que su situación mejore”, comentaba la jefa de la tienda Valérie Normand.

Con su contrato temporal, Dominique gana 800 euros, un 20% por debajo del umbral de pobreza en Francia. Una situación que sufren más de ocho millones de personas en el país, más de la mitad de ellas mujeres. Lo que equivale a más de un catorce por ciento de las francesas y en toda Europa, la cifra alcanza los 45 millones de mujeres.

A nivel europeo los últimos datos apuntan a que el 6,7% de la población de la UE gana menos que el llamado umbral de pobreza, que difiere en cada país. Este puede ir desde los 103 euros al mes de Rumania, a los 1.600 de Luxemburgo o los 786 de Italia.

Lo que no cambia es el coste de los servicios sociales. Francia gasta aproximadamente un cuarto de su Producto Interior Bruto en las personas más desfavorecidas, más que la media de la UE que no alcanza el 20%.

Es importante que las personas como Dominique puedan integrarse de nuevo en la sociedad.

Maithreyi Seetharaman, euronews:

Nos acompaña una mujer que está en medio de la lucha contra la pobreza. Jana Hainsworth es la secretaria general de Eurochild, una red de organizaciones que trabaja con niños por todo el Viejo Continente.

¿Cuáles son las consecuencias de que una parte de la sociedad sea tan vulnerable?

Jana Hainsworth:

“En Europa hay una brecha de género importante y no me refiero solo al acceso de la mujer al mercado laboral o a la diferencia salarial que todavía prevalecen. Me refiero a que la sociedad necesita un equilibrio entre hombres y mujeres. Estas parten con desventaja porque hay una discriminación laboral y además sus carreras se interrumpen mucho más ya que son ellas las que llevan el peso de la casa y del cuidado de los niños, lo que limita su disponibilidad”.

Maithreyi Seetharaman, euronews:

A pesar de la cantidad de dinero que se destina a este asunto, un 20% del presupuesto en Europa, no se ve que haya grandes progresos. ¿No es así?

Jana Hainsworth:

“Creo que es mucho más que una cuestión de dar dinero. Se trata de cambiar las mentalidades y eso tiene que llegar desde abajo. Claro que la Unión Europea tiene un papel muy importante y no solo a nivel económico, sino también a nivel legislativo. Desgraciadamente, estamos viendo que la actual crisis económica y la austeridad están restando importancia al asunto. Creen que ya no es una prioridad. Si queremos que a largo plazo haya crecimiento económico, tenemos que seguir buscando la igualdad entre hombres y mujeres. En nuestra sociedad existe el mito de que hay personas que son vagas y que no quieren trabajar. Eso no es cierto. A lo mejor no pueden conservar el trabajo porque tienen que ocuparse de sus hijos o de sus padres, porque tienen que llevar a los niños al colegio antes y no tienen coche. Nuestras sociedades no están planteadas para ayudar a que la gente conserve el empleo”.

Eso nos lleva al hecho de que en Europa hay más niños viviendo en la pobreza que adultos. Estos pagan las consecuencias de la precariedad laboral de sus padres y de los recortes del Gobierno.

Fanny Gauret ha viajado a Bulgaria para descubrir qué podemos hacer para que los niños se conviertan en auténticos motores de nuestras sociedades.

Simon tiene 13 años, vive en la capital de Bulgaria, Sofía, y dibuja todo lo siente.

“Antes vivíamos todos en la misma habitación. Era muy húmeda y fría y estaba llena de insectos. Hicimos bien en mudarnos. Ahora me siento mejor”, decía Simon.

La inseguridad que siente Simon tiene muchas causas, incluida la situación financiera de sus padres. El hecho de mudarse, de seguir en el colegio y de adquirir herramientas sociales están ayudando a Simon. Él y sus padres lo han conseguido gracias a la ayuda de los asistentes sociales de SAPI, una asociación integrada dentro de la Red Nacional para los Niños.

“El Gobierno debería apoyarnos para que podamos dar servicios adecuados para las familias más vulnerables. Esto necesita un enfoque transversal, que venga de distintos sectores como la educación, la salud y los servicios sociales”, apuntaba Dani Koleva, representante de la Red Nacional para los Niños.

Eso es clave cuando más de la mitad de los niños búlgaros se encuentran en riesgo. 21 países europeos han visto como desde 2008 la situación empeora.

Mejorar el mercado laboral y ayudar a las familias a través de los servicios sociales son pasos importantes para proteger a los niños.

“Diría que existen dos causas que explican la pobreza infantil. La primera de ellas es una disfunción a nivel familiar y la otra a nivel social, la debilidad de las instituciones. En primer lugar tenemos que impedir que los padres se conviertan en pobres”, comentaba el jefe de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social, Douhomir Minev.

Eso es parte del trabajo de la Alianza para Niños y Jóvenes. Una ONG que da a los padres y a los niños con problemas apoyo material y psicológico. Pero para acabar con el problema se necesita mucho más.

En Europa, más de uno de cada cuatro niños está en riesgo de pobreza y de exclusión social. O lo que es lo mismo 26 millones de menores. ¿Podemos permitirnos perder toda una generación?

“Europa pierde ciudadanos que pueden contribuir a la economía. El problema con la pobreza es que influye en las generaciones siguientes y vemos que en Europa la situación está empeorando. Necesitamos actuaciones reales, con proyectos, programas y financiación, añadía Dani Koleva.

Los 24.800 millones de euros que serán destinados por la Unión Europea ayudarán a organizaciones como SAPI y a personas como Simon.

Maithreyi Seetharaman, euronews:

Jana, hay más niños en situación de pobreza que adultos en el Viejo Continente. ¿Qué dice esto de nuestra sociedad?

Jana Hainsworth:

“La mayor parte de estos niños han crecido en hogares en los que sus padres no trabajaban pero hay un número importante de menores que tienen un padre que trabaja. En Reino Unido, por ejemplo, el coste del cuidado de un hijo puede representar un tercio del presupuesto familiar. Si te quedan solo dos tercios para pagar la casa y lo demás estarás en una situación muy complicada”.

Maithreyi Seetharaman, euronews:

¿Si seguimos así, perderemos una o varias generaciones?

Jana Hainsworth:

“De lo que estamos hablando es de la financiación que se necesita. Se necesita una visión más a largo plazo por parte de los políticos pero el problema es que su mandato es de cuatro o cinco años. Si no invertimos ahora, las consecuencias no solo serán peores para esta generación sino para las siguientes”.

Maithreyi Seetharaman, euronews:

¿Cómo lo haría usted?

Jana Hainsworth:

“Puedes basar tu estrategia sobre la infancia en ayudar a la gente mayor. Las familias muchas veces dependen de los abuelos para el cuidado de los hijos y también como apoyo financiero. De alguna manera todo está relacionado con las políticas de cada país pero también a nivel de la calle, con todo lo que pasa en cada comunidad”.

Maithreyi Seetharaman, euronews:

Cuáles tendrían que ser los objetivos a medio y largo plazo?

Jana Hainsworth:

Si tenemos 26 millones de niños pobres en Europa, hay algo que estamos haciendo mal. Tenemos que poner la prioridad en reducir la pobreza y hacerlo luchando en todos los frentes. No solo con recursos materiales y dinero sino permitiendo el acceso al sistema sanitario, con un plan de vivienda, con el deporte y el ocio y creando espacios comunitarios en los que los niños puedan desarrollarse”.