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Los vestigios budistas de Uzbekistán

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Los vestigios budistas de Uzbekistán

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La punta más al sur de Uzbekistán nos recuerda una larga historia… Termez fue cuna del budismo en Asia Central y escala crucial de la antigua Ruta de

La punta más al sur de Uzbekistán nos recuerda una larga historia… Termez fue cuna del budismo en Asia Central y escala crucial de la antigua Ruta de la Seda. En esta edición de “Uzbekistán Life” descubrimos los tesoros arqueológicos de la ciudad.

Fayaz Tepa es una de las joyas de la herencia budista en Termez. Este templo data del siglo I adC, remontándose su historia a los tiempos de la dinastía Kushán. Éste fue uno de los imperios más multiculturales de su época y la región jugó un papel clave en la difusión del budismo.

El arqueólogo Bahodir Turgunov muestra a sus alumnos de la Universidad de Termez los vestigios de los peregrinos budistas.

“El budismo nos vino de la India y aquí permaneció por más de 600 años. Después se extendió por toda China, Corea y Japón.”

Aquí se conservan muchas pinturas murales y esculturas con la representación de Buda.

“La pared se recubrían de paja y la pintura se aplicaba por encima, de arriba a abajo, por dentro y por fuera. La estupa también estaba cubierta con pinturas murales.”

Además de la estupa, este conjunto arquitectónico de una gran sobriedad, incluía un templo, un claustro y un alojamiento para los peregrinos.

Gafur Togaev y Gazna Mustafokulova son estudiantes de visita en el sitio de Fayaz Tepa:

“Al tocar las paredes sientes como si estuvieras tocando la historia. Es un lugar fantástico, majestuoso.”

“Me gusta venir aquí, sentarme y soñar con historias y cuentos que nos contaban cuando éramos niños.”

“Aquí estaba el corazón del budismo y a la gente le encanta este sitio por eso.”

Además del budismo, el zoroastrismo y la cultura griega se desarrollaron aquí antes de la llegada del Islam.

Termez está en la frontera con Afganistán y a orillas del río Amu Daria. La ciudad tiene 2.500 años de antigüedad.

El Museo Arqueológico de Termez, uno de los más importantes de Asia Central, alberga algunos de los tesoros procedentes de las excavaciones de la ciudad. Son esculturas, cerámicas, pinturas murales y piedras preciosas que reflejan el rico patrimonio de la región.

“Esta es una pieza muy singular, es una pieza única, señala el arqueólogo Bahodir Turgunov. Es la cabeza de un príncipe que se encontró en las excavaciones arqueológicas de Dalverzintepa.”

Dalverzintepa, un antiguo asentamiento en la región de Termez, fue fundado en el siglo III antes de Cristo. Fue en tiempos remotos una ciudad rica con amplias casas con terraza. En una de esas casas, Bahodir Turgunov y su equipo descubrieron algo que cambió sus vidas para siempre:

“Extraíamos piedras y más piedras y de pronto descubrimos una vasija de cerámica y dentro encontramos collares, pendientes, pulseras, barras de oro y todo tipo de objetos de pequeño tamaño.”

Una emoción inmensa para el arqueólogo Bahodir Turgunov que nunca antes había visto el oro en su vida.

“Me di cuenta de que realmente era un gran tesoro lo que habíamos encontrado y era la primera vez que se producía un descubrimiento de estas características en Asia Central.”

En total se encontraron 36 kilos de oro que pertenecieron a un joyero que escondía así su fortuna. Hoy en día, el tesoro se encuentra en el Banco Nacional de Uzbekistán.

El arqueólogo y su equipo siguen buscando nuevos tesoros, que resultan ser claves para entender el pasado. Bahodir Turgunov está convencido de que aún quedan muchos secretos del Imperio Kushán por descubrir.

Así termina este viaje que nos llevó desde Samarcanda y la Ruta de la Seda, a la artesanía de Bujará y los tesoros arqueológicos de Termez. Esperamos que lo hayan disfrutado. Si quieren ver los otros reportajes, visite nuestra página web. Gracias y hasta pronto.