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El patrimonio cultural de Omán

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El patrimonio cultural de Omán

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Antiguos fuertes, mezquitas espectaculares y relucientes maravillas arquitectónicas. Esto es parte de lo que ofrece Omán, un reflejo de su rico

Antiguos fuertes, mezquitas espectaculares y relucientes maravillas arquitectónicas. Esto es parte de lo que ofrece Omán, un reflejo de su rico pasado y de su prometedor futuro. En esta edición de ‘Oman Life’ descubriremos el patrimonio histórico del país. Nuestra primera etapa sera el Fuerte de Bahla, declarado patrimonio de la humanidad por la Unesco.

De entre las palmeras del oasis de Bahla sobresale un imponente edificio. Es el Fuerte de Bahla, una de las obras maestras de la arquitectura que se desarrolló en el siglo XII.

“El Fuerte de Bahla es una de las fortalezas más antiguas de Omán. Bahla fue la capital del país cuando reinaba la dinastía Nabhani, que estuvo en el poder durante cinco siglos”, comenta el historiador Masoud Al Yazidi.

En esa época, parte de la población vivía entre estas murallas y la mayoría de las casas estaban conectadas y tenían una decoración muy cuidada.

“A estos nichos se les llama Rosanna. En su interior la gente metía perfumes, velas o lámparas para iluminar las habitaciones”, añade Al Yazidi.

Abandonamos el Fuerte de Bahla para dirigirnos a la capital, Mascate, que se encuentra entre el mar y estas escarpadas montañas.

Con una arquitectura oriental, la ciudad es una fusión única de tradición y modernidad.

Para la pintora Halima Albulushi, una de las representantes de la nueva generación de artistas plásticos, esta vista le sirve de gran inspiración.

“Si describo Mascate con colores, pienso en el blanco porque todo es blanco, las casas son blancas. También hay diferentes tonos de marrón. En las ventanas, las puertas y las montañas. No olvidaría el azul, que es el color del mar”, apunta Halima Albulushi.

Los colores de la ciudad se vuelven más vivos cuando se reflejan en el mármol de la Gran Mezquita del Sultán Qabus, uno de los monumentos más impresionantes del país.

Con una capacidad para 20.000 fieles es una de las más grandes del mundo y una de las joyas arquitectónicas de la capital.

“La mezquita es una mezcla de estilos arquitectónicos: de Occidente, Oriente y Asia Central”, apunta el guía turístico Badar Al Dhuhli.

Entre los tesoros que esconde se encuentra esta impresionante araña de 14 metros de alto, un peso de ocho toneladas y más de 1.100 bombillas que iluminan la principal sala de oración.

“Es algo de lo que nos sentimos muy orgullosos. Esta mezquita es un símbolo de la identidad de Omán”, concluye Al Dhuhli.

Otro ejemplo de la identidad omaní es su famozo zoco, un laberinto de callejones. Es uno de los mercados más antiguos del sultanato y feudo de los mejores artesanos.

“El zoco de Muttrah es el lugar donde se encuentra la gente, donde se juntan los jóvenes y los viejos para beber café y hablar”, comenta el tendero Akhtar Al Balushi.

De la tradición pasamos a la modernidad. Nos adentramos en la Ópera Real de Mascate, un teatro en el que han actuado algunos de los cantantes líricos más importantes del momento como Jonas Kaufmann, Plácido Domingo y Renée Flemming.

Inaugurada en 2011, la Ópera es un ejemplo de arquitectura omaní contemporánea y sobre sus tablas se han representado óperas, ballets, conciertos de jazz y folclore árabe.

“La Ópera Real permite construir puentes entre diferentes culturas y da a las jóvenes generaciones la oportunidad de conocer su patrimonio cultural sin dejar de mirar al futuro”, apunta el director general de la Ópera Real de Mascate, Umberto Fanni.