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La cárcel no es para ricos: detenido en México el joven estadounidense condenado por matar a cuatro personas cuando conducía borracho

El estadounidense Ethan Anthony Couch, acusado de la muerte de cuatro personas, fue detenido el lunes 28 junto a su madre, Tonya Couch, en Puerto

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La cárcel no es para ricos: detenido en México el joven estadounidense condenado por matar a cuatro personas cuando conducía borracho

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El estadounidense Ethan Anthony Couch, acusado de la muerte de cuatro personas, fue detenido el lunes 28 junto a su madre, Tonya Couch, en Puerto Vallarta, en el estado mexicano de Jalisco. La madre ya está repatriada en Texas. Fue el resultado de una petición de la policía estadounidense.

Couch había matado en 2013 a cuatro personas en Dallas cuando conducía borracho una camioneta propiedad de su padre. Tenía entonces 18 años. Un grupo de buenos abogados pagados por la familia del joven obtuvo que el total de la condena la cumpliera en libertad condicional con el compromiso de someterse a un programa de rehabilitación de abuso de alcohol y drogas.

Couch violó el programa y huyó a México el 11 de diciembre junto a su madre, de 48 años. Ambos fueron detenidos mientras paseaban por el centro histórico de Puerto Vallarta.

Su caso adquirió repercusión debido a la peritación psiquiátrica presentada por la defensa de Couch que aseguraba que el joven sufría una perturbación denominada affluenza. Tal supuesto mal no existe entre las muchas enfermedades psiquiátricas reconocidas en Estados Unidos.

La affluenza a la que se refería el proverbial psiquiatra que declaró como testigo de parte sería una especie de narcisismo extremo que sufrirían personas de alto nivel económico o político y que les colocaría por encima de cualquier norma de las que afectan a los demás mortales. Supuestamente no distinguirían el bien del mal o entenderían que no era algo que pudiera afectarles a ellos. Sería una consecuencia de la educación y la vida que habrían tenido. Para los defensores de la existencia del mal la teoría se basa en que ser rico causa angustia, insatisfacción y falta de sentido común.
La tal affluenza no sería otra cosa que una visión cariñosa y convenientemente patologizada de la prepotencia.

Todo ello provocó una catarata de quejas de los familiares de los muertos. El fiscal había pedido 20 años de cárcel. Uno de los amigos del joven condenado que le acompañaba en el coche sigue grave por los daños cerebrales sufridos.

Los familiares de las víctimas, que fueron Breanna Mitchell, de 24 años, Brian Jennings, de 41, Hollie Boyles, de 52, y Shelby Boyles, de 21 años, no solo demandaron al conductor. Acusaron de corresponsabilidad al padre, el próspero y millonario empresario Fred Couch, propietario de Cleburne Metal Works, sociedad a nombre de la que estaba registrada la camioneta.

El debate se ha planteado antes de la repatriación de Couch: ¿va a serle suprimido el beneficio penitenciario de libertad provisional durante los diez años de condena o ingresará en prisión? Los familiares de las víctimas se muestran indignados por la blandura de la aplicación de la ley en el estado de Texas cuando ha mediado una posición económica privilegiada. O dicho en breve: ¿los ricos pueden evadir la cárcel? El nivel de affluenza lo dirá. Mientras los abogados de Ethan Anthony Couch se han opuesto a su repatriación y, por unos días al menos, lo han conseguido.