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Charlie Hebdo: el año de luto de Maryse Wolinski

Maryse Wolinski estuvo casada con Georges Wolinski 47 años, hasta que el ataque contra la sede de Charlie Hebdo les separó. Euronews ha hablado con

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Charlie Hebdo: el año de luto de Maryse Wolinski

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Maryse Wolinski estuvo casada con Georges Wolinski 47 años, hasta que el ataque contra la sede de Charlie Hebdo les separó. Euronews ha hablado con la periodista y escritora que acaba de publicar un libro de investigación sobre las circunstancias que rodearon el atentado, “Cherie, je vais à Charlie”.

Maryse Wolinski:
“El título recoge las últimas palabras de mi marido. El día empezó como todos los demás, de forma banal, bueno, no tan banal después de todo. Hablamos de nuestros compromisos y nos preparamos para salir. Después, mi marido vino a decirme, yo estaba envuelta en una toalla, “cariño, me voy a Charlie”. Después fui a una reunión y apague mi móvil. Mientras estaba sucediendo esta cosa horrible, esta tragedia en la que me he visto inmersa. Estaba en un taxi y tenía en el teléfono un montón de mensajes preguntándome cómo estaba Georges. Al principio no entendía nada naturalmente, asi que le pregunté al taxista. Me dijo: “¿Dónde estaba su marido?” Le respondí: “Está en Charlie Hebdo’, y entonces me dijo: “Señora, tengo que decirle que ha habido un atentado en Charlie Hebdo”. Me puse a temblar, todo dio un vuelco, ya cuando estaba en el taxi. Después, el adorable taxista que no olvidaré nunca me llevó a mi casa. Me acompañó hasta la puerta con lágrimas en los ojos y me dijo: “Voy a rezar por su marido”.

En fin, no valía la pena porque mi marido ya estaba muerto. Le pegaron cuatro tiros, uno en la aorta, así que murió en el acto. Para mí es un alivio, si se puede decir así, porque me preocupaba que le hubieran herido y que hubiera sufrido, que hubiera tenido miedo. Porque cuando uno se encuentra delante de un Kalashnikov digo yo que algo se tiene que sentir, o tal vez no, no lo sé. Pero bueno, tenía ese temor y mi hija también, porque conocíamos bien a nuestro Georges.

Durante el mes de diciembre le veía muy sombrío, y me preguntaba por qué. Hablaba mucho de su muerte, decía: “¿Qué vas a hacer cuando yo muera, qué va a ser de tí? No te he protegido lo suficiente”, aunque sí que me protegía mucho. Pero no pensé, y de hecho me siento un poco culpable por ello, que hubiera tantas amenazas. Él no me hablaba de eso en absoluto. De haberlo sabido, de haber sabido que había tantas amenazas, le habría pedido que no fuera. Pero bueno, no lo sabía y no me lo imaginé”.