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Charlie Hebdo: un Dios con Kalashnikov para conmemorar el primer año de los ataques

“Un año después, el asesino sigue suelto”. Con un Dios salpicado de sangre y armado con un Kalashnikov, el semanario satírico francés Charlie Hebdo

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Charlie Hebdo: un Dios con Kalashnikov para conmemorar el primer año de los ataques

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“Un año después, el asesino sigue suelto”. Con un Dios salpicado de sangre y armado con un Kalashnikov, el semanario satírico francés Charlie Hebdo reivindica la supervivencia frente al fanatismo religioso un año después del atentado yihadista contra su redacción.

Con cerca de un millón de ejemplares a la venta, el número especial cuenta con ilustraciones de los dibujantes asesinados y de los actuales caricaturistas, así como con mensajes de apoyo de personalidades.

Eric Portheault, director financiero de la publicación:
“Estamos todos traumatizados, no vamos a esconderlo. Nunca vamos a olvidad lo sucedido, es algo con lo que tenemos que vivir. Es muy duro pero no vamos a tirar la toalla, porque no queremos que los terroristas ganen.”

Charlie Hebdo está en el punto de mira de los fanáticos desde que publicaron una serie de caricaturas de Mahoma que había publicado anteriormente un diario danés. Su sede ha sufrido varios ataques, uno de ellos con cócteles Molotov en 2011. A partir de entonces, contaban con protección policial. Pero esa protección no fue suficiente el 7 de enero de 2015, cuando los hermanos Kouachi irrumpieron en la redacción y acabaron con la vida de 12 personas, entre ellas emblemáticos caricaturistas de Charlie, al grito de “estamos vengando al profeta”. Nacidos y radicalizados en Francia, los Kouachi estaban fichados por las autoridades.

Pese al despliegue de un impresionante cerco policial, los Kouachi siguieron en paredero desconocido hasta que dos días después, fueron acorralados y abatidos en una imprenta situada en una zona industrial, al noroeste del país. Simultáneamente, un amigo de los Kouachi, Amedy Coulibaly, tomó varios rehenes en un supermercado kosher en el este de París después de matar a una agente municipal horas antes. Tras el asalto de las fuerzas de seguridad, los agentes contabilizaron cuatro rehenes muertos.

La conmoción por los brutales ataques de París culminaron con una multitudinaria marcha encabezada por 50 líderes políticos extranjeros. Bajo el eslógan Je suis Charlie, convertido desde entonces en un emblema, cerca de 4 millones de personas se congregaron en solidaridad con las víctimas de los ataques yihadistas a lo largo y ancho del país en una movilización sin precedentes.

En su número especial, el actual director de Charlie, el dibujante Laurent Sourisseau, conocido como «Riss», asegura que 2015 fue el año más terrible de la historia del semanario, pero se dice seguro de que las convicciones de los ateos y de los laicos pueden mover todavía más montañas que la fe de los creyentes.