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Sobrevivir a un atentado terrorista

Sobrevivir a un atentado terrorista y aceptar las secuelas, perder a un ser querido y hacer el duelo. ¿Cómo las víctimas del terrorismo logran

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Sobrevivir a un atentado terrorista

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Sobrevivir a un atentado terrorista y aceptar las secuelas, perder a un ser querido y hacer el duelo.

¿Cómo las víctimas del terrorismo logran reconstruir sus vidas?¿Cómo seguir viviendo tras un atentado terrorista? Françoise Rudetzki ha hecho de esta causa su combate.

En 1983, ella y su marido fueron víctimas de un atentado en el restaurante Grand Véfour de París. En aquel entonces crearon SOS atentados, para la defensa de las víctimas del terrorismo. Aquí nos muestra una estatua dedicada a los damnificados. En ese momento comenzó su compromiso con las víctimas del terrorismo.

“Nuestro combate comenzó en 1986, con la creación de un fondo de solidaridad que era único en el mundo y que indemnizaba a las víctimas del terrorismo. Tardamos cuatro años en ganar el segundo combate. En 1990, conseguimos que se aprobara una ley que reconocía el estatuto de víctima civil de guerra, que reconoce que el terrorismo es una nueva forma de guerra.”

Su más reciente batalla consiste en que los supervivientes y familiares de las víctimas de los atentados del 13 de noviembre en París conozcan sus derechos. A pesar de que el proceso puede ser largo y complejo.

“Ese fondo ya existía, y se alimenta de una contribución de solidaridad nacional que todo el mundo paga en Francia y que es una suma módica de poco más de 4 euros. Desde el primero de enero de 2016, ha sido reevaluada y se retiene en cada póliza de seguro de vivienda. Disponemos de importantes fondos. La llamada indemnización integral consiste en hacerse cargo de las heridas físicas y de las consecuencias psicológicas, además de los casos de necesaria reconversión profesional. A veces, es cierto que hay dificultades porque las víctimas deben pasar diversos exámenes médicos para evaluar daños y secuelas, y la verdad es que muchas veces los expertos, tienden, una vez pasado el impacto, a minimizar las secuelas físicas o psicológicas.”

«Chérie, je vais à Charlie» fueron las últimas palabras de Georges Wolinski a su esposa
Maryse, antes de morir asesinado en el ataque a Charlie Hebdo. La viuda de Wolinski publica, un año después, un libro en el que denuncia las zonas de sombra de aquel atentado. Y describe la ausencia de su marido, tras casi 50 años de vida en común, algo que ningún fondo de solidaridad podrá compensar.

“Creo que hay muchas promesas que nunca se llegan a cumplir. Por ejemplo, el fondo de garantía comenzó otorgándome una pequeña compensación, que más tarde debería alcanzar el nivel de vida que tenía antes con mi marido. Pero, desde hace un año es sumamente complicado, pues están valorando cómo se venden los libros tras el atentado, porque podrían descontarme los derechos de autor de mi indemnización. No tiene nada que ver a lo que me prometieron en un principio.”

Otro superviviente: Daniel Biddle se salvó de los atentados terroristas de Londres el 7 de julio de 2005. Murieron más de 50 personas y hubo cientos de heridos. El estaba a sólo unos metros de uno de los terroristas suicidas en el metro de Londres.

En el Reino Unido, donde los ataques terroristas se tratan como delitos, el proceso de compensación de las víctimas puede según Daniel resultar surrealista.

“Es una situación en la que se trata de llegar a un acuerdo respecto al impacto sufrido por lo que te ha ocurrido. Se valora el porcentaje de discapacidad y la nueva condición de tu cuerpo, que es totalmente diferente. El problema es que se presenta como un catálogo en el que están enumeradas todas las lesiones y partes del cuerpo que te han sido amputadas. En esa lista están indicadas qué partes de la anatomía dan derecho a una mayor indemnización. Para mí fue muy penoso el hecho de tener muchísimas lesiones. Tenía más de cien heridas en mi cuerpo, pero para nuestro sistema de compensación en el Reino Unido, sólo se pueden reclamar tres lesiones. Y una vez hecha la declaración, se va deduciendo un porcentaje por cada lesión. A mí me dieron cerca de 150.000 euros por haber perdido las piernas. Después, dedujeron el 70 por ciento de la indemnización por la pérdida de un ojo, y por último me descontaron un 85 por ciento por la pérdida del bazo. Así que me sentí penalizado, sobre todo al tratarse de algo que está totalmente fuera de tu control.”

Sobrevivir a una desgracia, valorar los daños en una indemnización, superar el proceso del duelo, de la rabia y del dolor… Una herida que se abre con cada nuevo atentado, como los que ensangretaron París el pasado 13 de noviembre.

“Como superviviente de un ataque terrorista, sé por lo que estarán pasando las familias de las víctimas. Y sé que lo que deberán afrontar los supervivientes de ese ataque en los próximos meses y años es durísimo. Por mi propia experiencia, he aprendido que las lesiones físicas se curan, aunque queden cicatrices, sin embargo, las heridas psíquicas perduran durante años.”

Con el libro “Querida me voy a Charlie” Maryse Wolinski ha querido cerrar cicatrices, y sobre todo plantear preguntas que quedaron sin respuesta tras los atentados de Charlie Hebdo.

“He escrito este libro, porque la frase “Querida, me voy a Charlie” me atormentaba continuamente. Sigo oyéndola dentro de mí, por eso quise empezar por esa frase, porque después no me venía nada más. ¿Cómo es posible que se produjera un atentado en la sede de una revista satírica considerada como un lugar vulnerable por la prefectura de policía y que sin embargo no tuviera vigilancia policial? Yo he llevado a cabo mi propia investigación. Pienso que este libro que escribí este verano es quizá el principio de una reconstrucción.”

Reconstruir la vida después del terror… Para Daniel, el punto de partida fue conocer a su esposa Gema hace dos años. Pero también volver a trabajar y crear su propia asesoría sobre el acceso al mundo del trabajo para las personas con discapacidad.

“La discapacidad para mí era lo peor que podía imaginar. Nunca pensé que estaría en esta situación. Me llevó mucho tiempo darme cuenta de que la vida no se había terminado. Y que se trataba del principio de un nuevo capítulo. Soy afortunado por haber tenido una segunda oportunidad en la vida, he tenido una segunda oportunidad de ser feliz. Y gran parte de la fuerza que hay en lo que hago en mi empresa está en explicar a la gente que suceden cosas terribles y que lleva tiempo superarlas. Y que sin embargo es posible. Podemos hacer más sencillo el camino, por ejemplo, podemos facilitar el acceso a un restaurante, a un hotel o una escapada de fin de semana, para poder seguir llevando la vida que uno tenía. Si podemos hacerlo posible entonces hemos conseguido algo bueno.”

Françoise Radetzki espera que en los próximos años, otras personas prosigan este trabajo hacia las víctimas del terrorismo. Durante treinta años, el fondo de solidaridad que ayudó a configurar ha compensado a más de 4.200 víctimas francesas, tanto en Francia como en el extranjero.

“En mi opinión, no debe haber una diferencia entre las víctimas de Charlie, ya fueran personas conocidas o periodistas. Para mí, todas las víctimas deben ser tratadas por igual. Ya sea un indigente o alguien muy conocido. Y de eso me siento orgullosa “.