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Amenaza Brexit: Cameron impone sus reformas en la propuesta del presidente del Consejo Europeo

David Cameron se puso en una situación comprometida al anunciar en 2013 un referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea. Tras

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Amenaza Brexit: Cameron impone sus reformas en la propuesta del presidente del Consejo Europeo

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David Cameron se puso en una situación comprometida al anunciar en 2013 un referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea. Tras las negociaciones con el presidente del Consejo europeo, Donald Tusk, para “encontrar el mejor acuerdo para el Reino Unido”, el primer ministro británico ha conseguido imponer en la propuesta de Tusk la mayor parte de sus enmiendas para evitar la Brexit.

La petición más polémica de Londres para evitar la eventual salida de la Unión Europea (UE) consiste en la privación de las ayudas sociales para trabajadores pobres, a los inmigrantes europeos, durante cuatro años.

También serían privados de las ayudas familiares por hijos, especialmente si los hijos se han quedado en los países de origen.

El mecanismo llamado “freno de urgencia” golpea de lleno el derecho de libre circulación, principio fundador de la Unión Europea.

Otra concesión de Tusk concierne a la soberanía: Cameron propone un sistema de tarjeta roja que permitiría parar en seco los proyectos legislativos europeos. Bastaría con que lo quisiera el 55% de los parlamentos nacionales, dieciséis parlamentos, doce semanas después de la tramitación de cada proyecto.

Según la propuesta de Tusk, la Unión Europea reconocería que el Reino Unido no está comprometido en el proyecto de mayor integración política dentro de la UE, como subrayan los tratados europeos. Pero que es muy improbable que haya modificaciones de los tratados para acomodarlos a las pretensiones británicas.

El Reino Unido, uno de los dos estados miembros que ni tiene el euro ni está obligado a adoptarlo en el futuro, quiere que se reconozca explícitamente que nunca habrá una moneda única en toda la Unión Europea así como que la City londinense jamás se verá perjudicada por decisiones tomadas por la eurozona.

Sin embargo, la propuesta de Tusk excluye el derecho de veto sobre las decisiones del eurogrupo, pero exime de toda responsabilidad presupuestaria a los países miembros que no tengan el euro como moneda, en eventuales medidas de crisis destinadas a preservar la estabilidad de la eurozona.