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Donald Trump: el triunfo de lo excesivo

Donald Trump es el terremoto que ha sacudido la campaña de las primarias republicanas, para gran pesar del partido. Rodeado de su familia, el

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Donald Trump: el triunfo de lo excesivo

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Donald Trump es el terremoto que ha sacudido la campaña de las primarias republicanas, para gran pesar del partido. Rodeado de su familia, el millonario y estrella de la telerrealidad, saborea su victoria en Carolina del Sur.

En su discurso se dirige a esos miles de estadounidenses, en gran parte humildes y maltratados por la globalización, que se sienten traicionados por las élites políticas. A ellos, Trump les promete devolver la grandeza a su país.

Tras la derrota en Iowa, en el arranque de la contienda electoral, el candidato republicano se revela como un verdadero animal político.

Nacido en Nueva York hace 69 años, toma las riendas de la empresa familiar en 1971 y levanta un imperio en el sector inmobiliario de lujo. Construye hoteles, torres y casinos, dentro y fuera de Estados Unidos.

Copropietario hasta 2015 de los concursos de Miss Universo y Miss Estados Unidos, se le conoce por sus sonados divorcios y por presentar el programa de telerrealidad “El Aprendiz”. Casado en tres ocasiones, con dos modelos y una actriz, tiene cinco hijos.

En 2015 Trump, que nunca ha ocupado un cargo electo, anuncia su intención de aspirar al puesto de mayor responsabilidad política del país.
“Creo que el mejor es Donald Trump, pero vamos a ver qué pasa. Lo estamos estudiando seriamente”, respondía a la pregunta de si tenía pensado presentar su candidatura.

Finalmente se lanza a la carrera con todo el empuje que le da su enorme fortuna valorada, según la Comisión Federal Electoral, en 10.000 millones de dólares. Carismático y brutal, lo políticamente correcto no forma parte de su estilo. “Nunca he conocido a nadie que diciéndose cristiano mienta tanto como Ted Cruz. No sé, pero creo que se lo tiene que mirar”, declaraba.

No se contiene ante nadie. Ni siquiera ante el Papa, quien aseguró que no es cristiano levantar muros, en una alusión directa a la promesa de Trump de construir uno en la frontera mexicana. “Si el Vaticano es atacado por el Dáesh, que como todos sabemos sería su gran trofeo, puedo asegurar que el Papa desearía y rezaría para que Donald Trump fuera el presidente”

Fue primero demócrata, luego republicano, de nuevo demócrata, una vez más republicano, después independiente y finalmente republicano. Este millonario de ego enorme, en realidad, es inclasificable.