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EEUU: ¿Una convención abierta podría detener a Trump? Podría, en medio de un enorme caos

Las victorias aparentemente imparables de Donald Trump en las primarias del Partido Republicano, una de las más fascinantes de la historia ha

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EEUU: ¿Una convención abierta podría detener a Trump? Podría, en medio de un enorme caos

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Las victorias aparentemente imparables de Donald Trump en las primarias del Partido Republicano, una de las más fascinantes de la historia ha provocado reacciones sin precedentes del “establishment” del partido.

La semana pasada Mitt Romney, candidato republicano en 2012 lideró una gigantesca ola de ataques contra Trump, caricaturizándole al magnate inmobiliario como “inelegible” y un peligro para los Estados Unidos.

Pero las advertencias de Romney no parecen haber tenido mucho eco y Trump sigue sumando victorias.

La semana pasada Trump sufrió importantes decepciones en Kansas y Maine, y tuvo victorias más ajustadas de lo esperado en Luisiana y Kentucky, pero esta semana se ha recuperado en Michigan Mississipi y Hawai, y sólo ha perdido el pequeño Idaho frente al senador por Texas Ted Cruz.

Sin embargo la campaña “Stop Trump!” sigue sumando fuerzas y enormes cantidades de dinero en anuncios de televisión concentrándose en los grandes estados que votarán el 15 de marzo. Cuatro grupos diferentes han reservado 10 millones de dólares (8,5 millones de euros) en tiempo de antena sólo para Florida, según el New York Times .

¿Qué es una convención abierta?

La estrategia del “establishment” —probablemente su última oportunidad— es centrarse en frenar la nominación de Trump en una “Convención abierta”, contando con que Donald Trump no consiga la mayoría suficiente de delegados suficiente antes de la gran Convención Republicana de Cleveland, en julio.

Una convención abierta se produce cuando ningún candidato se ha asegurado una mayoría de delegados antes de la primera votación.

En esta primera votación los delegados que han prometido su voto a un candidato deben votar a ese candidato.

Después, la mayoría de delegados son “liberados” y pueden votar por el candidato que más les convenza en ese momento.

Entonces comienza la “subasta de caballos” (horse-trading) como se conoce al método para nominar a los candidatos que se utilizaba antes de la era de las primarias.

Es el momento que el “establishment” republicano está esperando: los delegados “anti-Trump” que ahora son mayoría pero están divididos podrían unirse para apoyar a un candidato único que podría barrer a The Donald.

Video: ¿Qué es una convención abierta? (en inglés)

¿Quién sería el ganador en la “subasta de caballos”?

Este es el principal dilema de los republicanos. El candidato con más apoyos detrás de Donald Trump es el ultraconservador Ted Cruz, que aterroriza aún más si cabe a la cúpula republicana de Washington que el excéntrico Trump.

Muchos republicanos creen que Cruz, que quiso anular los poderes del Gobierno Federal durante el debate de la reforma sanitaria, y cuyas posturas en temas como el matrimonio gay, el aborto o el cambio climático le alejan mucho de la opinión del estadounidense medio, es tan “inelegible” como Trump.

Cruz perdería fulminantemente frente a la demócrata Hillary Clinton, según muchos analistas.

Esto abriría puertas al senador conservador por Florida Marco Rubio o a John Kasich, gobernador de Ohio.

El problema con estos dos candidatos es que sus candidaturas no han conseguido arrancar más que un puñado de delegados (y Kasich ha sumado algún delegado en los estados que votan proporcionalmente pero no ha conseguido ni una sola victoria).

Ambos están siendo muy presionados para retirarse de la carrera. Pero si el 15 de marzo Rubio gana a Trump en Florida y Kasich en Ohio, podrían relanzar sus renqueantes campañas.

También les daría una cierta legitimidad para seguir en la carrera con la esperanza de que los republicanos se vean abocados a una convención abierta.

Si pierden —y es lo que indican los últimos sondeos— estarán acabados políticamente.

¿Un “caballero blanco” podría salvar el Partido Republicano?

La mayoría de analistas están de acuerdo en que si Trump es nominado candidato, podría hacer saltar en pedazos el Partido Republicano.

De nuevo suena el nombre del candidato republicano de 2012 Mitt Romney. ¿Podría lanzar una candidatura relámpago durante la convención para arrebatar el cetro a Trump? Romney ha dicho que no quiere ser candidato, pero en el Partido suenan cada vez más voces, cada vez más fuerte para que salga a la palestra.

El analista James Zogby cree que hay dos problemas, en primer lugar que Romney no es el mejor adalid de la cruzada anti-Trump, porque representa al establishment contra el que tanto Trump como Cruz luchan, con un visible éxito.

El segundo problema es que esta candidatura será percibida como un “apaño del establishment”.

La salida para los republicanos no es fácil.

Las encuestas muestran que un 20% de los republicanos no votaría Trump si fuese el candidato y otro 20% dice que no votaría a republicano si Trump no es el candidato.

Trump no mirará sentado cómo maniobra el establishment, y podría lanzar una candidatura independiente, lo que rompería el Partido Republicano y daría la presidencia a Hillary Clinton.

Y luego está la historia. El último candidato presidencial a las elecciones de EEUU salido de una convención abierta fue Franklin D. Roosevelt en 1932 – y era demócrata.