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Veredicto de Karadzic: entre la justicia y la verdad

El 24 de marzo, seis años después de que empezase el juicio al antigüo líder serbobosnio, el Tribunal de la Haya dirá si es culpable o no de crímenes de guerra y genocidio.

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Veredicto de Karadzic: entre la justicia y la verdad

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Es un veredicto que Bosnia lleva esperando mucho tiempo, y será el próximo 24 de marzo cuando, por fin, llegue.

Todas las miradas se concentran en Radovan Karadzic, el dirigente serbobosnio durante la guerra, ¿culpable o inocente?

¿Culpable de crímenes de guerra y, aún más importante, culpable de genocidio?

¿Culpable del sitio de Sarajevo que duró desde 1992 a 1995? En el que presuntamente participó en una campaña de ataques y bombardeos contra civiles con el objetivo de sembrar el terror entre ellos.

Una campaña militar que causó más de 10.000 víctimas.

¿Es culpable de la detención de miles de bosnios musulmanes y croatas de forma calculada, para lograr su destrucción física?

¿Y de limpieza étnica, de la muerte de cientos de personas en la ciudad de Biljani?

Pero el veredicto más esperado se concentra en lo ocurrido en Srebrenica. ¿Es Karadzic culpable de haber planeado el genocidio de casi ocho mil musulmanes, hombres y niños, en julio de 1995? La peor atrocidad ocurrida no solo en la guerra de Bosnia, sino en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.

En total, Karadzic ha sido juzgado por 11 acusaciones de crímenes de guerra, incluidas dos por genocidio. Su juicio se ha prolongado durante seis años.

Y mientras muchos bosnios esperan que Karadzic reciba una sentencia que le condene a cadena perpetua, también hay muchos otros que le consideran un héroe, como un líder que protegió a su gente.

Hasan Nuhanovic sobrevivió al genocidio de Srebrenica.

Nuhanovic trabajó como intérprete para las fuerzas de la ONU en Srebrenica, lo que se le permitió permanecer en la base de la institución internacional durante la matanza. Pero sus padres y su hermano no pudieron acompañarle.

Hace tres años ganó una demanda contra Holanda. Argumentó que las fuerzas de paz holandesas de la ONU en Srebrenica fracasaron en su misión de salvar a los que habían comprometido proteger.

¿Le preocupa el veredicto de Karadzic?

“Mi madre está muerta, mi padre está muerto y mi hermano está muerto. Viví en Srebrenica durante la guerra. Por lo que no solo sobreviví a la masacre de 1995, sino que sobreviví al sufrimiento por el que pasamos durante tres años y medio. Estábamos completamente sitiados, sometidos a la hambruna mientras nos bombardeaban. Por lo que, es probable que el peor periodo de mi vida haya pasado. Qué pasa con el veredicto de Karadzic, no sé si cambiará mi vida personal, pero afectará al conjunto de la situación en esta región porque no creo que este lugar sea estable políticamente. Hay declaraciones a diario por parte de los políticos serbio bosnios, o de sus líderes, diciendo que este país no debería existir. Y eso es exactamente lo que Karadzic intentó que pasara”, responde Hasan Nuhanovic.

A finales de 1995 los Acuerdo de paz de Dayton terminaron con la guerra. Un conflicto en el que murieron más de 100.000 personas y en el que más de dos millones y medio fueron obligadas a abandonar sus hogares.

Pero, el acuerdo de paz también dividió Bosnia en dos entidades separadas por una línea étnica: la Federación de Bosnia y Herzegovina, y la República Sprska. Musulmanes y croatas en un lado y serbios en el otro.

Con Dayton se estableció un acuerdo tácito que permitió a los refugiados regresar a sus casas.

Mirsad Duratovic buscó refugio en Alemania en 1993. Regresó en 2001 a su lugar de origen en Biljano, al noroeste de la República Sprksa.

“Como ve, la mayor parte de las casas están vacías. Todos ellos viven en Austria, en Alemania, en España”, señala Duratovic mientras nos acompaña por las calles de Biljano.

Este es el cementerio en el que el padre, el hermano y los miembros de la familia de Duratovic están enterrados. Fueron parte de las más de 140 víctimas de la que se conoció como la masacre de Biljani, en julio de 1992.

Al padre de Duratovic le mataron rápidamente. Él sobrevivió porque le trasladaron a un campo de concentración. Su hermano tenía solo quince años, por lo que fue liberado.

“A mi hermano y a mí, junto a otras dos personas nos llevaron al centro del pueblo para reunirnos. Ahí fue donde nos separaron. A mi hermano y mi primo les dejaron regresar a casa. Y yo subí al coche para ir al campo de Kereterm que ya estaba lleno. Nos llevaron entonces a Omarska, después a Manjaca y Trnopolje. Mientras que mi hermano y mi primo fueron detenidos a mitad de camino por los policías serbios y asesinados en ese mismo lugar. Todas esas cosas pasaban en un mismo día”, relata este superviviente.

A Duratovic le costó 13 años que los restos de su hermano y de su padre fueran identificados para poder darles sepultura.

Dice que un veredicto de culpabilidad para Karadzic proporcionará cierta satisfacción, pero no justicia: “Lo más doloroso para nosotros es que la herencia de Karadzic sigue viva. Es la República Sprska que fue fundada en el genocidio, en el mismo lugar donde se encuentran los huesos de mi hermano, mi padre y mi abuela, así como 47 miembros de mi familia. Justicia para las víctimas será el juicio de Karadzic y Mladic, así como la disolución de la República Sprska fundada sobre el genocidio. Esa será la verdadera justicia para las víctimas”, concluye Duratovic.

Milomir Kovacevic es un serbobosnio que vivió el sitio de Sarajevo. Después emigró a Francia.

Hoy, éste fotógrafo ha regresado a Sarajevo para mostrar en una exposición las imágenes que tomó de los niños durante el asedio.

Dice que la guerra fue complicada. Que Yugoslavia se rompió tras la retórica nacionalista, apoyada por las armas, que logró tomar el control.

¿Por qué no quiere hablar de Karadzic?, le preguntamos.

“No me gusta demasiado hablar porque no tengo tanto conocimiento. Hemos perdido ya demasiadas cosas por culpa de la guerra. A menudo acusamos a Karadzic de todo. ¿Es el verdadero culpable? Porque él no podía hacerlo solo. Había tanta gente armada. ¿Por qué Naciones Unidas, que estaban aquí, no hicieron nada?
Hay tantos aspectos complejos que no nos gusta hablar demasiado porque existe, a menudo, mucha manipulación alrededor de esta historia. Quedamos un poco abandonados por todo el mundo, y ahora todos intentan esconderse detrás de Karadzic. No sé”, responde este superviviente del sitio de Sarajevo.

Para Milovan Bjelica, es importante comprender que no todas la víctimas de la guerra de Bosnia eran musulmanes. Aquí nos enseña el cementerio en el que más de mil serbobosnios fueron enterrados. Serbios muertos también en el asedio de Sarajevo.

Bjelica era el alcalde de Pale durante la guerra (1992-95). Pale era el feudo de Karadzic, donde supuestamente preparaba y calculaba sus planes de limpieza étnica.

Pero Bjelica, que es en la actualidad el alcalde de otra localidad de la República Sprska, dice que el papel de Karadzic en la guerra fue tergiversado.

“Radovan Karadzic jamás tomó una decisión solo. Organizó reuniones con sus colaboradores cercanos, el vicepresidente, el presidente del Parlamento, el primer ministro, los generales, y discutió de forma extensa con ellos. Por lo que Radovan Karadzic es un gran demócrata. Incluso durante la guerra, eran muchos los que le reprochaban no querer declarar el estado de guerra”, asegura Bjelica.

Apenas hay duda de que, el veredicto de Karadzic no dejará a todos contentos. Pero, para los que sus vidas cambiaron para siempre por la guerra en Bosnia, la esperanza se concentra en que el fallo ayude a cerrar uno de los capítulos más oscuros de la historia del país.

“Lo que espero es que al menos una parte de la sociedad serbia acepte el veredicto como justicia, como la verdad. No sé lo que es más importante: Justicia o verdad. Ambos deberían formar parte de este veredicto. No se trata solo de un castigo, de cuantos años una persona estará encarcelada. Probablemente, es más cómo se relate o escriba esa historia. Ése es el único consenso que podemos alcanzar sobre lo que pasó durante la guerra”, concluye Hasan Nuhanovic, superviviente de Srebrenica.