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Pakistán: el trasfondo del atentado de Lahore contra la minoría cristiana

El mismo día que las familias de las víctimas del atentado de Lahore entierran a sus muertos, una facción de los talibanes paquistaníes se ha

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Pakistán: el trasfondo del atentado de Lahore contra la minoría cristiana

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El mismo día que las familias de las víctimas del atentado de Lahore entierran a sus muertos, una facción de los talibanes paquistaníes se ha atribuido la autoría del atentado

Los cristianos son blanco frecuente de los ataques de los fundamentalistas en Pakistán.
Desde hace más de 30 años, la llamada «ley de la blasfemia», heredada de los británicos y reforzada posteriormente, permite a tres musulmanes ponerse de acuerdo para encerrar en la cárcel o condenar a muerte a un cristiano si le acusan de haber insultado a Mahoma o al Corán.

Antes de la partición del país, en 1947, las minorías representaban el 15% de la población, mientras que ahora rondan el 4%.

La mayoría aplastante de la población es musulmana. Los hinduistas representan un 2%, mientras los cristianos, católicos y protestantes, constituyen el 1,6% de sus casi 200 millones de habitantes.

Los islamistas no están dispuestos a renunciar o a flexibilizar la ley de la blasfemia que atenaza la vida cotidiana de los cristianos.

Este domingo en Islamabad, partidarios de Mumtaz Qadri, un islamista condenado por asesinar a un gobernador que pretendía flexibilizar la ley, se enfrentaron abiertamente con las fuerzas del orden.

Para los talibanes, la persecución de los cristianos tiene un doble objetivo: vengarse de quienes no comparten su fe y presionar al Gobierno.

Cuando atacaron una escuela en diciembre de 2014 y dejaron 140 muertos detrás, la mayoría niños, su objetivo era golpear al ejército matando a hijos de militares.

Aunque comparten el nombre y la ideología radical con los talibanes afganos, su objetivo es el Estado. En la frontera con Afganistán, en las zonas tribales de Waziristán, encabezan una lucha sin cuartel contra el ejército desde hace más de dos años.
El atentado de Lahore muestra que los talibanes mantienen su capacidad para golpear, pese al cerco internacional y a su división interna. Los fundamentalistas se retiraron del proceso de paz iniciado por Afganistán y Pakistán el año pasado con la mediación de China y Estados Unidos.