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Panamá, eje del registro de sociedades pantalla en paraísos fiscales

En el mundo de las finanzas ópacas, Panamá tomó desde hace tiempo la especialidad del país desde donde se registran las sociedades pantalla que

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Panamá, eje del registro de sociedades pantalla en paraísos fiscales

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En el mundo de las finanzas ópacas, Panamá tomó desde hace tiempo la especialidad del país desde donde se registran las sociedades pantalla que aseguran el anonimato. A eso se dedica el gabinete de abogados Mossack Fonseca. Su gran rival es el tambén panameño Morgan & Morgan.

Sus clientes acuden a él porque en Panamá no se pregunta de dónde proviene el dinero y la fiscalidad es casi inexistente. Y, como multinacional, abren cuentas a nombres terceros en paraísos fiscales para actividades que la mayor parte del tiempo no existen. Luego, estas empresas pueden prestar el dinero a sus propietarios originales. Desde 1977, el gabinete ha creado 214.000 de estas sociedades en 21 paraísos diferentes.

Su destino preferido son las Islas Vírgenes Británicas, en el Caribe, donde se han inscrito más de la mitad. Y, el segundo, el mismo Panamá. Entre los diez primeros, también se hallan las Bahamas, Samoa, Hong Kong y las islas Seychelles. Y, como curiosidad, está la pequeña isla del Pacífico Niue con menos de doce mil habitantes.

Se encuentra dos mil kilómetros al norte de Nueva Zelanda, donde asimismo existen una veintena de empresas pantalla montadas por Mossack Fonseca.

“Nueva Zelanda posee las mismas reglas fiscales desde 1988”, se defiende el primer ministro, John Key. “El país pasó también en 2013 un examen de la OCDE y esta organización le consideró limpio en el tema”.

Lo que ocurre es que Panamá es de los pocos países, junto a Baréin, Nauru y Vanuatu, que no ha firmado la conveción de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) para el intercambio automático de datos.

En todo caso, es posible que el dinero nunca haya salido físicamente de alguna caja fuerte de países con tradición de secreto bancario como es Suiza. Pero, durante el recorrido, se ha ‘lavado’ de los controles oficiales. Si este se declara, no es delito. Pero, habitualmente, esta no es la intención.