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Brasil: el matrimonio de conveniencia de Dilma se va a pique

Cuando en 2010 al término de su segundo mandato y en el cénit de su popularidad, Lula consigue pasarle el cetro presidencial a su protegida, Dilma

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Brasil: el matrimonio de conveniencia de Dilma se va a pique

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Cuando en 2010 al término de su segundo mandato y en el cénit de su popularidad, Lula consigue pasarle el cetro presidencial a su protegida, Dilma Rousseff, también le impone la compañía del vicepresidente, Michel Temer, un discreto constitucionalista y dirigente del PMBD, partido sin ideología definida, que tanto apoya a la derecha como a la izquierda.

Durante el primer mandato de Dilma (2011-2014) el matrimonio funcionó como previsto: el vicepresidente Temer se limitó a un discreto segundo plano y ciñó su actividad política a conseguir los apoyos necesarios en el Parlamento para que la presidenta pudiera gobernar. Siendo el PMDB el partido con mas diputados y habiéndose especializado en la función de partido bisagra desde 1985 cuando Brasil recuperó la democracia, el talante negociador de Temer dió estabilidad política a pesar del fraccionamiento parlamentario, actualmente hay 28 partidos en el Congreso.

Pero la reedición del tándem Roussef-Temer ha tomado otros derroteros desde que la popularidad de la presidenta empezó a desinflarse el año pasado hasta caer al 10% de apoyo en la calle. En un entorno de crisis económica con una de las peores recesiones en décadas y con el superescándalo de corrupción destapado en Petrobras salpicando a 50 políticos de todos los colores inclusive del Partido de los Trabajadores de Rousseff, la presidenta ha perdido la lealtad de su vicepresidente. Michel Temer, apodado « el mayordomo » por amigos y enemigos debido a sus maneras atildadas, se hartó de ser el segundón y decidió pasar al ataque. En diciembre se lo anunció por carta a Dilma. Le decía que sabía que ella no confiaba en él ni en su partido, y ese mismo mes el presidente de la cámara de diputados, Eduardo Cunha, también del PMBD, abrió la puerta al proceso de destitución de la presidenta y en marzo los diputados del PMBD le retiraron su apoyo.

Curiosamente se adhieren a los que acusan a Dilma de falsear las cuentas públicas en 2014 y 2015 para ganar las elecciones, lo que de ser cierto también afectaría al vicepresidente Michel Temer. Poco importa que la presidenta denuncie un golpe de Estado institucional, su vicepresidente ya ha diseñado en la sombra un Gobierno alternativo para cuando Dilma se tenga que ir. Temer cuenta con que la cámara de diputados y el Senado den curso al juicio político contra la presidenta y que Rousseff quede suspendida de sus funciones durante 180 días. Durante ese lapso sería sustituida por Temer, que completaría el mandato hasta el 1 de enero de 2019 en caso de que finalmente la presidenta sea destituida.

También puede ocurrir lo contario, y que la causa contra Rousseff sea archivada. Nada es todavía seguro, y queda por ver qué ocurre esta semana en Brasilia, pero lo que ya se puede dar por cierto es que el matrimonio de conveniencia arreglado por Lula para que su sucesora pudiera gobernar Brasil está definitivamente roto. Y que, gane quien gane en el proceso de divorcio en marcha, no lo tendrá nada fácil para gobernar durante los dos años largos que quedan de mandato.