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Un parche que podría hacer la vida más fácil a los diabéticos

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Un parche que podría hacer la vida más fácil a los diabéticos

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Muchos diabéticos deben controlar su nivel de glucosa en la sangre varias veces al día pinchándose en un dedo. Pero con un novedoso parche lleno de

Muchos diabéticos deben controlar su nivel de glucosa en la sangre varias veces al día pinchándose en un dedo.

Pero con un novedoso parche lleno de circuitos eléctricos y diminutas placas de oro que se acaba de presentar, los pacientes podrán abandonar esta práctica, aseguran los responsables del proyecto.

Gracias a este dispositivo, se podrá medir de manera más precisa el nivel de glucosa permitiendo a los pacientes un mejor seguimiento de la enfermedad.

“Muchos pacientes son reacios a medir su nivel de azúcar en la sangre pinchándose en público. Y esto es un problema a la hora de controlar la enfermedad. El seguimiento debe realizarse de manera estricta, no vale con controlar el nivel de glucosa una vez cada quince días. Esta nueva tecnología no es dolorosa, no es visible y provoca menos estrés”, asegura
Dae-Hyeong Kim de la Universidad de Seúl.

Los sensores del parche envían la información registrada a una aplicación descargada en el teléfono inteligente del paciente y si éste necesita medicación, la recibirá gracias a unas microagujas instaladas en el dispositivo.

Se trata de una manera menos dolorosa e incómoda de controlar la enfermedad, aseguran sus creadores.

“Creo que este parche estará en el mercado dentro de muy poco, cuando todo el desarrollo técnico que necesita se estabilice y se pueda lanzar el proceso de fabricación en masa. De todos modos, para comercializarlo habrá que crear una línea de producción y conseguir todos los certificados necesarios. Este dispositivo debe ser todavía testado en animales y superar pruebas clínicas. Creo que podríamos verlo en el mercado dentro de unos cinco años”, afirma Dae-Hyeong Kim.

Según la Organización Mundial de la Salud, 422 millones de adultos en todo el mundo padecen hoy diabetes y cada año fallecen de esta enfermedad un millón y medio de personas.