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Insiders: Tras las rejas en Europa

El programa Insiders de esta semana está dedicado a las condiciones de reclusión en Europa. Viajamos a Francia e Italia, donde se dan algunos de los

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Insiders: Tras las rejas en Europa

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El programa Insiders de esta semana está dedicado a las condiciones de reclusión en Europa.

Viajamos a Francia e Italia, donde se dan algunos de los más graves problemas del medio carcelario. En primer lugar, la tasa de suicidios entre los presos, que en Francia es la más elevada de la UE. Y en segundo lugar, el hacinamiento en las prisiones, con instalaciones decadentes, que en el caso italiano pueden tener hasta más de cien años.

Según las estadísticas del Consejo de Europa de 2013, en Francia, por cada 10.000 presos hay una media de 12,4 suicidios al año. Casi el doble que en España. La media europea es de 7,6. Los métodos más utilizados son el ahorcamiento, la sobredosis de drogas o medicamentos y la ingestión de objetos.

¿Por qué hay tantos suicidios en las prisiones en Francia? Visitamos la cárcel de Longuenesse, a unos 70 kilómetros de Lille, para ver cómo funciona la distribución de medicamentos.

Los problemas en Italia son un poco diferentes. Cerca del 80% de las prisiones tiene más de un siglo. Incluso el Ministerio de Justicia reconoce que las condiciones de internamiento no permiten suficientes actividades para promover la reinserción social. La tasa de reincidencia en Italia es la más alta de Europa.

Para entender mejor las condiciones de las prisiones europeas, hablamos con Mykola Gnatovskyy, Presidente del Comité Europeo para la Prevención de la Tortura. Este comité forma parte del Consejo de Europa y está compuesto por expertos independientes que visitan los centros penitenciarios para ver como son tratadas las personas que están privadas de libertad.

“Advertimos a los gobiernos en cuyas cárceles sufren de hacinamiento de que están perdiendo mucho dinero, por ejemplo, en indemnizaciones a los presos que denuncian en los tribunales las malas condiciones de cumplimiento de sus condenas, ya sea a nivel nacional o ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Les advertimos a los gobiernos de que están perdiendo dinero, en lugar de invertir en mejorar el estado de las cárceles”, explica Gnatovskyy.