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Merkel, la sátira y Erdogan

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Merkel, la sátira y Erdogan

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De nuevo el ejercicio de la sátira, una tradición en Europa, se convierte en un asunto no ya polémico sino de Estado, en este caso entre Estados.
El viernes 15 de abril, después de estudiar « el caso » la canciller alemana,Angela Merkel, accedió a que la fiscalía investigue si el humorista Jan Böhmermann ha cometido un delito de injurias contra el presidente turco, Recep Tayip Erdogan. El humorista había leído un poema en el que se burlaba de Erdogan en términos muy provocativos, según él mismo reconoció, en un programa de la televisión pública ZDF. Un artículo del código penal alemán castiga los insultos contra las instituciones o representantes de Estados extranjeros con penas de tres años de prisión, pero deja a discreción del Gobierno la decisión de perseguir o no a los infractores. El presidente turco hizo presión para que la canciller cediera, y lo consiguió.

El asunto ha levantado una polvareda de críticas en Alemania, en primer lugar de los socios de gobierno de Merkel que se negaron al requerimiento turco: el portavoz del Partido Socialdemócrata (SPD) en el Parlamento, Thomas Opperman, ha calificado de error la decisión y ha dicho que « perseguir la sátira por ‘lesa majestad’ no encaja con una democracia moderna ».
Pero también la prensa alemana condena lo que considera una concesión de la canciller al presidente turco, cuyos recientes golpes a la libertad de prensa en Turquía han sido también objeto de choteo en Alemania.

De rebote la canciller se encuentra bajo la embarazosa sospecha de haber cedido para preservar el pacto sobre los refugiados entre la UE y Turquía que ella propició y que ya cosechó numerosas críticas. Es otro arañazo a la posición de Merkel y de su partido la CDU, que con la crisis de los refugiados ha sufrido una notable erosión. La CDU/CSU ha caído al 34%, su nivel mas bajo en cuatro años, y su socio de gobierno, el SPD todavía peor al obtener solo el 21% de apoyos, el mas bajo desde 1997.
Frente a la pérdida de credibilidad de la coalición gobernante para resolver la crisis de los refugiados, el partido xenófobo Alternativa para Alemania (AdF) sigue subiendo y ya está en el 14%.

Si la llegada de mas de un millón de refugiados a Alemania ha servido de lanzadera para hacer entrar, este año, en tres parlamentos regionales a los populistas del AdF; la crisis de la sátira entre Merkel y Erdogan, que además ocurre en un país con 3 millones de ciudadanos de origen turco, es otro empujoncito de cara a las elecciones al Bundestag el año que viene.

En la foto entre Merkel y Erdogan, Jan Böhmermann