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Cómo luchar contra el discurso del odio

Baku, la capital de Azerbayán, en la costa occidental del Mar Caspio, ha acogido a unos 2500 invitados procedentes de 120 países. Jefes de Estado y

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Cómo luchar contra el discurso del odio

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Baku, la capital de Azerbayán, en la costa occidental del Mar Caspio, ha acogido a unos 2500 invitados procedentes de 120 países. Jefes de Estado y de Gobierno, así como líderes religiosos y representantes de la sociedad civil han participado en el Séptimo Foro Global de la Alianza de Civilizaciones de Naciones Unidas, una iniciativa política para promover el diálogo entre diferentes culturas.

Punto de vista

"Hay que reforzar la legislación que prohíbe la incitación al odio en los medios".

En los últimos tiempos, el mundo ha sido testigo de un drástico aumento de la radicalización y el extremismo violento: Los trágicos atentados de París y Bruselas o los más de cinco años de la guerra de Siria han hecho que este encuentro se centre en cómo contrarrestar el discurso del odio y prevenir la violencia. De ahí el eslógan de esta edición: “viviendo juntos en sociedades inclusivas: un desafío y un objetivo”.

“El discurso del odio es propagado a través de los medios, de internet”, comenta Jean-Paul Laborde, director ejecutivo del Comité Antiterrorista de la ONU. “Por eso es tan importante ser capaces de aliar a todas las civilizaciones para, en primer lugar, impedir que se conecte ese discurso con la religión, cuando se trata de algo relacionado con sentimientos violentos”.

Según dirigentes y activistas, desgraciadamente, quienes emplean el discurso del odio para entablar batallas en nombre de la religión y radicalizar a los jóvenes cuentan con todas las armas necesarias a su alcance. Los grupos terroristas tienen una significativa presencia y seguidores en Facebook. Al ser una de las tres plataformas más visitadas por la población menor de 18 años, resulta fácil utilizarla para promover la violencia y el reclutamiento.

“Son imágenes y vídeos producidos por grupos extremistas, como por ejemplo el autodenominado estado islámico”, mantiene Jolene Jerard, investigadora y directora del Centro Internacional para la Investigación de la Violencia Política y el Terrorismo. “Propagan esas ideas, pero también incitan a la violencia. Incluso enseñan a organizar atentados, a preparar bombas. Esto es claramente una incitación, y debería ser eliminada”.

Pero los mensajes de intolerancia no son transmitidos solo a través de las redes sociales. Coincidiendo con el flujo de refugiados hacia Europa, los medios tradicionales también promueven una retórica antiinmigración, sobre todo dando, sin proponérselo, una imagen negativa de sus protagonistas.

Esto siempre conlleva consecuencias, asegura el alto representante de Naciones Unidas para la Alianza de Civilizaciones. Hacen así más difícil su integración en una nueva sociedad.

“Ante la ola de migrantes procedente de Siria los medios juegan un papel muy negativo, diciendo que son una amenaza para la paz y la seguridad, para la economía”, dice Nassir Abdulaziz Al-Nasser. “Pero todos sabemos que son víctimas de una dictadura”.

Los asistentes al foro son conscientes de que no es fácil contener el discurso del odio en los medios, sobre todo en las redes sociales, donde solo Facebook tiene más de 1600 millones de usuarios únicos. Aunque entreven un primer paso para poner freno al problema: Reforzar la legislación que prohíbe la incitación al odio, fomentar mensajes que contrarresten el discurso de odio, y obligar a las plataformas de internet a establecer más limitaciones en su contenido.

“Cuando examinamos el discurso del odio, cuando examinamos las cuentas que lo difunden, vemos que son anónimas o bajo nombres falsos”, explica Kemal Ilter, investigador de la Universidad de Carolina del Norte. “Las plataformas pueden emplear mecanismos estrictos de control para frenar esas cuentas anónimas en las redes sociales. Esto, primero. Y luego, nuestros hijos, nuestros alumnos deben aprender lo que son las redes sociales, sus efectos beneficiosos y permisivos”.

El fórum de Baku no es el primero dedicado a esta cuestión. En diciembre del año pasado, Nueva York fue escenario de un simposio con un objetivo similar.

“Al final de este ciclo de encuentros, los organizadores publicarán un libro en inglés, francés, español y árabe que incluirá recomendaciones precisas sobre cómo evitar y combatir el discurso del odio y la incitación al extremismo en los medios”.