Última hora

Última hora

El cristal, la droga de diseño cuyo consumo se ha disparado en los últimos años en Alemania

Petrovice, en República Checa, pequeña localidad junto a la frontera con Alemania. Patrick, cuya identidad real hemos cambiado por razones de

Leyendo ahora:

El cristal, la droga de diseño cuyo consumo se ha disparado en los últimos años en Alemania

Tamaño de texto Aa Aa

Petrovice, en República Checa, pequeña localidad junto a la frontera con Alemania.

Patrick, cuya identidad real hemos cambiado por razones de seguridad, es un policía infiltrado. Cada día rastrea la zona en busca de traficantes de Crystal Meth. Una droga super adictiva, dañina y peligrosa, conocida como la cocaína de los pobres.

“Escondan la cámara. Estamos frente a las típicas tiendas en las que los vietnamitas venden cristal.”

En estas tiendas fronterizas se venden camisetas, alcohol, tabaco… y metanfetaminas de cristal.

“Es un negocio muy lucrativo para los vietnamitas, se produce a 8 euros el gramo y se vende a 25 ó 30 euros.”

Según la policía checa, que nos ha facilitado estas imágenes, se trata de un negocio floreciente. Cada año se producen en la República Checa unas 12 toneladas de cristal para exportarlas al mercado europeo.

Cruzamos la frontera. Dirección Bayreuth, en Alemania.

En este grupo de narcóticos anónimos hay muchos jóvenes adictos al cristal. Conversamos con Johannes, el joven de la camiseta roja. Es la primera vez que viene aquí.

“Esto es mi desfibrilador. Lo suelo llevar debajo de la chaqueta por si me falla el corazón, nos cuenta Johannes. Tuve una infección que no se llegó a curar y cuando estás muy enfermo y te metes una raya… tienes la impresión de tener buena salud. Es muy difícil dejarlo. Yo sé que tendría que cortar de forma radical. Porque si veo a mis amigos y me proponen meterne una raya, pues me la voy a meter inmediatamente.”

En este programa de desintoxicación hay gente de todas las clases sociales. Obreros, jóvenes licenciados, ingenieros, cocineros. Y tanto mujeres como hombres.

El cristal o hielo es una droga fácil de conseguir y de producción relativamente sencilla. Más de mil laboratorios clandestinos como éste, desmantelado por la policía, estarían funcionando en la República Checa. Su fórmula es conocida desde los años 30. Los nazis la utilizaron en el Ejército alemán distribuyéndola entre los soldados del frente en forma de pastillas de pervitina.

El Crystal Meth que se fabrica hoy en día es un derivado mucho más potente. Contiene entre 10 y 20 veces más cantidad de anfetaminas que su antigua versión.

Esta droga puede mantener despierto a quien la consume durante varias noches seguidas. Y eso fue lo que atrajo a Willy, de 20 años, que empezó a consumir cristal durante su formación como electricista. Ahora está siguiendo una cura de desintoxicación.

“Era eficaz en el trabajo y los problemas parecían desaparecer, recuerda Willy. Mis rayas de cristal empezaron a ser tan largas que necesitaba todo el borde de la ventana para hacerlas. Después me ponía agresivo y me encerraba en mí mismo. Me volví una persona fría. He vivido una experiencia cercana a la muerte, no fue nada agradable.”

Willy está siendo tratado por el doctor Joseph, uno de los primeros médicos en dar la señal de alarma sobre la expansión del cristal en Alemania.

“Esta droga corresponde perfectamente al actual estilo de vida de esta sociedad, segura el Doctor Joseph. Tengo muchos pacientes que trabajan como obreros en cadenas de montaje durante toda la semana... Y que cuando llega el fin de semana quieren irse de fiesta con sus familiares o amigos. Y se encuentran en esta espiral infernal que puede durar mucho tiempo, hasta que el cuerpo ya no puede más…”

En el Estado de Sajonia, en Alemania, el número de consumidores de cristal se ha multiplicado por diez en 5 años. Hoy en día son unos 5.000.

Tras varias sobredosis y episodios psicóticos, Willy intenta ahora reconstruir su vida… Aunque sabe que el 75% de las personas que se enganchan al cristal vuelven a caer.

Pero esta plaga se extiende geográficamente, según la policía del control aduanero en Alemania, que efectúa controles en la frontera checa.

“Últimamente incautamos menos alijos que antes, pero son mucho mayores, dice este policía de Baviera. A pesar de todos los controles que hacemos, creo que apenas conseguimos interceptar una ínfima parte de lo que circula en el mercado.”

Las autoridades alemanas han tardado varios años en sopesar la magnitud de este problema. Hoy en día, el cristal que se fabrica en los laboratorios checos, se exporta a Bélgica, Holanda y Reino Unido.

Un reportaje de Adeline Percept & Kilian Davy-Baujard.