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Reformas y resistencias: otra jornada de movilización en Francia

Francia: manifestaciones y huelgas.

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Reformas y resistencias: otra jornada de movilización en Francia

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Francia: manifestaciones y huelgas. Algo que puede parecer un tópico muy francés. Y quien dice manifestaciones piensa en Mayo del 68.

Un movimiento revolucionario que incorporó protestas obreras y estudiantes, y que hoy en día, sigue siendo el de mayor envergadura del país que marcó un giro en la historia de Francia. El país quedó paralizado durante tres semanas, alcanzándo el récord de 9 millones de personas en huelga.

Para lograr un nivel comparable de movilización hubo que esperar a 1995, y al ambicioso plan de reforma del sistema de pensiones y de la seguridad social de Alain Juppé.

Juppé, entonces Primer ministro del conservador Jacques Chirac, que acababa de ser elegido, intervino varias veces para defender una reforma que consideraba ineludible. Después de dos meses de protestas, Juppé retiraba la reforma de las pensiones.

Es difícil evaluar el coste de una jornada de huelga en la economía francesa. Pero se estima que en 1995, aquellos 22 días que paralizaron Francia tuvieron un coste de entre el 0,2% y el 0,3% del PIB.

Pero el precio a pagar es sobre todo psicológico. Es decir, que con cada movimiento social el país queda paralizado, lo que conlleva un estancamiento de las reformas políticas que se vuelven más difíciles de ejecutar.

Un problema con el que han tropezado todos los gobiernos. En 2006, políticos, sindicatos y estudiantes se manifestaron contra la ley del contrato del primer empleo, el CPE, que se supone iba a facilitar la entrada de los jóvenes en el mercado de trabajo. Sus detractores denunciaron que iba a facilitar los despidos, aunque el Gobierno conservador de Dominique de Villepin opinaba justo lo contrario:

“He querido actuar rápido. Proponer una solución contundente. Pero no todos lo han entendido. Y es algo que lamento.”

Una vez más la ley fue retirada.

En marzo de 2010, le tocaba el turno a otro Gobierno conservador, el de François Fillon. De nuevo se trataba del sistema de pensiones y de aumentar la edad de la jubilación de los 60 a los 62 años. En ocho ocasiones, millones de trabajadores ((de los sectores público y privado manifestaron en las calles. Pero en esa ocasión, Fillon no cedió y le costó el rechazo del actual primer ministro, el socialista Manuel Valls, entonces diputado de la oposición:

“Desgraciadamente hoy en día, el bloqueo de la situación demuestra que todo lo que se hace por la fuerza, sin un diálogo social en una democracia moderna lleva a situaciones como las que ya conocemos.”