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Avances para analizar la contaminación marina

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Avances para analizar la contaminación marina

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La contaminación marina es uno de los asuntos cruciales para nuestro futuro. Y esto empieza a lograrse gracias a un prototipo desarrollado por los investigadores europeos. El objetivo: detectar y analizar en tiempo real las posibles sustancias contaminantes en el agua del mar.

Hidrocarburos, metales pesados, pesticidas, antibióticos, son algunas de las muchas sustancias dañinas que contaminan el agua. En la actualidad es muy difícil detectarlas de forma eficaz. Este barco robot es la base del proyecto de investigación europeo. Toma patrones automáticamente. A bordo lleva biosensores que analizan las muestras en tiempo real.

“Lo maravilloso de este barco es el biosensor. Lo estamos utilizando en esta prueba en particular para encontrar una bacteria que responda a las toxinas en el agua. El tipo de toxinas que serán medidas, no podríamos cuantificarlas si no tomas un ejemplo y lo llevas al laboratorio, lo que significa trasladar a un barco hasta el lugar, que implica a mucha gente y mucho tiempo en el laboratorio. Con esto, en cuestión de horas, podemos hacer lo que antes le costaba a un equipo realizar durante un día entero”, explica John Wallace, ingeniero de medioambiente de IDS monitoring.

En el Instituto de Medio Ambiente Marino de Messina, los investigadores están probando los biosensores en una piscina. Realizan un simulacro de una marea negra. Esta es una de las muchas aplicaciones que incluye esta tecnología innovadora: hacer sonar la alarma en caso de contaminación y aplicar operaciones de limpieza de la polución.

“Existen sensores que son específicos para ciertos tipos de hidrocarburos y que serán probados durante cinco días. Durante ese tiempo, también haremos simulacros de limpieza, un procedimiento que forma parte del plan nacional de emergencia. Y gracias a estos biosensores podremos realizar una alerta precoz que nos indique cuál será la estrategia más adecuada para intervenir tras la recuperación del petróleo”, comenta Renata Denaro, microbióloga marina del IAMC (Instituto para el Medio Ambiente de la Costa Marina del Consejo Navional de Investigación (CNR).

Los llamados “lab en un chip”, laboratorios en miniatura, han sido desarrollados por investigadores. Están trabajando en tres tipos de biosensores, usando algas, bacterias o anticuerpos, que reaccionan cuando son expuestos a la luz. Los sensores pueden ser configurados para cualquier tipo de contaminantes.

“Aquí tenemos diferentes bacterias introducidas en varios cuadrantes. Cuando se toma una muestra tan pequeña como una gota de agua es introducida en este chip. Si tenemos, por ejemplo, muchos metales pesados en la muestra, la bacteria producirá mucha cantidad de luz, y en caso contrario con pocos metales pesados, daría poca luz. Así podemos medir la cantidad de contaminación”, añade Vitali Maffenbeier, microbiólogo de la Universidad de Lausana (Suiza)

Organismos vivos, como las bacterias, son capaces de proporcionar informaciones sobre el estado del medio ambiente marino en sí mismo, algo que no puede lograrse con los análisis convencionales.

“De hecho, los análisis químicos no nos proporcionan información que sea útil para comprender como reacciona un organismo vivo. En cambio, gracias a los biosensores, somos capaces de evaluar en qué medida esa contaminación puede ser realmente peligrosa, la toxicidad de la polución, o el estado general del medio ambiente marino”, añade Denaro.

Lograr una solución más eficaz y, a la vez, ahorrar en coste tecnológico, es el actual desafío para mejorar el control y la protección del ecosistema marino.

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