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#Brexit: Una historia de amor odio entre el Reino Unido y la Unión Europea

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#Brexit: Una historia de amor odio entre el Reino Unido y la Unión Europea

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Podría escribirse toda una saga sobre las relaciones entre el Reino Unido y la Unión Europea. Para no perderle el pulso al referendum sobre el “brexit”, veamos cómo evolucionaron esos vínculos en los últimos diez años y qué consecuencias tuvo la ampliación europea respecto a la inmigración hacia el Reino Unido de trabajadores procedentes de los países del Este.



2004 – La UE se amplía a diez nuevos estados miembros

Un año antes, el primer ministro Tony Blair lleva al Reino Unido a la polémica guerra contra Irak. Su incondicional apoyo a la administración estadounidense de Bush, provocará una ruptura con los aliados europeos, especialmente con Francia y Alemania, que se oponen a la invasión. Sin embargo, Blair había sido un defensor clave del “mayor plan de expansión de la UE, en el que se incorporaron diez nuevos países a la Unión en 2004. Ocho de estos países habían pertenecido al bloque comunista y se convirtieron en democracias de libre mercado desde el final de la Guerra Fría. Las consecuencias de aquella ampliación tendrán una influencia directa en el referéndum sobre le “brexit”.

The BBC’s Sunday Politics programme in 2003 contains an early exchange from two of the future protagonists in the EU referendum debate

A pesar de los principios fundadores de la UE respecto a la libre circulación de trabajadores, los temores ante una posible inmigración masiva tras la nueva ampliación de 2004, van a justificar que los estados miembros de la UE impongan restricciones temporales a la inmigración de ciudadanos de la mayoría de los nuevos países.

Todos los Estados miembros restringieron el acceso a sus mercados de trabajo a los nuevos socios de 2004, excepto Irlanda, Suecia y… el Reino Unido, que le daba la bienvenida a esa nueva mano de obra al servicio del crecimiento económico.

Los temores en esa época se hicieron sentir más en países como Francia, donde el espectro del “fontanero polaco” representaba el símbolo de una mano de obra barata de Europa central que amenazaba el empleo de los franceses.

Diez años después, en 2014, las tornas cambian y en el Reino Unido ya no se trata de crecimiento económico, sino de “inmigración descontrolada”.

De todos modos, la inmigración en el Reino Unido sigue siendo un asunto delicado. Desde hace años, miles de emigrantes procedentes de los Balcanes y de otras partes del mundo, cruzaron libremente la nueva Europa sin fronteras con el objetivo de llegar a Inglaterra. En esta Odisea muchos encallaron en el campamento de “refugiados” de Sangatte, en el departamento Norte-Paso de Calais, en Francia. Lo que para muchos representaba una imagen clara del problema de la inmigración ilegal al Reino Unido.

En los siguientes años, el incremento del número de inmigrantes legales de los nuevos países de la UE va a acalorar el debate. Las primeras estimaciones del Gobierno británico que calculaban inicialmente el número de inmigrantes en unas pocas decenas de miles de personas, no fueron nada precisas: la cifra real resultó ser veinte veces mayor.

Las cifras se compensan en parte gracias a los británicos que se trasladan al extranjero. Además, otros países de la UE tienen un mayor número de emigrantes por número de habitantes. Los recién llegados, sin duda, van a impulsar la economía y muchos polacos y otros ciudadanos europeos llegan al Reino Unido en el momento oportuno.

Pero esta migración añade más presión respecto a los puestos de trabajo, los sueldos, la vivienda, la educación y los servicios de salud. En algunos barrios de Londres, incluso se llega a alterar la identidad de la nación, y sobre todo, se afianza la idea de que el Reino Unido es incapaz de controlar sus propias fronteras.

2006 – Nigel Farage lidera el ascenso del UKIP, el partido eurófobo del Reino Unido

Los dos partidos políticos a la vanguardia de los acontecimientos tienen nuevos líderes que van a desempeñar un papel fundamental en la siguiente década.

David Cameron se convierte en el líder de la oposición a la cabeza del partido Conservador en 2005. Y en septiembre de 2006, Nigel Farage emerge como líder del Partido de la Independencia Reino Unido (UKIP), a cuyos miembros Cameron describió en una entrevista de radio como “una panda de locos, chifaldos y en su mayoría racistas” lo que provocó una reacción de protesta fácil de preveer”:http://news.bbc.co.uk/2/hi/4875026.stm.

El UKIP aboga por la separación del Reino Unido de la Unión Europea y es considerado un partido de la derecha.

El UKIP tiene representación propia en el Parlamento Europeo, con Farage, como miembro desde 1999. Un partido que dejará los márgenes para lograr en 2014 un éxito electoral notable.

En 2014 Farage es el triunfador de las elecciones europeas con un 29% de los votos y asesta un duro golpe a los conservadores y a los liberaldemócratas de Nick Clegg.

El éxito del partido UKIP va a quitarle votos euroescépticos a las filas de los conservadores. En el programa un factor indiscutible es el referéndum sobre la adhesión del Reino Unido.

2009 – Permanecer o excluirse: Una Europa a la carta

Diversos acontecimientos de fondo contribuyen al desarrollo de los euroescépticos británicos. La nueva constitución propuesta para la UE es rechazada por los votantes franceses y holandeses en el referéndum de 2005. La Constitución es reemplazada por el Tratado de Lisboa, rechazado por Irlanda en 2008, antes de ser aceptado en un segundo referéndum al año siguiente.

El Tratado de Lisboa entra en vigor en diciembre de 2009. A diferencia de la malograda Constitución, cuyo objetivo era sustituir a los anteriores tratados de la UE, el de Lisboa simplemente los modifica, pero es visto en gran parte como la preservación de la esencia de la Constitución. Su objetivo general fue descrito como un intento de modernizar la UE, reforzando el papel de los ciudadanos, mediante la racionalización de una organización más democrática. Sus adversarios critican el hecho de que la UE es cada vez más federalista.

El Reino Unido, que optó por no adoptar el euro y quedarse fuera de la zona Schengen, trata constantemente de obtener más flexibilidad respecto a sus propios asuntos, por lo que cada vez más, la sociedad británica va a exigir una Europa a la carta.

2010 -Fin del juego de las sillas musicales con la llegada de Cameron como primer ministro

Tony Blair dejó voluntariamente Downing Street en 2007, insistiendo en que la UE era “absolutamente central para el futuro del Reino Unido”, y afirmando “la importancia de estar en Europa para el Reino Unido”. Le siguió Gordon Brown, el hombre que mantuvo al Reino Unido fuera del euro, y que trató de reforzar la influencia del país en la mesa de negociaciones de Bruselas, garantizará la presencia británica en las cumbres de la eurozona.

Las elecciones generales del Reino Unido en 2010 traen el primer gobierno de coalición desde la Segunda Guerra Mundial, bajo David Cameron como primer ministro. A pesar de que seis años después, Cameron será la punta de lanza de la campaña para mantener al Reino Unido en la UE, sin embargo, su política ha llevado al país hacia una dirección claramente euroescéptica.

En 2009, Cameron ya había prometido, en caso de ganar las elecciones de 2010, una ley para no delegar soberanía a la UE sin referéndum:http://www.elmundo.es/elmundo/2009/11/04/union_europea/1257355381.html y subrayó que “nunca jamás” el Reino Unido traspasaría poderes a Bruselas sin el consentimiento del pueblo británico.

No es de sorprender que el grupo euroescéptico, en el plazo de cinco años, creciera hasta convertirse en la tercera fuerza más representada en el Parlamento.

2011 – Cameron aislado en Bruselas

El nuevo Gobierno encabezado por los conservadores, hace que el Reino Unido se retire de las cumbres de la zona euro, con el argumento de que “una mayor integración de la UE es sólo para la eurozona”.

El Parlamento británico aprueba en 2011 una ley que mantiene a raya la supremacía de la UE. En el futuro, para cualquier transferencia significativa de poder será necesario un referéndum.

Vuelven los días difíciles entre el Reino Unido y la UE en diciembre con una disputa en una cumbre para abordar la crisis del euro. Cameron bloquea el acuerdo intergubernamental sellado por los líderes de la eurozona sobre la regulación fiscal, dejando al Reino Unido solo en su rechazo frontal al acuerdo. Aquello sentó un precedente importante en el enfrentamiento entre el Reino Unido y la UE.

Años antes, el Reino Unido daba la bienvenida a los nuevos miembros de la UE de Europa central y oriental como aliados potenciales: eran económicamente liberales, tenían una actitud antiatlántica y temían al federalismo de la UE. Sin embargo, en los temas principales Londres se desentiende de ellos. Y aumenta la presión respecto a su propia adhesión a la UE.

2013 – Cameron promete un referéndum sobre el “Brexit”

En enero, el primer ministro aprovecha su discurso en Bloomberg para reestablecer otras bases para las relaciones entre el Reino Unido y la UE en caso de ganar las próximas elecciones. Y se compromete a realizar un referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión.

Las encuestas de opinión del momento estimaban en un 10% el apoyo público al partido por la Independencia del Reino Unido. La Unión Europea acaba de acoger a su país miembro número 28: Croacia. Al año siguiente ve el fin de las restricciones para los emigrantes procedentes de Bulgaria y Rumanía, que se habían adherido a la UE en 2007.

La inmigración hacia el Reino Unido procedente de la EU se estima en 123.000 personas en 2013, incrementándose a 178.000 en 2014. Aunque el número de inmigrantes que llegan de fuera de la UE sigue siendo más elevado.

Escocia vota por permanecer en el Reino Unido. El 8 de mayo, David Cameron consigue formar un gobierno con una estrecha mayoría absoluta de Conservadores.

2016 – El trato está hecho y se fija la fecha

Los líderes de la UE llegan a un acuerdo en febrero sobre “los términos revisados de la adhesión del Reino Unido”: http://www.bbc.com/news/uk-politics-eu-referendum-35622105.

Bruselas ofrece a Londres un freno a la inmigración para evitar el “brexit”: http://internacional.elpais.com/internacional/2016/02/02/actualidad/1454411846_682047.html.

La oferta final de Bruselas concede al conservador David Cameron buena parte de lo que pedía, y siempre en el sentido de rebajar las aspiraciones comunes. Pero sobre todo otorga a Londres un “mecanismo de alerta” para limitar los derechos de los trabajadores inmigrantes. Muchos euroescépticos están contentos con el acuerdo, pero los conservadores siguen divididos.

El resto de la historia aún está por escribirse y será en función de lo que decidan los británicos en el referéndum del 23 de junio.

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