Última hora

Leyendo ahora:

Vuelta a Haití y Camboya: dos historias de superación

learning world

Vuelta a Haití y Camboya: dos historias de superación

En asociación con

A lo largo de los últimos años, Leargning World ha escuchado numerosas historias inspiradoras sobre educación frente a la adversidad y el trauma. Dos reportajes que nos marcaron especialmente fueron en Haití y en Camboya. Volvemos la vista atrás para ver cómo han cambiado las cosas.

Haití: reconstruir una infancia

Hace cinco años conocimos a Raynane, una vivaz niña de Haití, amputada de una pierna tras el terremoto del 12 de enero de 2010. Tenía 9 años y no quería ir a la escuela a causa de este trauma.

Gracias a la prótesis proporcionada por una ONG francesa, Raynane pudo ir a la escuela, jugar y vivir una vida de niña como su hermana gemela y todas sus amigas del barrio.

Hoy, cinco años después, Raynane tiene 15 años. Y aún vive en el mismo barrio de Puerto Príncipe, la capital.

“Mi vida ha cambiado porque ahora ya no soy un bebé, ahora sé comprender las cosas”, cuenta Raynane.

Jean-Raynold, su padre, ha conseguido reconstruir parte de la casa pese a sus problemas financieros. Desde el seismo, no encuentra un empleo estable. La madre de Raynane trabaja como empleada del hogar, pero la familia a penas llega a fin de mes.

Raynane sigue creciendo y necesita cambiar la prótesis habitualmente. Pero cada vez les resulta más difícil asumir el gasto que supone.

Ella asegura que “lo importante es que tengo a mi madre y a mi padre y mis hermanos cerca de mí y que me apoyan”.

Para Jean-Raynold, la prioridad es el colegio. En Haití las plazas en la escuela pública y gratuita son difíciles de conseguir. Así que los padres se ven obligados a inscribir a sus hijos en centros privados y de pago.

“Es una niña con muchas ideas. Cuando termine sus estudios le gustaría ser médico. ¡¡¡Tiene muuuuuuuucha ambición!!!”, dice orgulloso Jean-Raynold.

Raynane y su hermana gemela se levantan todos los días a las 6h30. Van al colegio en moto taxi. Andando necesitarían una hora. Van a la misma escuela desde que tenían ocho años.

“Mis amigos también me animan. No se burlan de mí”, continúa contando Raynane. “Me dicen que me han amputado y que no es nada, que seguiré siendo Raynane, no ha cambiado nada. Me siento feliz cuando me dicen eso”.

Está claro que esta adolescente de Puerto Príncipe se ha integrado perfectamente en su escuela y que está a gusto con su entorno. Esto es gracias en parte a la prótesis.

Pero muchas otras personas amputadas sufren lo que se conoce como ‘dolores fantasmas’. Para tratar estos efectos de la amputación, Raynane y su padre visitan por primera vez el CERPA, un centro especializado en el tratamiento de estos síntomas. Aquí van a evaluar sus necesidades. Se trata de saber si siente su pierna como si aún la tuviera.

A menudo los pacientes sienten verdaderos dolores, a veces insoportables. Tratar estas molestias que están en una parte que no se puede ni ver ni tocar es complicado. Los medicamentos suelen ser ineficaces. Hay que aceptar y comprender el cambio psicológicamente.

“Le hemos preguntado a Raynane si siente la arena alrededor de su muñón. Y es gracias a que siente la arena alrededor de su muñón que el cerebro se da cuenta de que la pierna se acaba ahí y no en el pie”, explica Capucine Bossard, del CERPA.

“Algunos niños se sienten incómodos porque no consiguen manejar el dolor y solo piensan en eso. Otros se sienten incómodos físicamente, lo que puede entorpecer su aprendizaje”, añade.

El tratamiento puede ser largo, con numerosas sesiones durante varios meses.

Para Raynane es una batalla más frente a las dificulates de la vida. Pero es una adolescente valiente, ambiciosa y bien acompañada.

Camboya: el arte y el circo como terapia

En 2011 visitamos una escuela en Camboya que utiliza el arte, la música y el circo como herramientas para educar a niños de la calle, ayudarles a encontrar trabajo y curar las heridas de los traumas del pasado de Camboya. Actualmente, ¿qué ha cambiado?

Recoger, escolarizar y dar a conocer el arte a los niños de la calle es el proyecto de la asociación Phare Ponleu Selpak (‘Luz del arte’ en Jemer). Un proyecto basado en el arte como herramienta de desarrollo y cambio social.

El objetivo de esta escuela de Battambang es proporcionar a los niños de la calle una educación formal en un entorno creativo para así recobrar la autoestima.

En los últimos cinco años, la escuela ha experimentado cambios radicales. Hoy, Phare (PPS) acoge a más de 1.500 alumnos (unos 200 más que en 2011) y propone diferentes actividades artísticas como el dibujo, la música, el teatro, las artes gráficas y el circo.

Una apuesta por la profesionalización.

(Retrospectiva el viernes! Del espectáculo “Adventure” en 2012)

“Empecé a estudiar con Phare a los 7 años, pero era demasiado joven. No fue hasta los 13 que me inicié en el circo. Creo que Phare me aporta muchas cosas”, cuenta Phunam Pin, joven alumna de circo de la asociación.

En 1986 Véronique Decrop, una joven profesora francesa creó talleres de dibujo en el campo de refugiados “número 2” en la frontera tailandesa.

En ese momento se trataba de uno de los campos de refugiados más grandes del mundo.

El objetivo de estos talleres era ayudar a los niños a expresarse y a superar los traumas de la guerra perpetrada por los Jemeres Rojos.

Nueve de estos jóvenes alumnos se convertirían años más tarde en los fundadores de Phare Ponleu Selpak esta escuela única. Entre ellos, Det Kuon, el actual director artístico.

“Esta formación permite a los jóvenes progresar en el campo del arte, pero también les permite encontrar su identidad nacional y hacer renacer nuestro arte”, comenta Det Khuon.

Después de nuestra visita hace cinco años, han cambiado muchas cosas.

Como por ejemplo, la creación en 2013 de un Kindergarten (una guardería) que acoge hoy a más de 180 niños de 2 a 5 años en cinco bungalows.

Los pequeños se encuentran ahora en un entorno muy seguro, las hermanas mayores pueden ir al colegio, mientras que las madres van a trabajar.

“Lo que realmente ha cambiado en cinco años en Phare son las ganas de profesionalizar a los jóvenes para darles un acceso al empleo. Durante muchos años, el curriculum tenía un muy buen nivel, pero no pensábamos lo suficiente en el futuro, en la entrada en el mercado laboral. Para sacar a los jóvenes de la pobreza se necesita un acceso al empelo”, sostiene Isabelle Drouillard, copresidenta de PPS.

Para crear trabajo, generar nuevos recursos y sobre todo para tener una verdadera visibilidad, la escuela ha creado una nueva entidad en Siem Reap, a dos horas de Battambang, la ciudad de los templos de Angkor, visitada por casi 3 millones de espectadores al año. Cada tarde, bajo la carpa de 300 plazas, los espectáculos creados en Battambang son representados delante de un público venido del mundo entero.

“El arte nos ayuda a expresarnos a nosotros mismos, ayuda a los jóvenes de Camboya a curarse a través de la expresión contando sus experiencias de vida”, afirma Huot Dara, director ejecutivo de Phare Ponleu Selpak.

Phunam viene de una familia muy pobre. Pasó su infancia recogiendo latas en las calles para traer algo de dinero a su familia. Al crecer, su padre pegaba a su madre, a quien contagió de Sida, y abusaba de Phunam.

Llegó a Phare con 7 años y comenzó el circo a los 13, convirtiéndose años más tarde en la contorsionista estrella de Camboya.

“Con Phare puedo decir que soy una estrella, aunque no muy conocida, pero ha cambiado mi vida”, cuenta sonriente Phunam Pin.

Cinco años más tarde, la nueva generación ha tomado el relevo. La expresión relacionada con el trauma perpetrado por los Jemeres Rojos, la violencia, la guerra… dan paso a nuevas formas artísticas más luminosas. Los jóvenes artistas tienen ahora ganas de expresar algo nuevo para la Camboya del mañana.

(Última gira europea! Encuentra aquí toda la información)

siguiente artículo