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Deshielo de la investigación: ¿cómo funcionan los ecosistemas en regiones extremadamente frías?

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Deshielo de la investigación: ¿cómo funcionan los ecosistemas en regiones extremadamente frías?

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Euronews viaja cerca del círculo polar ártico durante en plena época de deshielo para hablar con los numerosos científicos que aprovechan este corto verano para llevar a cabo sus investigaciones. Este periodo del año es ideal para las investigaciones ya que las temperaturas en invierno pueden alcanzar los -45ºC

El reportero de Euronews, Julián López, habla con los investigadores de un proyecto japonés que estudian la compleja interacción entre las plantas subárticas y sus polinizadores. Los biólogos que se encuentrán en esta zona de dedican a estudiar los mecanismos básicos que utilizan las plantas para sobrevivir a este ecosistema adverso. La gran variedad de colores de sus flores es uno de esos mecanismos de supervivienvia ya que los colores atraen a los insectos polinizadores.

El biólogo japonés Hiroshi Ishii, de la Universidad de Toyama explica que han observado que en otros medios extremos, cuantas más abejas o abejorros tienen alrededor las plantas más se diversifican los colores de las flores. Sin embargo, “si los principales polinizadores son solo moscas, por ejemplo, los colores de las flores suelen ser más limitados, normalmente amarillo y blanco”.

Los investigadores quieren averiguar si estos mismos patrones que han observado en otras zonas se reproducen aquí en las regiones subárticas. Para ello estudian en profundidad la anatomía de los animales y los colores de las flores mediante una técnica conocida como “espectrometría óptica”. Ishii apunta que prácticamente todo nuestro entorno natural depende de la interacción entre polinizadores y plantas. Cuanto mejor entendamos esta asociación natural, mejor podremos proteger estos entornos”, concluye el biólogo japonés.

Las regiones polares, incluidas las áreas subárticas y subantárticas, son enormes y es caro llevar a cabo investigaciones en ellas así que los científicos tienen que asociarse para poder estudiarlas mejor. Euronews entrevista también a un equipo europeo también que está aprovechando el corto verano en esa región para estudiar la densidad y la distribución de flora y de insectos. Similares estudios de campo se han realizado en Canadá y Groenlandia y hay otros programados en el norte de Siberia. Fredrik Dalerum, experto en ecología terrestre en la Universidad de Estocolmo, afirma que a diferencia de otros el ecosistema ártico es muy simple. “Resulta muy sencillo ver los procesos activos en esos ecosistemas mientras que si trabajas sobre el impacto climático en los bosques boreales o mediterráneos, los sistemas son tan complejos que es difícil averiguar qué procesos influyen en qué especies”, apunta el investigador.

La necesidad de un marco común para producir mejores resultados científicos sobre estos entornos adversos es la razón de ser de proyectos europeos como el EU PolarNet en el que también participa activamente la Estación de Investigación Científica de Abisko. El experto en ecología evolutiva, Ketih Larson, de la Universidad de UMEA y de la Base de Investigación Científica de Abisko explica que los investigadores de la Estación de Abisko, tiene proyectos en Alaska, en Groenlandia o en Siberia, “donde replican lo que hacen aquí para ver si los resultados son similares”. La idea es saber si se pueden extrapolar los resultados, “ver si podemos decir que lo que pasa aquí es realmente representativo de los que pasa en las regiones subárticas”, concluye el investigador.

Otro tema estudiado es el del permafrost. Solo medio metro por encima de la capa subterránea de hielo permanentemente congelado, se han formado unos cenegales únicos qie también están bajo observación multidisciplinar. Los investigadores analizan los gases Co2, metano y los vapores de agua para ver cuánto carbón es absorbido por este medio y sus posibles implicaciones en todo el ecosistema. Durante décadas, los flujos de gas han estado en continua observación en estas zonas. El bioquímico Patrick Crill de la Universidad de Estocolmo cuenta que en el Ártico, el calentamiento va muy rápido y que hay cambios en la hidrología, cambios en las temporadas de crecimiento de la vegetación, cambios en las estructuras de las plantas. “Necesitamos entender que está pasando para saber cuál podría ser la contribución antropogénica de estos cambios”, apunta. Es decir, se está intentando averiguar hasta qué punto la mano del hombre influye en los cambios de los ecosistemas y el medioambiente.

El objetivo de los investigadores es contar en el futuro con más cooperación multidisciplinar para obtener datos más significativos y amplios.

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