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Tokio: la ciudad del agua

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Tokio: la ciudad del agua

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La capital japonesa es el destino de esta edición de Metropolitans.

Una metrópolis global que contiene caras muy diferentes, algunas de las cuales pueden resultar sorprendentes al descubrirlas.

Por ejemplo, Tokio a través del agua.

Hace cientos de años, Tokio era conocida como la ciudad del agua. Ocurrió hasta que la atención cambió hacia la expansión urbana moderna que conocemos en la actualidad. Pero ahora existe una especie de movimiento de renacimiento, que reconecta a sus habitantes con los múltiples ríos, canales y vías navegables de la ciudad.

Algunos importantes ríos fluyen a lo largo de Tokio, incluido el famoso río Sumida, aunque son más de cien los que pueden contarse como pequeños y medianos afluentes.

En el siglo XVII Tokio era conocida como Edo, fue en ese momento cuando todo estaba construido alrededor del agua, con una importante red de transporte en los ríos que ayudaba a que la ciudad creciera.

“La vida urbana de los ciudadanos, y sobre todo las actividades desarrolladas en la ciudad estaban profundamente conectadas con el agua. Podemos decir que Tokio era realmente una ciudad del agua, como Venecia. Pero la gente se olvidó de esta característica durante mucho tiempo. Por suerte, recientemente, la gente está redescubriendo este aspecto fascinante de Tokio como ciudad del agua”, explica el profesor Hidenobu Jinnai, de la Universidad de Hosei, principal experto en canales de Tokio

En el pasado, muchos canales y ríos fueron cubiertos o redirigidos, reduciendo la atención respecto a los atractivos relacionados con el agua.

Pero ahora esto está cambiando con la regeneración de varios proyectos en marcha, incluida la rehabilitación de los puentes históricos de la ciudad.

Se están creando lugares públicos abiertos… y sin duda, los que están cerca del agua son los más populares.

Playas con puertos deportivos aparecen ya como una imagen habitual en algunas partes de Tokio, donde se han multiplicado los paseos y tramos para recorrer a pie.

“Hay un lugar cerca para hacer barbacoas, por lo que solemos organizarlas. Si comparamos el aire que se respira aquí con el del centro de la ciudad, aquí la brisa es muy agradable”, explica una ciudadana

“Aquí se organizan actividades escolares en los que los niños hacen hojas de algas nori que provienen del mar, y que después utilizamos para hacer sushi”, añade otra vecina del lugar.

Entre los que que más felices están de ver que el agua se ha convertido en una nueva atracción en Tokio figura Yuji, es la cuarta generación en su familia de pescadores. Dice que la calidad del agua está mejorando y está contento por estar ayudando a mantener con vida la potente tradición de la pesca que siempre ha habido en la ciudad. “Cuando tengo un día realmente bueno pescando muchos peces, estoy tan contento que regreso a casa con una sonrisa en la cara. Y permanezco contento durante todo el día”, comenta Yuji Maru.

El pasado también se mantiene vivo con el espectáculo de los tradicionales barcos de río, los yakatabune, que cruzan Tokio. La gente tiene la posibilidad de regresar al pasado con una cena a bordo.

Cuadros y pinturas del pasado son el testimonio de la evolución de Tokio como una ciudad de agua, y sirven como recordatorio para comprender la fuerte conexión de antaño, que en la actualidad está siendo restaurada.

“En la primera parte de la década de los ochenta, en la era post industrial, el agua estaba más limpia, las empresas y almacenes se convirtieron en galerías de arte, cafés y restaurantes. La gente quería sentir la identidad cultural, recobrar valores históricos y una relación más cercana con el agua”, añade Jinnai.

Y justo a la salida de la ciudad, los más aventureros también pueden divertirse. En Okutama, al oeste de Tokio, en el río Tama, que atraviesa la capital. Es el lugar perfecto para practicar deportes acuáticos incluidos canoa, rafting (descenso por los ríos) y el piraguísmo. Y se puede contar con la ayuda de expertos para los que no saben lo que están haciendo.

Es en zonas como ésta en las que la gente puede descubrir la belleza de la mayoría de estos ríos y la naturaleza que los envuelve, lejos del bullicio de la ciudad. “En Okutama te puedes sentir realmente cerca de la naturaleza. Creo que el agua, la vegetación y el cielo son fascinantes aquí”, explica Moe Kaifuchi, instructora de deportes marítimos de la zona.

Mientras tanto, de regreso a la ciudad, es posible apreciar como Tokio se prepara para acoger los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de 2020.

Nuevas instalaciones han sido planeadas, así como barcos taxi que vayan por los canales para facilitar el tráfico de la ciudad. “Por el momento solo tenemos dos barco-taxis pero la intención es que haya 60 en los próximos años. Nuestro objetivo es desarrollar el uso de estos barcos como un sistema de transporte”, comenta Hajime Tabata, conductor de taxi barcos en Tokio.

“El sistema de transporte para usuarios, con barcos y botes, es fundamental. Un uso mixto, dirigido a múltiples zonas, debe ser creado”, concluye el profesor Jinnai.

En otras palabras, asegurarse de que todo el mundo puede beneficiarse y disfrutar de la ribera.

Y que el reto del futuro consista en encontrar una forma única para desarrollar Tokio como una ciudad del agua.

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