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La paz en Afganistán: un sueño lejano

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La paz en Afganistán: un sueño lejano

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Haroon y Najib son dos traductores que trabajaron con el Ejército francés, presente en Afganistán hasta 2014 . Después del retiro de sus tropas, estos dos afganos han tenido que sufrir del acoso por parte los Talibanes.

Insiders estuvo en Kabul y habló ellos. Haroon logró obtener una visa y ahora vive en Francia. Najib, al contrario, no corrió con la misma suerte y actualmente vive bajo la amenaza de ser asesinado por los Talibanes.

El traductor que “traicionó” a los Talibanes

Haroon tiene 25 años y durante 4 años trabajó como traductor para el Ejército francés. Tuvo que esperar un año para obtener la ayuda francesa y ahora está listo para partir.

“Nunca olvidaré aquellos días cuando trabajamos con los militares. Son recuerdos que siempre quedarán grabados en nuestra mente.”

Un día, Haroon tuvo que pasar por una dura prueba, cuando acompañaba a un convoy que llevaba provisiones a una de las bases francesas.

“Por un momento pensé que nos ibamos a morir porque los insurgentes estaban en un punto estratégico en la cima de una montaña. Nosotros estábamos abajo. Fue algo muy peligroso, tuve mucho miedo, todo el mundo gritaba. Afortunadamente reaccionamos y seguimos nuestro recorrido. El Ejército Nacional vino a ayudarnos y todo terminó bien, de lo contrario estaríamos ahora muertos.”

La guerra en Afganistán no terminó después de que las tropas francesas se fueran en 2014. La rebelión de los Talibanes continúa y Haroon es considerado como un traidor.

“Me siento orgulloso de haber ayudado a los militares franceses, era mi responsabilidad trabajar y cooperar con los militares, con la OTAN. No me arrepiento de haberlo hecho.”

Ahora, Haroon tiene que huir de su país. Antes de su partida, celebró el fin del Ramadán junto a su familia.

“Mi sobrino corre mucho peligro si se queda aquí. Estamos contentos de que viaje a Francia, allá podrá vivir en paz. Que dios cuide de él”, cuenta Abdul Kabir, tío de Haroon. Su sobrino asegura que no le queda otra opción, su vida está en riesgo si se queda en Afganistán: “Si la paz llega a mi país algún día, podremos venir a reconstruirlo, pero no sabemos cuándo llegará ese día.”

Por primera vez, Haroon deja su familia y su país. Ahora, una nueva vida le espera en Francia.

El prisionero de Kabul

En otra parte de Kabul vive Najib, quien no ha corrido con la misma suerte que Haroon. Najib trabajó como traductor para la estación de radio llamada Omid FM, creada por el Ejército francés en la provincia afgana de Kapisa. Amenazado en varias ocasiones por los Talibanes, ahora vive recluído con su esposa y sus dos hijos. Asegura que se siente como “un prisionero en Kabul” y siempre trata de ser muy precavido cuando sale a la calle.

“Los Talibanes nos decían que eramos unos infieles y que si nos llegaban a atrapar nos iban a matar cortándonos la cabeza o quemándonos vivos. Llamaban al teléfono de la estación de radio para amenazarnos. Decían que conocían nuestras voces y nuestras caras, sabían dónde buscarnos y que no podríamos escapar.”

Najib no es el único en esta situación. De los 300 antiguos intérpretes que solicitaron una demanda de asilo en la Embajada de Francia en 2015, solo 100 lograron obtenerla. Al resto les denegaron la solicitud.

Los amigos de Najib, que también trabajaron con los militares franceses, se sienten amenazados, víctimas de una injusticia. Cuando se reúnen, deben hacerlo en una casa ubicada en un barrio en Kabul que está protegida 24 horas al día.

“Queremos que nuestra voz sea escuchada y nos expliquen cuáles fueron las razones para que rechazaran nuestras solicitudes. ¿Qué tenían los que se fueron que no tenemos nosotros? No es justo. Participamos en las misiones, en las reuniones, estuvimos siempre del lado de las fuerzas francesas. Y ahora, estamos claramente identificados.”

Nassir, antiguo traductor del Ejército francés nos muestra unas fotos publicadas en la página de Internet del Ministerio de Defensa de Francia: “Yo salgo en esta foto, aquí dice que yo estuve en la misión en Tagab…y estas son cartas de felicitación de personas importantes.”

Un grupo de abogados presentó una apelación y ahora Najib y sus antiguos colegas esperan que la situación evolucione a su favor y de esta manera poder obtener una visa.

Mati, un afgano que no quiere abandonar a su país

Mati, especialista en comunicaciones del Instituto Francés en Kabul, cuenta que para vivir en esta ciudad y tener una buena vida se debe tener un buen trabajo. Y en general, un buen trabajo con un buen salario es posible si hay extranjeros y presencia de la comunidad internacional. Este jóven por poco pierde la vida en el ataque suicida que dejó 2 muertos y 15 heridos en diciembre de 2014. Pero, a pesar de esto, mantiene la esperanza.

“Si nos dicen que hoy hay un ataque y que mañana habrá otro, en ese caso debemos dejar la ciudad, o el país. Pero no podemos hacer eso porque necesitamos trabajar en nuestro país. Como afgano, creo que debo seguir comprometido con lo que hago aquí y ser optimista en el futuro.”

A pesar del optimismo de Mati, Afganistán se enfrenta a un aumento de la violencia, después de que las fuerzas internacionales iniciaran su retiro en 2014.

Días después de nuestro encuentro, un atentado dejó 80 muertos y 230 heridos durante una manifestación pacífica en Kabul. El ataque fue reivindicado por el grupo Estado Islámico.

En 2015, más de 11.000 civiles perdieron la vida o resultaron heridos en Afganistán. La paz y la estabilidad que debía traer la coalición internacional, que estuvo presente en el país durante 13 años, aún parece ser un objetivo lejano.

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