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Buques menos contaminantes y con potencia propulsora


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Buques menos contaminantes y con potencia propulsora

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La nueva normativa ambiental exige buques marinos menos contaminantes. ¿Cómo asegurarnos de que los buques son seguros y además producen menos emisiones de CO2? En este astillero en Croacia tratan de mejorar el transporte marítimo.

Fundado hace 160 años, Uljanik es uno de los astilleros más antiguos del mundo. Esta industria tradicional, en plena mutación, requiere que los buques emitan menos gases tóxicos para cumplir con los nuevos estándares internacionales. ¿Pero cómo lograrlo? Nos lo explica Igor Lalović, Ingeniero naval de los astilleros de Uljanik.

La forma más fácil de lograrlo es reduciendo la potencia del barco. El problema es que se reduce entonces la capacidad de maniobra y el buque tiene una peor maniobrabilidad.”

Pregunta: “¿Qué le puede ocurrir a un buque de poca potencia en una tormenta?”

“Si queda atrapado en una tormenta junto a la costa, y no puede navegar a contracorriente, ni contra el viento, podría ser arrastrado y tocar tierra. En caso de fuerte oleaje, el barco podría incluso volcar, con el riesgo de perder vidas humanas.”

Este nuevo buque de carga, destinado al transporte de 7.000 coches a través del océano, está casi terminado. La característica clave para mejorar su seguridad la van a proporcionarla los científicos que trabajan en el proyecto europeo de investigación Shopera que busca la forma de construir barcos más ecológicos, sin reducir su potencia de propulsión.

“Podemos aumentar la eficiencia reduciendo el peso del navío, por ejemplo, mediante la instalación de materiales innovadores, o utilizando dispositivos de propulsión especiales, instalados delante de la hélice, que optimizan el flujo del agua, y así también se reducen las emisiones de CO2”, cocluye el ingeniero Igor Lalović.

Aquí en Madrid, ingenieros y científicos llevan a cabo pruebas de laboratorio en este centro hidrodinámico con un generador de ondas computarizado que puede simular el comportamiento de un buque ante diversos tipos de oleaje.

Adolfo Marón Loureiro, de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Naval, es jefe del Laboratorio de Dinámica del buque, CEHIPAR

“Podemos determinar si la gente se va a marear a bordo, sobre todo los pasajeros. Si la estructura es suficientemente rígida para aguantar el oleaje. O el consumo adicional que producen las olas, para tratar de minimizarlo y reducir la polución.”

Los modelos a escala con sensores permiten a los investigadores medir con precisión los movimientos y las fuerzas que afectan a un barco en una tormenta, para determinar lo estable y maniobrable que sería un buque ante olas de diferente tipo.

“Antes de realizar los ensayos, con un programa especial definimos el movimiento que queremos darle a las paletas para reproducir el mar que nosotros queremos. Eso se vuelca en un fichero, y ese fichero lo lee un ordenador que controla las 60 paletas independientemente que tiene el generador, de forma que podemos generar olas de cualquier tipo”, concluye el ingeniero Adolfo Marón Loureiro.

Transferir los datos del modelo a un buque a gran escala no es tarea fácil, según Apostolos Papanikolaou, director de la Universidad Nacional Técnica de Atenas, NTUA, coordinador del proyecto de investigación Shopera.

Por supuesto, quedarán algunas incertidumbres que se pueden resolver con la experiencia del investigador, por lo que con el tiempo las predicciones que estamos haciendo para una nave a gran escala serán lo suficientemente fiables para aplicaciones prácticas “.

Con los nuevos avances científicos se podrá encontrar el equilibrio necesario entre la eficiencia y la economía; entre el respeto al medio ambiente y la seguridad de los transportes marítimos.

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