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En Venezuela un pequeño rasguño puede costarte la vida

La falta de antibióticos ha agravado la salud de la pequeña Ashely a quien estuvieron a punto de amputarle una pierna.

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En Venezuela un pequeño rasguño puede costarte la vida

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La falta de antibióticos ha agravado la salud de la pequeña Ashely a quien estuvieron a punto de amputarle una pierna. Tras un pequeño accidente doméstico, ingresó en el hospital con una infección de estafilococos que, luego, se complicó, según cuenta su madre, Oriana Pacheco:

“Se cayó y se hizo un rasguño, nunca pensé que una rozadura pudiera causarle todo esto, la infección empeoró tras dos semanas y derivó en una artritis aséptica.”

Una complicación que no acabó ahí, según explicó el pediatra de Ashley, el doctor Richard Rangel:

“Ashley, de tres años, ingresó en el Hospital Universitario de Caracas por una infección de piel causada por un germen resistente. Este germen llegó a su sangre y de ahí a los pulmones. La infección produjo una pneumonía que se complicó en una infección del corazón, una endocarditis. Para poder controlar esta infección desde el principio debería haber recibido vancomycin de manera continuada pero no contábamos con ese antibiótico.”

La primavera pasada, en solo una semana, el doctor Rangel fue testigo de la muerte de cinco niños por falta de antibióticos. En los hospitales públicos, la tasa de mortalidad entre los bebés de menos de un mes de edad aumentó más de cien veces (del 0,02% en 2012 al 2% en 2015 o, lo que es lo mismo, unas 20 muertes por cada 1 000 nacimientos), según un informe de Human Rights Watch

En los centros dependientes del Sistema de Salud escasea el 60% de los medicamentes básicos. Muchos pacientes no llegan, ni siquiera, a ser diagnosticados por falta de insumos tales como el alcohol o tubos de ensayo para realizar análisis.

Durante el tiempo que duró la convalecencia de Ashley, sus padres tuvieron que empeñar hasta el frigorífico para poder comprar parte del material clínico con el que tratarla. Tarea que tampoco fue fácil puesto que las farmacias están desabastecidas debido a que los controles de precios impuestos por el gobierno obstaculizan la posibilidad de que las empresas farmacéuticas suministren los medicamentos.

Tras dos meses de calvario, la odisea de Ashely acabó bien. La pequeña ha vuelto a casa tras una experiencia traumática en hospitales que, hace años, fueron el orgullo del país.