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El suicidio en prisión del presunto terrorista detenido el lunes en Alemania desemboca en un escándalo judicial

Las contracciones sobre las circustancias de su muerte han desencadenado una ola de reproches a todos los niveles.

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El suicidio en prisión del presunto terrorista detenido el lunes en Alemania desemboca en un escándalo judicial

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Las contracciones sobre las circustancias de su muerte han desencadenado una ola de reproches a todos los niveles.

La muerte de Jaber Albakr, refugiado sirio de 22 años en cuyo domicilio se hallaron explosivos, dificulta la investigación sobre posibles cómplices en un proyecto de atentado en un aeropuerto del país.

El ministro de Justicia ha asegurado que no había “un elevado riesgo de suicido”,según explicó la psicóloga de la prisión de Leipzig en la que estaba encarcelado que califica lo ocurrido de “inexplicable”.

Sin embargo, antes de su ingreso, la jueza de instrucción había alertado de ese riesgo que el director de la prisión se tomó en serio ordenando visitas a su celda cada 15 minutos, el nivel más alto de seguridad.

Jaber Albakr se había declarado en huelga de hambre y manipuló los enchufes de su celda.

Su abogado asegura que estaba muy nervioso. “No se comportaba de manera normal, me tenía preocupado”, admite Alexander Huebner. “Y ahora, cuando pienso en la noticia de su muerte me pregunto si yo, personalmente, podría haber hecho algo para evitarlo, hablar más tiempo con él, haberme quedado a su lado.”

El viceprimer ministro sajón, Martin Dulij, ha admitido que ha habido una serie de “apreciaciones erróneas en lo que respecta al estado del preso”.

El suicidio de Albakr es el resultado de una sucesión de errores en el caso, después de que el sospechoso lograra huir el sábado del cerco policial en torno a su domicilio en la localidad de Chemnitz.

El sospechoso consiguió coger un tren desde Chemnitz a Leipzig, a pesar de que había centenares de agentes dedicados a su búsqueda. Albakr fue finalmente arrestado en la madrugada del lunes gracias a la colaboración de otros tres refugiados sirios que lo habían acogido en su casa de Leipzig. Durante los interrogatorios aseguraron que no sabían nada sobre sus intenciones terroristas.

El ministro de Interior alemán asegura que están investigando cuándo se radicalizó el joven, que entró en Alemania en febrero del año pasado y obtuvo el estatus de refugiado en junio.

En otoño del año pasado, Albakr viajó dos veces a Turquía y pasó algún tiempo en la localidad siria de Idlib, según informaciones difundidas por la cadena de televisión pública regional MDR.