Última hora

Varias familias desplazadas llegaron el domingo a un puesto de control del ejército iraquí en Qayara, empujadas por el hambre a abandonar sus aldeas al sur de Mosul. En su huida tuvieron que atravesar un paisaje apocalíptico, teñido de gris oscuro por el humo de los pozos de petróleo en llamas y los gases tóxicos liberados por una fábrica de azufre. Entre los desplazados, sobre todo, mujeres y niños. Los hombres se quedaron atrás por miedo a ser capturados.

Más No Comment