Última hora

Leyendo ahora:

Alemania y el impacto económico de los refugiados


real economy

Alemania y el impacto económico de los refugiados

Los refugiados, ¿pueden convertirse en una ventaja económica para los países que como Alemania les dan un techo? Esa es la cuestión que analizamos hoy con Maithreyi Seetharaman en Real Economy.

La Unión Europea registró un millón doscientas mil solicitudes de asilo en 2015. ¿Le parece mucho? Pongamos estas cifras en contexto: Este verano se tramitaron más de 300 mil solicitudes de asilo, lo que equivale a 600 solicitudes por cada millón de europeos…

Pero, las reglas de asilo en Europa pueden confundirnos sobre el impacto económico de los refugiados pues es difícil distinguir entre refugiados y emigrantes económicos. Veamos este curso acelerado.

Con la llegada de los solicitantes de asilo, el país anfitrión gasta en tramitar su solicitud, y en proporcionarles alimentos, vivienda, salud y educación.

A corto plazo se producen más bienes y servicios. Lo que genera más ingresos disponibles para los trabajadores del país.

Y eso compensa la presión a la baja sobre los salarios y la inflación, cuando finalmente los solicitantes de asilo entran en el mercado laboral.

Esto puede llevar hasta dos años dependiendo de las normas vigentes en los diferentes países.

A menudo, los recién llegados suelen tener más dificultades que los trabajadores nacionales para encontrar un trabajo.

Para crear un equilibrio, pueden mejorarse sus posibilidades de empleo, con un alojamiento cercano al trabajo, con un mercado laboral más flexible y ofreciéndoles cursillos y clases del idioma del país.

Una integración económica exitosa ayudará al país de acogida a reforzar su situación presupuestaria y a superar posibles desafíos demográficos.

“El 60% de los solicitantes de asilo este verano provenía de países en guerra: Siria, Afganistán e Irak…

Muchos se presentaron en Grecia, Hungría, Italia, Francia… Y seis de cada diez fueron a Alemania, donde la política de puertas abiertas es discutible.

Nuestro reportero Giovanni Magi fue a ver si este país está preparado para hacer de esta acogida, una inversión a largo plazo.

Para empresas alemanas, como el gigante del software profesional, SAP, la integración de los refugiados es algo concreto. Nasser y Mohanad, afgano y sirio respectivamente, se han incorporado a sus equipos no sin preparación. Y ahora están realizando unas prácticas en la empresa.

“La mayor dificultad es el idioma alemán, reconoce Nasser Atif, refugiado afgano. Tenemos que seguir cursos hasta alcanzar el nivel requerido para ser aceptado en el mercado de trabajo. Además está la cultura, que es muy distinta. Todo es diferente.”

“Yo trabajaba en márketing para una empresa de cerámica en mi país, explica Mohanad Alfar, refugiado sirio. Creía que teníamos prácticas comerciales modernas… Pero en realidad, aquí estamos a años luz de lo que se hace allí, tenemos mucho que aprender.”

El director de la contratación en SAP, Uli Joos, asegura que adquirir las competencias necesarias no es un problema:

“El reto en el sector de la contratación está en encontrar los talentos, sin importar de donde provienen, si son emigrantes o no, incluso también podemos ir a buscar los talentos que necesitamos a otros países .”

Alemania cuenta hoy en día con un millón de puestos vacantes. 685.000 requieren competencias particulares. Recién llegado de Siria con su diploma de técnico, Husein Shaker ha creado un portal de ofertas de empleo específico para inmigrantes.

“Al principio funcionábamos como LinkedIn. Poníamos en relación a los candidatos de nuestra base de datos con las ofertas de empleo. Pero ahora somos un sitio especializado donde los candidatos pueden consultar esas ofertas y presentar directamente su candidatura.”

“Más de un millón de refugiados llegaron a Alemania en un año: 21.400 han encontrado trabajo, pero solo un centenar ha sido contratado por las treinta empresas más grandes: un pequeño porcentaje respecto a una población activa que disminuirá en varios millones de personas en los próximos años.”

Se estima que la acogida de los refugiados debería generar un coste de 10 mil millones de euros este año. Y de 20 mil millones en 2020.

El Gobierno alemán ha destinado seis mil millones de euros al año durante los próximos dos años, lo que corresponde a la mitad de su superávit presupuestario. Según Stefan Küpper, representante regional de la patronal, para reducir la factura, hay que conseguir una política de asilo más eficaz:

“Tenemos que determinar qué programas han dado mejores resultados, y después centrarnos en ellos y ampliarlos.”

Esos elementos clave ayudarán a cumplir con el objetivo de la integración económica de los refugiados. Muchos de ellos están en edad laboral en un contexto de rápido envejecimiento de la población alemana.

El ejemplo alemán plantea muchos interrogantes a los que puede responder Ian Goldin, un destacado experto en inmigración, autor del libro Age of Discovery y es el director y fundador de la Oxford Martin School, aquí en la Universidad de Oxford.

Maithreyi Seetharaman, euronews:

“En el caso de Alemania y de los refugiados, siempre hay costos presupuestarios. ¿Cómo se aseguran los alemanes de que se trata de una inversión a largo plazo y no un fondo perdido?

Ian Goldin, Universidad de Oxford:

“Es a la vez una inversión a corto y largo plazo. A corto plazo, estimula la economía alemana, cuyo crecimiento sería del 0,2% más rápido que si los refugiados no estuvieran allí.
A largo plazo, Alemania tiene una de las tasas de fecundidad más bajas del mundo y la acogida de refugiados será de vital importancia para la sostenibilidad de la economía alemana “.

Maithreyi Seetharaman, euronews:

“Se dice a menudo que faltan pruebas que muestren que esto es posible…”

Ian Goldin, Universidad de Oxford:

“Google no existiría sin Sergey Brin que era refugiado. Steve Jobs era hijo de un refugiado sirio. Hay que darles la posibilidad de trabajar, formarles para que adquieran las competencias que necesitan, reconocer sus diplomas anteriores, asegurarse de que pueden integrarse en el mercado de trabajo… Todo eso es vital. Los refugiados suelen tener un índice de dependencia a las ayudas inferior al de la población en general. Los países que saben integrarlos de manera eficaz logran buenos resultados y cuando los refugiados no están autorizados a trabajar suelen quedarse en guetos, y es en esos países en los que no pueden trabajar donde suele haber problemas.”

Maithreyi Seetharaman, euronews:

“¿Cómo evitar que la gente piense que sus empleos están en peligro y que sientan amenazada su economía?”

Ian Goldin, Universidad de Oxford:

Sí, vemos eso a nivel político. Hay un rechazo debido a ese sentimiento como de amenaza. Alemania está en situación de penuria de trabajadores y tiene un muy bajo nivel de desempleo. Lo que está haciendo Suecia es bastante extraordinario, teniendo en cuenta el tamaño de su población. Y es importante comprender que esas personas van a hacer trabajos que los nacionales no quieren hacer. Sepa que incluso en Europa del Este, por ejemplo, faltan cantidades ingentes de trabajadores con ciertas competencias.”

Maithreyi Seetharaman, euronews:

“¿Cómo pueden los refugiados tranquilizar al país de acogida?”

Ian Goldin, Universidad de Oxford:

“Mediante su capacidad de aprender la lengua del país, y de garantizarles que sus competencias pueden ser útiles… pero también respetar las costumbres y leyes del país que les acoge es algo esencial. Muchos estar sobre cualificados para el puesto que ocupan. Pero, creo que hay que reconocer que eso toma tiempo, que es difícil para el país que les acoge. Es necesaria una adaptación por ambas partes que veremos en cuatro o cinco años. Veremos progresos significativos si tanto el país de acogida como los refugiados hacen los esfuerzos necesarios.”

En euronews estamos orgullosos de contar con periodistas en todo el mundo listos para presentarles los puntos de vista locales sobre las noticias internacionales. Lea más sobre este tema en la lengua en la que ha sido escrito.

siguiente artículo

real economy

El futuro de la eurozona: el debate sobre la unión económica y fiscal