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¿La gran estampida de la CPI?


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¿La gran estampida de la CPI?

Rusia ha anunciado su intención de cortar lazos con la CPI, Corte Penal Internacional, también llamada Tribunal Penal Internacional o TPI.

Esta salida podría venir motivada por el posicionamiento del tribunal internacional al considerar a Crimea como territorio ocupado por Rusia

El anuncio de Moscú se suma a las retiradas de Burundi, Gambia y Sudáfrica anunciadas recientemente.

El caso de Rusia sin embargo es diferente porque no es un “Estado parte”. Rusia firmó el Estatuto de Roma en el año 2000, pero nunca lo ratificó, como sí hicieron otros 123 Estados, con las notables excepciones de Estados Unidos, China o Israel.

“No se vayan”, ha pedido Sidiki Kaba, presidente de la Asamblea de Estados Parte del Tribunal Penal Internacional (TPI), argumentando que “es urgente y necesario defender el ideal de justicia para todos”

Críticas rusas: 4 sentencias y más de 1.000 millones de dólares

Pero la Cancillería rusa ha destacado que “en 14 años de funcionamiento, la CPI ha dictado sólo cuatro sentencias y ha gastado más de 1.000 millones de dólares”.

Añadió que “el tribunal no se ha convertido en un órgano de justicia internacional independiente y de prestigio”.

Con su decisión de revocar su firma del documento, ningún ciudadano ruso podrá ser juzgado La Haya por crímenes de guerra o genocidio a menos que haya una resolución al respecto del Consejo de Seguridad de la ONU, en el que Rusia tiene derecho a veto.

Un poco de contexto y el caso de Afganistán

La CPI fue establecida en 2003 para juzgar crímenes de guerra, contra la humanidad y genocidio cuando las cortes nacionales no quieran o no puedan asumir esa función.

Es importante señalar que China, India, Pakistán e Iraq (entre otros) nunca han sido miembros de la CPI. Ucrania, Estados Unidos, Israel y Tailandia están entre los países que como Rusia, son signatarios pero no ratificaron el estatuto.

Estados Unidos bajo la presidencia de George W. Bush se opuso con fuerza al establecimiento de este tribunal, del que no es miembro, aunque sí lo es Afganistán.

En su último informe la CPI dijo que llevará a cabo una investigación sobre posibles crímenes de guerra en Afganistán por parte de las fuerzas talibanes y el ejército estadounidense.

La fiscalía de la CPI subraya que también tiene razones fundadas para creer que los talibanes y sus aliados, pertenecientes a la organización Haqqani Network, habrían cometido igualmente “crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra”.

La lista completa de los países puede consultarse aquí.

Rebelión de varios países africanos por “incompatibilidades” con la CPI

Burundi

Burundi ha sido el primer país que anunció su retirada de la CPI en octubre de 2016. Este país de África central criticó a la CPI por centrarse más en los casos africanos y alegando que éste es parcial y colonial por juzgar sólo a personas africanas.

El ministro de Asuntos Exteriores, Alain Nyamitwe, declaró en ese momento: “hay razones motivadas políticamente que han llevado a la CPI a actuar en los casos africanos”. Y preguntó: ¿Cuántas veces han oído que la CPI investigue los crímenes cometidos en Irak? ¿Cuántas veces ha oído que la CPI investigue los crímenes cometidos en Afganistán? “.

La Fiscal de la CPI Fatou Bensouda anunció el 25 de abril que abriría una “investigación preliminar sobre la situación en Burundi, sobre asesinatos, encarcelamiento, tortura, violación y otras formas de violencia sexual, así como desapariciones forzadas.

A pesar de que los ministros del Gobierno niegan que sea así, Human Rights Watch argumenta que la verdadera razón de la salida de Burundi es esta investigación.

Elise Keppler, directora asociada del programa de justicia internacional de Human Rights Watch, denunció la falta de sensibilidad de Burundi al tratar de retirarse de la Corte Penal Internacional.

Sudáfrica

Sudáfrica ha sido el segundo país en anunciar su salida de la CPI.

En 2015, Sudáfrica había puesto en evidencia sus dificultades con la corte, ya que se negó a arrestar al presidente sudanés Omar al-Bashir, cuando visitó el país. Sobre Al-Bashir pesa una órden de arresto del TPI por presuntos crímenes de guerra y genocidio por la guerra de Darfur.

El estatuto de Roma, sobre el que se creó la CPI, establece que los signatarios deben detener a cualquier persona buscada por la Corte.

La titular de Exteriores, Maite Nkoana-Mashabane, dijo que Sudáfrica considera que “sus obligaciones con los derechos humanos son “incompatibles” con la interpretación que la CPI”:http://www.telegraph.co.uk/news/2016/10/21/south-africa-set-to-withdraw-from-the-international-criminal-cou/ hace de estos derechos.

Según Amnistía Internacional, esta súbita decisión sudafricana de retirarse de la CPI es una traición a millones de víctimas de graves violaciones de derechos humanos en todo el mundo.

Gambia

El tercer país africano que ha decidido abandonar la CPI es Gambia. El ministro de Información de este país de África Occidental, Sheriff Bojang, dijo que la corte suele ignorar los crímenes de guerra occidentales, y como sugirió Burundi, apunta injustamente a crímenes africanos.

Bojang dió incluso el ejemplo del ex primer ministro británico Tony Blair, como uno de los líderes a los que la CPI nunca había acusado.

Y se refirió al TPI como la corte caucásica internacional para la persecución y humillación de la gente de color, en particular los africanos. A pesar de que la Fiscal General de la CPI, Fatou Bensouda, es ex ministra de Justicia de Gambia.

Por otro lado, el presidente de Gabia, Yahya Jammeh ha pedido a la CPI que se investiguen “las muertes de emigrantes africanos que tratan de cruzar el Mediterránea”: http://www.reuters.com/article/us-europe-migrants-gambia-idUSKBN0OO26720150608.

Los desafíos de la CPI para hacer justicia en África

La fiscal general de la CPI, Fatou Bensouda ha asegurado que nada va a parar su trabajo para hacer justicia.

El caso del exvicepresidente de la República Democrática del Congo, Jean-Pierre Bemba, que cumple su sentencia de 18 años de prisión por tres crímenes de guerra y dos de lesa humanidad, ha sido, según ha afirmado Bensouda, un precedente y un mensaje claro para los líderes africanos que han cometido delitos contra sus nacionales.

Además, recientemente recordó que la Corte “fue capaz de procesar y condenar” al radical Ahmad Al Faqi Al Mahd por crímenes contra el patrimonio cultural cometidos en Tombuctú en 2012.

Casos cerrados por faltas de pruebas

El pasado mes de abril, la CPI cerró el caso contra el vicepresidente de Kenia. El tribunal decidió cerrar por falta de pruebas el caso contra el vicepresidente de Kenia, William Ruto, y el periodista Joshua Arap Sang, a los que se acusaba de crímenes de lesa humanidad.

La corte, con sede en La Haya, especificó en un comunicado que esta decisión puede ser recurrida y que no impide que Ruto y Sang puedan ser imputados en un nuevo caso en el futuro ante la CPI o una jurisdicción nacional.

Ataque a la Flotilla de Gaza

La CPI no investigará el ataque de Israel a la Flota de Gaza o también llamada Flota de la Libertad que tuvo lugar el 31 de mayo de 2010.

Y eso debido a que el caso no tendría gravedad suficiente para que la CPI realice acciones.

Aunque la fiscal sostuvo que tras un análisis de la información disponible, había una base razonable para creer que se cometieron crímenes de guerra en uno de los buques, el Mavi Marmara, cuando las fuerzas israelíes de Defensa interceptaron la Flotilla de Libertad de Gaza”.

Otros casos

La Corte Penal Internacional ha cerrado en total cinco casos relativos a Kenia, Sudán (Darfur) y la República Democrática del Congo. Todos sin cargos.

Por otro lado, en Darfur (Sudán), Uganda, Costa de Marfil, la República Centroafricana y la República Democrática del Congo hay cinco casos en curso.

Y unas diez situaciones bajo investigación. En enero de 2016, se abrió una investigación sobre Georgia (lo que quizá ha llevado a Rusia a retirar su firma del Estatuto de Roma). Mientras que en África se investigan dos casos diferentes en la República Centroafricana, y también en Malí, Costa de Marfil , Darfur, Uganda y República Democrática de Congo.

Los diez “exámenes preliminares” se centran en crímenes de guerra o crímenes contra la humanidad en Afganistán, Burundi, Colombia, Gabón, Guinea, Iraq (por delitos cometidos por ciudadanos del Reino Unido), Nigeria, Palestina y Ucrania y un caso sobre la Flotilla de Ayuda Humanitaria de 2010 bajo el título de “Buques Registrados de Comoras, Grecia y Camboya”.

Consultar el último informe de la CPI.

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