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El largo camino de las negociaciones entre la UE y Turquía


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El largo camino de las negociaciones entre la UE y Turquía

Los primeros pasos de Turquía para acercarse a Europa se dieron hace más de medio siglo, cuando Ankara pidió un acuerdo de asociación con la Comunidad Económica Europea que se acabó firmando en 1963.

Las negociaciones para la adhesión empezaron oficialmente en 2005. Turquía era país candidato desde el consejo europeo de Helsinki de diciembre de 1999.

Como castigo a la represión que el Gobierno turco hizo en las manifestaciones de junio de 2013, la Unión Europea decidió frenar las negociaciones a propuesta de Alemania y con el apoyo de Holanda y Austria.

“Tienen que reflexionar sobre el procedimiento que han utilizado y sobre el comportamiento de la Policía y el Ejército. Para que se habrá un nuevo capítulo en estas negociaciones tendrá que haber un gesto de la parte de Turquía”, decía el ministro austriaco de Asuntos Exteriores Michael Spindelegger.

En julio de 2016 otro revés sacudió Ankara. El fallido golpe de Estado y las posteriores purgas dentro de la administración y los principales estamentos del país enfriaron aún más las relaciones con Bruselas.

La Unión Europea alertó al presidente turco de posibles violaciones de los Derechos Humanos y exigió a Ankara respetar el Estado de derecho.

Para el profesor Nail Alkan de la Universida de Gazi, los europeos utilizan todo tipo de excusas para impedir que Turquía pueda algún día integrar la Unión: “Turquía lo tiene muy difícil para ser aceptada como miembro de la Unión Europea a causa de la islamofobia que existe en Europa. Los 28 no quieren ser vecinos de Irán, Irak y Siria, países fronterizos de Turquía”.

En marzo, Turquía dio un paso adelante comprometiéndose a recuperar los inmigrantes que pasaron por su territorio con destino a los países de la Unión. Un gesto a cambio de la liberalización de visados a sus ciudadanos para entrar en la UE. Esta demanda era uno de los puntos clave del acuerdo alcanzado entonces.

Como medida de presión, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan ha amenazado con organizar un referéndum sobre la continuidad de las negociaciones de adhesión si Bruselas no da un paso hacia delante.

“Deberíamos mostrar paciencia hasta fines de año. Luego planteamos el asunto a la nación. ¿Acaso la soberanía no incumbe de forma incondicional a la nación?”, decía Erdogan.

A pesar de los sucesivos e intermitentes desencuentros, la jefa de la diplomacia comunitaria, Federica Mogherini, ha hecho un llamamiento a seguir manteniendo abiertos los canales de comunicación con Turquía.

“Si el proceso de adhesión se cierra, creo que tanto ellos como nosotros nos encontraremos en un escenario en el que los dos habremos perdido. Tanto ellos como nosotros perderíamos un canal de comunicación y de confianza muy importante”, apuntaba Mogherini.

Ankara ha declarado que no tiene la intención de entrar en la Unión Europea a cualquier precio. Si esa puerta se cierra podría abrirse la de la Organización de Cooperación de Shanghái, una entidad fundada por China y Rusia. En estos tiempos, Ankara se ha ido acercando cada vez más a Moscú.

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