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Diferencias entre la Iglesia católica y la ortodoxa

Una tarde de verano de 1054, después de ua discusión subida de tono con el patriarca de Constantinopla, el representante del papa, el cardenal Humbert, entró en Hagia Sophia, principal lugar de culto

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Diferencias entre la Iglesia católica y la ortodoxa

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Una tarde de verano de 1054, después de ua discusión subida de tono con el patriarca de Constantinopla, el representante del papa, el cardenal Humbert, entró en Hagia Sophia, principal lugar de culto de la ciudad, colocó un documento en el altar y salió de allí rápidamente. Se trataba de una notificación de excomunión destinada a los miembros de la Iglesia, que en virtud del documento, veían cerrada su ruta al paraíso. Existe un consenso general en que este radical gesto marcó el comienzo del Gran Cisma, el momento en que la Iglesia, unida en los primeros 1000 años de Cristianismo, se divide dando paso a la Iglesia ortodoxa y a la Iglesia católica romana.

La historia, por supuesto, es más complicada. A finales del primer milenio, la unidad de la Iglesia ya estaba rota. Quinientos años antes, complejas disputas complejas sobre la naturaleza de Cristo habían llevado a una ruptura tras el concilio de Calcedonia en el año 451.

Pero incluso el momento considerado comunmente como un punto de inflexión, fue el último paso de una fractura creciente entre el este y el oeste. La excomunión fue más bien el síntoma de las dificultades que se habían ido desarrollando con el tiempo.

Jerarquía

Tanto las Iglesia católica occidental como la ortodoxa oriental organizan a sus representantes espirituales en tres categorías principales: obispos, sacerdotes y diáconos.

La mayor diferencia entre ambas es el estatus del papa católico romano.
En la historia de la cristiandad, el obispo de Roma tuvo desde muy pronto una posición de honor basada en el significado de la ciudad y la historia.

Pero aunque los ortodoxos reconocen al papa, rechazan su supremacía sobre la Iglesia en su conjunto y la idea de que sus decisiones sobre asuntos religiosos son “infalibles” y vinculantes para todos los cristianos.

Durante el segundo milenio, la Iglesia católica romana desarrolló un concepto muy centralizado sobre la autoridad espiritual, mientras que la ortodoxa siempre ha tolerado una mayor independencia. El patriarca de Constantinopla, por ejemplo, no tiene jurisdicción directa sobre los otros patriarcas.

Creencias

Las creencias de la Iglesia católica romana figuran en un documento de un solo volumen conocido como el Catecismo, lo que no es el caso de la Iglesia oriental.

Sin embargo, ambas se adhieren a las decisiones tomadas por los primeros Siete Concilios Ecuménicos que unieron a sus principales representantes entre 325 y 787 para acordar principios clave tales como:

  • Las tres formas de Dios – “El Padre” en el cielo, “El Hijo, Jesucristo” en la tierra y “El Espíritu Santo”, que es la presencia de Dios en todas partes.
  • La capacidad de Jesucristo de ser divino y humano al mismo tiempo
  • El carácter especial de María como la madre de Dios
  • El uso de iconos en la adoración.

Sin embargo, los católicos romanos y los ortodoxos discrepan sobre la naturaleza de la relación del Espíritu Santo con el Padre y el Hijo.

También tienen diferentes teorías sobre el significado de la Pascua, la festividad que marca la muerte y la reencarnación de Jesucristo. Para los católicos romanos, Jesús salvó al hombre y le permitió llegar al cielo sacrificando su vida en la cruz.

Para los ortodoxos, la salvación se logra por el triunfo de Cristo sobre la muerte en la Resurrección. Por ello, el arte griego, a diferencia del occidental, no representa la figura del Cristo sangrado y crucificado.

Liturgia

La riqueza de las prácticas espirituales de las Iglesias occidental y oriental es tal, que desafía la categorización. No obstante, se podrían destacar algunas diferencias: mientras que los católicos romanos tienden a usar estatuas para representar a los santos, la Iglesia ortodoxa tiene una rica tradición iconográfica y pictórica.

Los católicos romanos tienden a arrodillarse en la oración, mientras que los fieles ortodoxos suelen estar de pie.

Los fieles de la Iglesia occidental, normalmente, sólo reciben el pan eucarístico, que no es fragmento de un solo pan sino una hostia consagrada; en la Iglesia ortodoxa la comunión es con pan y vino, los fieles reciben del sacerdote o del Obispo un trocito de pan y vino.

Otra diferencia de mayor calado reside en el celibato; la Iglesia romana exige el celibato a su clero, mientras que muchas parroquias ortodoxas la feligresía exige que el párroco sea un hombre casado.

Calendario

Hasta 1923, todas las Iglesias orientales utilizaron el calendario juliano aniguo (introducido por Julio César en el año 45 AC) que en la actualidad va 13 días por detrás del “nuevo” calendario católico romano (introducido por Papa Gregorio XIII en 1582). Esto se tradujo en que las festividades eclesiásticas en el este y en el oeste se celebraban en fechas diferentes. Muchas Iglesias ortodoxas han adoptado desde entonces el nuevo calendario, lo que significa que ahora las fiestas coinciden, excepto la Pascua, que se sigue calculando según el calendario antiguo.

Espiritual y teológicamente, hay muchos más puntos que unen a las Iglesias occidental y oriental que líneas divisorias. A través de los siglos, se han realizado numerosos intentos de acabar con estas últimas…es probable que los esfuerzos en ese sentido continúen durante el tercer milenio.