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Nueva técnica para usar el vidrio como calefacción o refrigerador


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Nueva técnica para usar el vidrio como calefacción o refrigerador

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¿Pueden unas ventanas acumular energía mientras al mismo tiempo enfrian o calientan el interior de los edificios? La respuesta viene de Vaduz, capital de Liechtestein, donde hemos filmado un contenedor que a primera vista parece uno más pero no lo es. Y no lo es debido a sus ventanas. Se han inyectado con líquidos especiales. La cara exterior de la ventana es capaz de recoger la radiación solar y transformarla en energía. La otra cara del cristal es capaz de enfriar o calentar el espacio interior.

Las ventanas se alimentan con un fluido que circula y que puede ser teñido. De esta forma se convierte en una herramienta activa para el ahorro de energía.

Para Anne-Sophie Zapf, arquitecta y coordinadora del proyecto Fluidglas: “Las ventanas pueden oscurecerse con lo que pueden proteger contra los rayos del sol, calentar o enfriar el interior. Y pueden transformarse en placas solares. Absorben la radiación solar pueden utilizarla para el consumo de energía dentro del edificio”.

En condiciones ideales cada ventana puede producir hasta 1 kilovatio de energía por hora. El líquido de dentro de los cristales de la ventana es una mezcla de agua, anticongelante y partículas magnéticas.

Los científicos aseguran que su principal reto era asegurar su estabilidad a largo plazo. Así que buscaron partículas con características muy precisas.

Para el ingeniero mecánico Daniel Gstöhl “Las partículas no deben aglutinarse, es decir, no deben agruparse, no deben depositarse con el tiempo en la ventana, sino permanecer disueltas y, si es necesario, deben ser fáciles de filtrar”.

Es necesario garantizar que el líquido se inyecta en las ventanas de manera segura, homogénea y eficiente.

El ingeniero Stefan Frei explica que “La principal dificultad fue encontrar el modo de funcionamiento adecuado. El vidrio no debe trabajarse bajo presión, porque en ese caso se deformaría con el tiempo, y no tendríamos una distribución regular de las partículas en el vidrio. Lo que significa que teníamos que manejar todo a baja presión. Y todo el circuito cambia de presión excesiva a baja presión y entonces aparecen otros problemas que también deben ser abordados “.

También se necesitaban sofisticados modelos informáticos para determinar en qué medida y bajo qué condiciones, las ventanas pueden graduar mejor la temperatura interior.

La ingeniera civil Laura Baumgärter, de la Universidad de Liechtenstein asegura: “Una vez confirmado que no necesitamos ningún sistema adicional ni de calefacción ni de refrigeración, como por ejemplo un aparato de aire acondicionado o una estufa, ya era una de las cosas importantes que podíamos calcular en los ordenadores, ahora tiene que ser validado con pruebas reales reales en el contenedor “.

Estas pruebas in situ, realizadas en Vaduz en invierno y en Chipre en verano, mostrarán si las ventanas son realmente capaces de calentar y enfriar el interior del contenedor. Y mientras esperan los resultados, los investigadores ya piensan en el futuro.

Zapf piensa se centra en sus aplicaciones: “Esperamos que pueda aplicarse sobre todo en edificios de oficinas de varios pisos con un alto porcentaje de superficie de vidrio en sus fachadas, pero tendremos que encontrar soluciones, ya que el viento es un factor a considerar en edificios con grandes superficies de vidrio. En cualquier caso vemos los grandes edificios de oficinas como nuestro principal objetivo, ya que las viviendas tienen menos superficie de vidrio, y para que nuestro sistema sea eficiente necesita tanta superficie de vidrio como sea posible”.

Los investigadores aseguran que estas ventanas de eficiencia energética pueden estar en el mercado antes de cuatro años.

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