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Un mundo más justo, más ecológico y más conectado diseñado por mujeres


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Un mundo más justo, más ecológico y más conectado diseñado por mujeres

La plataforma Uber quiere potenciar una mayor presencia de las mujeres en sectores masculinizados como el del taxi. Sin embargo, sus críticos afirman que esta empresa de economía colaborativa simplemente está creando más empleo precario a tiempo parcial. Encontrar la justa medida entre responsabilidad y rentabilidad ha centrado buena parte del debate en el Foro de Mujeres de Deauville.

Joanna Gill, euronews:
La economía colaborativa ha sido descrita como democratizadora, se habla del comunismo de las .com o de distopía. Un sector que mueve 15.000 millones de euros y que puede llegar a los 335.000 millones en 2025. ¿Pero dónde quedan las promesas de un mundo más justo, más ecológico y más socialmente conectado?

El auge de la economía colaborativa ha llegado de la mano de los teléfonos inteligentes pero su rápido crecimiento ha puesto de manifiesto la falta de una normativa legal. Mayor flexibilidad que, a veces, se traduce en precariedad. También hay quien afirma que estamos ante la feminización del trabajo.

“Tradicionalmente las mujeres eran las únicas con esta clase de empleos que no tienen la misma seguridad, incluso en la empresa tradicional. Ahora, un sector mucho más amplio de la sociedad está en idéntica situación. Podría argumentarse que los hombres se enfrentan ahora a los mismos problemas que las mujeres tienen desde hace tiempo”, explica la profesora de marketing de la Universidad de Londres, Giana Eckhardt

¡Y qué decir del medioambiente! Ahora todo se comparte, bicicletas, coches, juguetes, los resultados deberían verse a corto plazo. Sin embargo, algunos expertos consideran que la huella ecológica del sector es anecdótica.

“Tenemos algunos datos sobre el significado de compartir el coche. Las emisiones de dióxido de carbono de los particulares pueden reducirse un 37% y sabemos, por ejemplo, que el volumen de los recursos inactivos alcanza los 3,7 billones de libras esterlinas.

Esto nos puede dar una idea del impacto social y medioambiental que existe. Sin embargo, a la hora de cuantificar este valor social y medioambiental, eso es algo que necesitamos hacer con responsabilidad”, comenta la fundadora de la organización sin ánimo de lucro People Who Share, Benita Matofksa

Si nos fijamos sólo en las grandes empresas de Silicon Valley, estas no nos ofrecen la fotografía completa. El impacto de aplicaciones de carácter social como TimeBank o MakerSpace no tienen reflejo en el cálculo del Producto Interior Bruto (PIB).

“Estas actividades pueden tener un impacto en el bienestar de las personas y esto es algo que los científicos sociales vienen subrayando desde hace algún tiempo, diciendo que el aumento del bienestar y el Producto Interior Bruto son cada vez más divergentes y que necesitamos cuantificar mejor el impacto económico del bienestar”, indica la profesora de la Universidad de Boston, Juliet Schor.

A medida que la economía colaborativa evoluciona hay quienes dicen que las mujeres pueden estar mejor preparadas para los cambios que van a llegar.

En cualquier caso el futuro está por descubrir, en opinión de la presidenta del Foro de Mujeres para la Economía y la Sociedad, Clara Gaymard sabe qué va a ocurrir, ni los hombres y ni las mujeres. Pero ambos son actores del proceso porque estamos en un mundo horizontal. Es menos jerárquico, se pueden romper barreras. Así que es una herramienta de la que disponen las mujeres para empoderarse, actuar de la manera que quieren y participar activamente en este escenario”.

Joanna Gill, euronews:
Todo apunta a que la economía colaborativa ha llegado para quedarse aunque no está claro su papel. Lejos de ser la sentencia de muerte para el capitalismo, se abre un nuevo capítulo en el que las mujeres puede redefinir el mercado laboral y quizás, incluso, ser los actores principales.