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¿Quién debe ser la Persona del Año de euronews? ¡Participa!

¿Ha sido el personaje que ha provocado el mayor impacto?

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¿Quién debe ser la Persona del Año de euronews? ¡Participa!

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¿Ha sido el personaje que ha provocado el mayor impacto? Quizás no sea tu favorito, pero sí la persona más influyente.

Desde euronews queremos preguntaros a vosotros, nuestros espectadores y lectores, seguidores y amigos, para que participéis en un debate en el que se elegirá a la persona del año 2016. Nuestra redacción propone a tres impactantes personajes y a una pareja sobre los que podréis exponer vuestros argumentos a favor y en contra sobre vuestra elección.

Está es la lista de los personajes seleccionados entre los que podéis elegir haciendo un click en la entrada de facebook que aparece debajo de cada candidato.

Una vez que hayamos recopilado el resultado de los 13 idiomas de euronews, sabremos quién consideráis que es la persona que más ha convencido más. El resultado lo anunciaremos el próximo 16 de diciembre.

Manuel Santos y Timochenko

A principios de octubre el nombre del presidente colombiano Manuel Santos fue pronunciado por el Comité Noruego del Nobel. Tras haber logrado negociar con éxito un acuerdo de paz que pusiera fin a la sangrienta guerra civil colombiana entre el gobierno y las guerrillas, Santos fue galardonado con el premio Nobel de la Paz.

Elegido presidente desde 2010 comenzó las conversaciones con las FARC un par de años más tarde. Una negociación que se prolongó durante cuatro años en los que se salvaron múltiples diferencias, hasta alcanzar un acuerdo que permitiera al país latinoamericano empezar de nuevo, con la reconciliación como primer paso para consolidar lo pactado. El trabajo de Santos se concentró en asegurar que ningún miembro de las FARC sería extraditado. Una medida arriesgada que generó muchas críticas porque se consideró que Santos lograba la paz a un precio muy alto. Esa determinación fue la que impulsó las conversaciones de la Habana hasta que se alcanzó el acuerdo.

Al contrario de lo que decidió el Comité del Premio Nobel de la Paz, no son pocos los que creen que el líder de las FARC Rodrigo Londono Echeverri, más conocido por el pseudónimo Timochenko debería haber compartido el Nobel de la Paz con Santos. El presidente colombiano inició las negociaciones pero fue Timochenko el que planteó los puntos cruciales en la negociación con una mentalidad abierta, el que convenció a los escépticos de que “entrarían en política sin armas, que lo cumplirían”.

Sin duda, este acuerdo, uno de los más longévos y esperados, también será recordado por no haber logrado la aprobación en referendum de la mayoría de los colombianos, lo que obligará en 2017 a retomarlo y realizar los ajustes que exige la sociedad civil.

Papa Francisco

Desde el momento en el que fue elegido, se supo que éste pontífice sería diferente. Se aseguró de que todos nos diésemos cuenta con su primera decisión: elegir que su nombre papal estuviera unido a la figura de San Francisco de Asis, protector de los pobres. Durante su mandato se ha esforzado por transmitir amor en la manera en la que lo hizo Jesús: de forma incondicional, un amor puro. Un amor que no entiende de color del color de la piel, de la salud o incluso de las creencias religiosas.

A principios de 2015, un desplazamiento forzado de personas que no se había registrado desde la Segunda Guerra Mudial provocó una tormenta política que ha estado marcada por el racismo, la xenofobia y el odio tanto en manifestaciones populares como en las urnas electorales. El pontífice optó por hacer un llamamiento para rezar y difundir amor como principales armas para combatir la tendencia negativa. Cuando los refugiados y migrantes llegaban en endebles embarcaciones a la isla griega de Lesbos, decidió visitarla y bendecir a los refugiados sin importarle si eran musulmanes. Incluso decidió llevarse a varias familias en su avión, ya que al ser el jefe de estado del Vaticano, les otorgó el asilo y les dio la oportunidad de tener una vida mejor en la “Tierra Prometida” que para ellos respresenta Europa.

Como apunte, el Papa Francisco ha visita en una sola ocasión Grecia y no fue a Atenas, sino que se dirigió al centro del problema: Lesbos. Pocos líderes mundiales darían ejemplo de esta forma. Y pocos Papa han logrado ser tan populares entre los practicantes cristianos ortodoxos.

Vladimir Putin

Considerado uno de los más poderosos, sino el mayor, líder político del planeta, Vladimir Putin dirige Rusia desde principios de este siglo. Es el artífice de haber sacado al glorioso imperio del estancamiento de la postguerra, desde el colapso, casi la bancarrota, a la recuperación de una superpotencia mundial.

Aunque no puede enorgullecerse de que la economía del país siga estando centrada en una oligarquía en la que los ricos controlan la mayor parte del mercado, mientras que la mayoría son pobres y tienen dificultades para llegar a final de mes. Moscú sigue teniendo pendiente la asignatura de la diversificación. Es un país que no podrá explotar y vivir eternamente de la venta de petróleo y gas natural.
El carácter de Putin se resume en lo que sentencia cada año: “es mejor tenerme como amigo que como enemigo”.

Es el principal y leal aliado del cuestionado Bashar al Assad, presidente de Siria, aunque Putin reconoce que en el futuro de Siria no está Al Assad. El enfrentamiento constante con Estados Unidos podría cambiar con el nuevo presidente Donald Trump, con el que ya ha habido un acercamiento que premoniza un cambio, sin arriesgar la capacidad de maniobra geoestratégica de Rusia.
Los combatientes y el apoyo de Rusia son las armas más creíbles de las que dispone en la actualidad el régimen de Damasco en el enfrentamiento que mantienen tanto contra los rebeldes opositores al régimen como contra las milicias islámicas. Siria se ha convertido en un campo de batalla para la diplomacia, en el que Rusia mueve los hilos que su presidente decide. El volátil Vladimirovich Putin se ha convertido en una de las mejores cartas a jugar , razón por la que 2016 ha sido su año y por lo que es posible que el año que viene también lo sea.

Donald Trump

Retrocedamos a hace 12 meses y preguntémonos si creíamos que Donald Trump podría llegar a ser elegido presidente de los Estados Unidos. En ese momento, algunos sí lo creyeron. Para empezar, contaba con un porcentaje de republicanos para los que era el favorito, y gracias a ellos superó las primarias de su partido. Gobernadores, senadores, congresistas… gente poderosa, es la que suele ganar las elecciones. Trump no se amedrentó y se dejó la piel para conseguirlo. Convirtió su candidatura en algo personal, y fue venciéndo uno a uno a sus rivales.

Fue superando una carrera de obstáculos que acabó llamado la atención de la candidatoa del partido democrático. Hillary Clinon tenía la experiencia, el apoyo político, el sistema estaba de su lado. Además contaba con el apoyo incondicional de un ex presidente y del actual presidente del país. Tenía el favor de los medios decomunicación, a ganadores de los Oscar, de los Grammy, todos apoyando su candidatura para que se convirtiera en la primera mujer presidenta de los Estados Unidos.

Por su parrte, Trump veía como los republicanos se apresuraban a abandonarle mientras aparecían pruebas de pasados abusos y ataque sexuales a mujeres. Sus opositores le acusaron de evadir impuestos. Comprobaron que no decía la verdad. Trump logró ofender a los veteranos de la guerra, las mujeres, las personas con discapacidades, los ecologistas, miembros de su propio partido, universitarios, votantes latinos, afroamericanos, y a toda la población del vecino México.

Parecía que era imposible que los estadounidenses fueran a votar a Donald Trump para que se convirtiera en el inquilino de la oficina más poderosa de la Tierra.

Pero lo hicieron, le votaron y Donald Trump dio la vuelta a las encuestas desfavorables en el último momento, convirtiéndose en el 45º presidente de los EEUU. Trump ganó porque su estrategia funcionó: olvidarse de los hechos, centrarse en el foco imediato, hacer que la gente no deje de hablar de tí y atacar los puntos débiles de tus oponentes, en el caso de Clinton, insisitir sobre su custionada deshonestidad. Donald Trump ganó porque hay más personas hartas de la élite de Washington, que hartas de las excentridades del magnate.