Última hora

Leyendo ahora:

Siria, una guerra sin fin


review

Siria, una guerra sin fin

Si toda guerra tiene sus símbolos, Alepo se ha convertido este año en el símbolo del interminable conflicto sirio. Alepo y sus niños mártires. Y éste, puesto que se trata de símbolos, dará la vuelta al mundo…

Omran tiene cuatro años. Ha sido rescatado de los escombros de su casa, que acaba de sufrir un bombardeo aéreo. Aturdido, herido, en estado de shock. Omran Daqneesh solo ha conocido la guerra. Su rostro es el de ese conflicto sin fin.

Con el apoyo de la aviación rusa desde finales de 2015, el régimen de Bachar al Asad se mantiene. Sin otearse salida alguna, la ONU no reacciona y las grandes potencias intentan un primer alto el fuego. Al Asad acepta la tregua propuesta por Washington y Moscú el 22 de febrero, pero de forma condicional.

“¿Cuándo habla Occidente de alto el fuego? se preguntaba retóricamente el presidente sirio Bachar al Asad. Creo que la respuesta es clara: cuando los rebeldes sufren y empiezan a ser derrotados. Lo primero, respecto a un alto el fuego, es que un alto el fuego se negocia entre dos ejércitos y entre dos Estados, pero nunca entre un Estado y unos terroristas”.

Durante varias semanas, los combates entre las tropas de Al Asad y los rebeldes van a apaciguarse. En el oeste de Alepo, la vida vuelve casi a la normalidad.

Es en este contexto que, convencido de su legitimidad, el régimen organiza unas elecciones legislativas. Un sonriente presidente sirio vota en este 13 abril. Como era de esperar, su partido obtiene el 80% de los votos. El escrutinio se organiza solo en los territorios controlados por el régimen.

Aquí están marcados en rojo en el mapa. Sin embargo, para sus aliados, la legitimidad de un presidente que controla menos de la mitad del país no queda en entredicho. Junto a Rusia, Irán entra en el conflicto tomando partido por Damasco.

No hay duda de que sin la aviación rusa, las tropas de Al Asad no habrían recuperado todos los territorios perdidos. En marzo, Vladímir Putin considera que la misión está cumplida y anuncia la retirada de una parte del contingente.

Pero mientras que al oeste de Alepo, algunos disfrutan del verano, o al menos en apariencia, al este, siguen resonando las bombas, los gritos de las mujeres y el llanto de los niños.Sorprendente contraste en un país más dividido que nunca en 2016, tras cinco años de guerra, y cuyo destino saca a relucir las más profundas divisiones en la comunidad internacional.

En septiembre, tras un maratón de negociaciones, John Kerry y Serguéi Lavrov vuelven a asumir la negociación de la tregua. Las posiciones entre Washington y Moscú siguen siendo irreconciliables, pero se logra un acuerdo.

“Creemos que el plan tal como se ha establecido, si se cumple, si se sigue al pie de la letra, puede suponer un punto de inflexión, y en consecuencia un cambio, decía el secretario de Estado estadounidense, John Kerry.”

El segundo alto el fuego entra en vigor el 12 de septiembre y solo dura unos pocos días. Después de varios incidentes, la aviación estadounidense reconoce haber bombardeado “por error”, a un grupo de soldados sirios. Días después de que el alto el fuego saltara en pedazos, un convoy humanitario de la Media Luna Roja es objeto de un ataque. Mueren 21 personas.

Y la guerra comienza de nuevo. A principios de octubre, las 250.000 personas atrapadas en Alepo se quedan sin el último gran hospital que había en esta parte de la ciudad, al ser destruído por un bombardeo. El hospital M10 queda fuera de servicio. La Organización Mundial de la Salud, (OMS) hace sonar la alarma.

Ante tal masacre, médicos, fontaneros, panaderos y maestros sirios se organizan en torno a una ONG. Se convierten en improvisados equipos de rescate. Son los llamados “cascos blancos” que salvan vidas bajo los escombros.

Mientras que Washington es elegido Donald Trump como nuevo presidente, lo que quizá podría marcar un cambio…

“Si va a luchar contra los terroristas, por supuesto, seremos aliados, lógicamente seremos aliados en ese sentido, con los rusos, con los iraníes, y con muchos otros países que quieren derrotar a los terroristas”, reaccionaba el presidente sirio Bachar al Asad tras la elección de Donald Trump.

Mientras que el equilibrio de fuerzas se vuelca a favor de Bachar al Asad en este final de 2016, las familias vuelven a Alepo, a los distritos recuperados por el gobierno.

Una de las ciudades más antiguas del mundo, que figura como Patrimonio Mundial de la Humanidad, no es más que una ruina. Son las ruinas de la Primavera Siria, los escombros de la diplomacia internacional.

En euronews estamos orgullosos de contar con periodistas en todo el mundo listos para presentarles los puntos de vista locales sobre las noticias internacionales. Lea más sobre este tema en la lengua en la que ha sido escrito.

Traducción automática

Traducción automática

Traducción automática

review

2016: un año marcado por el terrorismo