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La difícil tarea de António Guterres

En este momento suceder a Ban Ki-moon no será nada fácil para António Guterres.

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La difícil tarea de António Guterres

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En este momento suceder a Ban Ki-moon no será nada fácil para António Guterres.
El nuevo secretario general de las Naciones Unidas llega a la institución en uno de los momentos más duros. Sobre su mesa le esperan varios dosieres y ninguno de ellos fácil de resolver.

Uno de los principales problemas al que tendrá que enfrentarse es la guerra en Siria y todas las ramificaciones que el conflicto está provocando en el mundo. Las cada vez más deterioradas relaciones entre Rusia y los países occidentales, el terrorismo que sacude cada vez más lugares del planeta, el drama de los refugiados y la ola de inmigración africana y de Asia hacia Europa. Tampoco se podrá olvidar de la sistémica pobreza en el continente africano ni de la crisis medioambiental que amenaza a la Tierra.

Grandes desafíos para una ONU a las que todos miran buscando respuestas. El problema es que en los últimos tiempos las soluciones de la organización no han cumplido con las expectativas y muchos sienten que las respuestas de la ONU no han estado a la altura de la responsabilidad que tiene.

¿Cambiará la situación con Antonio Guterres?

Muchos piensan que el diplomático portugués es una esperanza para la organización.

“Creo que será mucho más sincero porque tiene un conocimiento profundo de los asuntos y de la compleja situación política del mundo. Creo que será capaz de empujar a la comunidad internacional para que se implique más y no se quede todo en retórica. Para que se hagan acciones concretas sobre el terreno con los pobres y los migrantes en el centro del debate y encontrando soluciones”, apunta George Joseph, de Caritas.

Este ex primer ministro portugués fue elegido con el voto unánime de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad. Sus primeras declaraciones demuestran que llega una nueva era a las Naciones Unidas.

“Con una visión inclusiva de los derechos humanos y con una mirada seria de los valores que representa, estoy seguro de que será posible revertir esta tendencia de deterioro que hemos estado viendo sobre este asunto a nivel internacional”, decía en un discurso ante el Parlamento portugués.

A pesar de su amplia trayectoria política, primero como primer ministro y después siendo Alto Comisario para los Refugiados durante diez años, Guterres no lo tendrá nada fácil darle un soplo de aire fresco a la ONU.

Existe el riesgo de que los miembros permanentes del Consejo de Seguridad le dicten la política que debe seguir.

Tendrá que hacer gala de sus mejores dotes negociadoras y de su más que probado pragmatismo.

Si lo logra podrá ser recordado como dos de sus predecesores más importantes, Boutros-Ghali y Kofi Annan, que gracias a su independencia dieron alas a la pesada y muchas veces ineficiente organización.