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La Policía de Chicago lleva años haciendo un uso excesivo de la fuerza, según el Departamento de Justicia

El Departamento de Justicia estadounidense ha acusado a la Policía de Chicago de llevar años haciendo un uso excesivo de la fuerza.

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La Policía de Chicago lleva años haciendo un uso excesivo de la fuerza, según el Departamento de Justicia

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El Departamento de Justicia estadounidense ha acusado a la Policía de Chicago de llevar años haciendo un uso excesivo de la fuerza. Es la conclusión a la que ha llegado tras una investigación en la que han dado sus testimonios centenares de policías, funcionarios y ciudadanos de Chicago y se han analizado miles de documentos.

“El Departamento de Policía de Chicago no da a sus oficiales el entrenamiento que necesitan para hacer su trabajo de manera segura, efectiva y dentro del marco legal. No recopila y analiza correctamente las informaciones, como datos sobre quejas de mala conducta y deficiencias de entrenamiento. Y no analiza adecuadamente si la fuerza utilizada es apropiada o lícita, o si el uso de la fuerza podría haberse evitado por completo”, ha señalado la fiscal general de Estados Unidos, Loretta Lynch.

“Creemos que el Departamento de Policía de Chicago está envuelto en un patrón o práctica de uso excesivo de la fuerza, que incluye la fuerza letal y la fuerza no letal. Este patrón incluye, por ejemplo, disparar contra personas que no representan una amenaza inmediata y utilizar el ‘taser’ contra personas por no seguir sus órdenes”, ha afirmado Vanita Gupta, asistente de la fiscal general y subdirectora de la División de Derechos Civiles.

La investigación sobre las prácticas de la Policía de Chicago comenzó en diciembre de 2015, tras hacerse público el vídeo de la muerte de Laquan McDonald, un adolescente negro de 17 años. La grabación muestra como el agente Jason Van Dyke le asestó 16 tiros, la mayoría cuando yacía inerte en el suelo. El policía ha sido acusado de asesinato en primer grado.

El caso desató una ola de indignación y protestas en una ciudad que vive un aumento de la violencia en sus calles, con cerca de 800 homicidios en 2016.