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Trump minimiza las críticas a su veto a la entrada de refugiados de países musulmanes

Donald Trump minimiza las críticas que ha desatado a nivel mundial el decreto que aprobó el viernes prohibiendo temporalmente la entrada en Estados Unidos a refugiados de siete países de mayoría…

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Trump minimiza las críticas a su veto a la entrada de refugiados de países musulmanes

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Donald Trump minimiza las críticas que ha desatado a nivel mundial el decreto que aprobó el viernes prohibiendo temporalmente la entrada en Estados Unidos a refugiados de siete países de mayoría musulmana.

- “Ayer tuvimos un día maravilloso en lo que se refiere a la seguridad interna. Algún día teníamos que dar este paso y nosotros decidimos darlo”, decía ante la prensa.

El alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos ha calificado de “ilegal” y “malvado” el veto de Trump a los refugiados, añadiendo que desperdicia recursos para la lucha contra el terrorismo.

Desde Alemania, la canciller Angela Merkel considera que “la batalla necesaria y decisiva contra el terrorismo no justifica de ninguna manera que los grupos de cierta creencia estén bajo sospecha general, en este caso, gente de creencia musulmana o de cierto origen. En mi opinión, este acto va en contra de los principios básicos de asistencia internacional para los refugiados y la cooperación internacional”.

A su estilo, a través de un tuit, Trump ha declarado que el caos registrado en los aeropuertos a raíz de su decreto lo provocaron las aerolíneas, los manifestantes y las lágrimas vertidas por un senador demócrata al protestar contra la medida.

En otro, minimizaba el caos: “Sólo 109 personas de 325.000 fueron detenidas y recluidas para ser interrogadas. Los grandes problemas en los aeropuertos fueron causados por el fallo del ordenador de Delta”…

Nuestro corresponsal en Washingon, Stefan Grobe, cuenta cómo ha sentado la última medida política del presidente en la capital estadounidense.

“La controvertida orden ejecutiva sobre la inmigración de Donald Trump ha provocado un caos legal que no se había visto en los últimos tiempos. La opinión pública es casi unánime: ha sido una política de aficionado. Trump está perdiendo capital político sin afrontar problemas más urgentes como el hecho de que los responsables de los ataques son extremistas formados en suelo estadounidense y sin ninguna conexión con el exterior. Después de todo, los autores de los ataques de Orlando, San Bernardino y Boston eran estadounidenses o residentes aquí y que no venían de ninguno de los países vetados por Trump.
Mientras tanto, no solo aumenta la ansiedad, sino el enfado en el Congreso, incluso en las filas republicanas. Sienten que están obligados a defender una política migratoria que no ha sido bien reflexionada. Ahora mismo no está claro si van a ayudar a Trump a arreglar el desastre o si le van a dejar solo. Una cosa está clara: los 100 días de gracia parecen haberse agotado”.