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El Tratado de Maastricht cumple 25 años

Maastricht dio su nombre al tratado que sentó los cimientos de la Unión Europea.

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El Tratado de Maastricht cumple 25 años

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Maastricht dio su nombre al tratado que sentó los cimientos de la Unión Europea. La pequeña ciudad holandesa de 120 mil habitantes, a caballo entre Lieja la belga y Aquisgrán la alemana, se ha convertido en un lugar simbólico del gran salto en la integración europea.
La firma tuvo lugar a orillas del Mosa, el río franco-belga-holandés, en la sede del gobierno provincial de Limburgo, el 7 de febrero de 1992. Los ministros de exteriores y de finanzas de los 12 Estados miembros de la entonces Comunidad Europea estamparon sus firmas en el Tratado de la Unión Europea, su nombre oficial.

Aníbal Cavaco Silva era a la sazón primer ministro de Portugal y presidente del Consejo Europeo: “Hoy, aquí en Maastricht se ha dado un nuevo paso histórico de la Europa que solidariamente estamos construyendo. El tratado que vamos a firmar representa un avance decisivo en la andadura hacia la Unión Europea, objetivo ambicioso de un proceso sin igual en la historia contemporánea.”

Fué un paso enorme hacia la integración política y económica de Europa ya que los 12 Estados miembros tuvieron que ceder preciadas partes de su soberanía. El tratado de Maastricht o de la Unión Europea, se basa en tres pilares: las Comunidades Europeas, la política exterior y de seguridad común, (PESC) y la cooperación policial y judicial en el ámbito penal, (antes Justicia y Asuntos de Interior)

El tratado introduce la ciudadanía europea en la legislación comunitaria; refuerza las competencias del Parlamento Europeo y crea la Unión Económica y Monetaría con el Euro como moneda. Convertido en el símbolo de una Europa cada vez más integrada, desde que llegó a los bolsillos de los europeos el uno de enero de 2002 el Euro sobrevivió a los embates de la crisis pese a la debilidad de la Unión Económica y Monetaria.

Pero ahora, nuevas tensiones dentro y fuera de las fronteras comunitarias vuelven a poner a prueba la solidez de la construcción europea. Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea: “Los que piensan que ha llegado el momento de deconstruir, de despedazar Europa, de subdividirnos por naciones, están completamente equivocados: no existiremos como naciones sueltas sin la Unión Europea.”