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¿Los riesgos de una invasión androide?


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¿Los riesgos de una invasión androide?

Basta pasar la mano ante el escáner y ¡hop! la puerta se abre. ¡Bienvenidos al futuro! Esto no es ninguna película de ficción… sino una oficina en Bélgica.

En NewFusion, empresa de marketing y tecnología, los trabajadores han aceptado voluntariamente colocarse un chip de Identificación por Radio Frecuencia (RFID) en la mano.

Vincent Nys, presidente y director general de NewFusion, compró el kit por Internet; y ocho de sus doce empleados se han implantado este pequeño tubo no más ancho que un lápiz que lleva un número de identificación único.

“Nos los instalamos nosotros mismos y lo controlamos todo. Pero, si algún día un gobierno lo introduce entre sus mercados o entre su gente, seguro que tendrá desventajas; por lo que hay que pensárse bien cómo proteger la privacidad, y la seguridad.. Y qué datos vamos a incluir.”

Dries Van Craen, ingeniero en NewFusion, ha diseñado el software que utiliza el chip. Ahora se pregunta qué otras aplicaciones tendrá esta tecnología en el futuro.

“Simplemente hay que escanear el chip para obtener su información personal. Por ejemplo, su canción favorita de Spotify se agrega a la lista de reproducción de la oficina combinándose con las de los demás. Una de las aplicaciones es este tablero personalizado te muestra lo que se puede hacer en pocas horas. Así que imagínese todo lo que se puede hacer en unos meses o en unos años con este identificador personal “.

Vincent Nys y quienes se han implantado el chip bajo la piel no solo abren la puerta de la oficina, sino que con una pasada de mano, también podrán hacer pagos como con una tarjeta sin contacto con un móvil inteligente.

“Por ejemplo, si usted toma el transporte público, necesita el abono transporte. Si toma prestado un libro de la biblioteca, necesita el carné. Cada tienda tiene sus tarjetas de fidelidad. Además de las diversas tarjetas bancarias (Visa, Mastercard, etc). Son muchas tarjetas. Si en vez de eso tuviéramos un solo identificador que se conectara con el mundo, entonces sería ideal “.

Pero no todo el mundo lo cree así. La Liga por los Derechos Humanos de Bélgica ha calificado la experiencia como “un peligro real” y un “medio de control” para los trabajadores en las oficinas.

Peter J. Bentley, profesor de Ciencias de la Computación en el University College de Londres, no cree que sea prudente el implante fijo de un chip en el cuerpo.

“La tecnología avanza muy rápido y por esa misma razón cuando uno construye su casa no es muy inteligente emplear las últimas tecnologías desde el suelo hasta el techo, porque en tres años, todo estará desfasado. Lo mismo se aplica a la tecnología que implantas en tu cuerpo, en tres años habrá caducado. Y creo que se puede vulnerar la identidad y la seguridad con este tipo de cosas. Entonces, ¿realmente queremos tener que extirpar e implantar nuevos chips cada tres años? Porque la tecnología seguirá cambiando constantemente.”

Cada chip cuesta unos 100 euros. En Europa, hubo experiencias previas de implantes subcutáneos en España en 2013. Y en 2015 una empresa sueca implantó un chip similar entre sus empleadores para poder acceder a la oficina y usar la fotocopiadora.

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