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La elección imposible de la mujer que regresó del mundo de los muertos


Turquía

La elección imposible de la mujer que regresó del mundo de los muertos

Escapó de la muerte en una de las peores estampidas que se recuerdan en la Meca, sin embargo, el precio que tuvo que pagar fue un largo secuestro y un tormentoso dilema: escapar significaría una condena a la pena capital para ella o para el padre de tres de sus hijos.

La historia del suplicio de Fahire Kara comenzó el 2 de julio de 1990, cuando viajó desde Turquía a la Meca junto a su marido, Abdulá. Ese día cambió sus vidas para siempre. Un movimiento de pánico entre la multitud que pasaba desde el túnel que unía la Gran Mezquita con el desierto de Mina desató una estampida de fatales consecuencias: hubo 1456 muertos, incluyendo 450 turcos.

Aunque estaba herido de consideración, Abdulá se lanzó sobre la montaña de cadáveres y cuerpos agonizantes que había en el túnel en busca de su esposa. Cuando la halló, estaba moribunda, balbuceando una plegaria… Al llegar los equipos de rescate, la pareja fue separada de nuevo. Abdulá fue llevado al hospital. A Fahire se la tragó la tierra.

Tras ser dado de alta, Abdulá volvió a realizar una espeluznante búsqueda de su esposa por morgues y hospitales, sin embargo, por mucho que lo intentó, no pudo encontrarla. Con el corazón encogido, regresó a Turquía y les comunico a sus 12 hijos la noticia de la muerte de su madre.

Muchos años más tarde, los hijos que Fahire dejó en Turquía escucharon rumores a propósito de una vendedora de souvenirs turca que vivía en Arabia Saudí y que contaba una historia increíble a los peregrinos: había sido secuestrada y pedía ayuda para contactar con su familia. Algo les dijo en su interior que aquella mujer podía ser su madre y contactaron con el periodista Müge Anli, que decidió investigar el caso.

Pronto supo que en Medina vivía un hombre yemení casado con una mujer turca. Al reconstruir la increíble historia de Fahire, descubrió que la pobre mujer era también presa de las leyes saudíes… Pero antes, contemos qué pasó aquel día que Fahire desapareció.

La magnitud de la estampida desbordó por completo a las autoridades saudíes, que hicieron un llamamiento a todos los trabajadores municipales de la zona para que ayudaran en la operación de rescate.
Esa fue la razón por la que un empleado del servicio de recolección de basuras llegó hasta Fahire. Al encontrarla agonizando se la llevó en brazos alegando que iba al hospital. En medio del caos y la desorganización, nadie dudó de sus palabras ni sospechó lo que se estaba fraguando.

Sin embargo, la mujer turca fue llevada a una casa de Medina donde permaneció encarcelada durante seis años. Su captor solo le permitió salir después de quedase embarazada y diera a luz al que sería el primero de los tres hijos que tuvo con su nuevo “marido”.

Cuando se enteró por televisión que la estaban buscando guardó silencio. No hizo nada para decir que ella era aquella mujer ni para contactar con su familia. ¿Por qué? Porque estaba atrapada por una “trampa” de las leyes saudíes. Si intentaba dejar su nuevo hogar, tendría que denunciar a su secuestrador, lo que desembocaría en una sentencia de ejecución pública para el padre de sus tres hijos más pequeños. Por otro lado, admitir el adulterio para salvarle se traduciría automáticamente en un castigo de lapidación para ella hasta la muerte.

La terrible historia de Fahire ha sido aireada por la prensa teniendo como telón de fondo la visita oficial del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, a Arabia Saudí. Según algunas fuentes, Erdogan habría hablado del asunto con el rey Salman, quien ya estaba al corriente del “problema”.