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La elección de la infanta Cristina

“Nací infanta y moriré infanta”, Cristina de Borbón es una mujer testaruda.

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La elección de la infanta Cristina

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“Nací infanta y moriré infanta”, Cristina de Borbón es una mujer testaruda. Nadie, incluso ni su padre, Juan Carlos, la pudo obligar a elegir entre su esposo, Iñaki Urdangarín, y sus derechos dinásticos. Sexta en la línea de sucesión al trono, está amparada por la Constitución española. El día de su matrimonio (1997), recibió como regalo del rey el título de duquesa de Palma. Un cuento de hadas que se convirtió en una pesadilla.

Porque el hombre con el que contrajo matrimonio por amor la llevó donde un miembro de la familia real jamás se habría imaginado: ante la justicia. Acusado en diciembre de 2011, Iñaki Urdangarín dijo lo siguiente antes de su primera comparecencia ante el juez de Palma en febrero de 2012:

“Comparezco hoy para demostrar mi inocencia, mi honor, mi actividad profesional”.

En abril de 2013, España quedó atónita. La prensa tituló “Su alteza, inculpada”. La infanta Cristina fue acusada por el juez de Palma de un presunto delito de complicidad en las actividades delictivas de su marido.
Cristina se refugió en su palacete de Pedralbes, en Barcelona.

Urdangarín obtuvo el permiso para declarar a puerta cerrada, pero el escándalo indignó a los españoles y el caso socavó aún más la credibilidad de la monarquía. La pareja quedó aislada de la familia real.

A pesar de los numerosos giros y recursos, el caso siguió su curso de la mano del juez de Palma, José Castro. Decidido a tratar a la infanta como a cualquier otro justiciable, Castro confirmó la acusación de fraude fiscal y de blanqueo de dinero en enero de 2014.

Cristina se mostró muy sonriente durante su comparecencia ante el juez por primera vez en febrero de 2014. Se desmarcó de la gestión de la empresa que compartía con su marido y dijo confiar plenamente en él.

En 2016 el matrimonio Urdangarín llegó al tribunal. Nada había podido romper la unión entre la infanta y su marido. Al contrario, Cristina se aferró a él todavía más.

Pero ello le costó romper la relación con su familia, con la que no tiene contacto, con su hermano, el rey, que le retiró el título de duquesa, y con su país, España, imponiéndose un lujoso exilio en Suiza.