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La reforma constitucional tallada por Erdogan


Turquía

La reforma constitucional tallada por Erdogan

Una reforma a la medida o la desmesura del poder de Recep Tayip Erdogan que él mismo definió de “buena para el pueblo y para el país con la que comenzaremos un nuevo periodo”. El presidente de Turquía someterá el texto en referéndum al pueblo turco en abril. Si es aprobada, le permitiría gobernar hasta 2019.

A dos meses de la votación, la reforma cristaliza las tensiones en el seno del parlamento entre los miembros del gobernante AKP y la oposición, principalmente, del partido Republicano. Los parlamentarios de ambos partidos llegaron a las manos durante las sesiones en la Cámara que precedieron su voto.

El gobierno estima que encauzaría un país cada vez más inestable. Estos son los principales cambios propuestos:

*-*El texto permite transferir al presidente el poder ejecutivo en manos, ahora, del primer ministro, un puesto que desaparecerá.

*-*El jefe del Estado podrá nombrar y destituir a sus ministros.

*-*Podrá intervenir directamente en el funcionamiento de la Justicia a través del nombramiento de cuatro miembros del Consejo de Jueces. Este órgano es el encargado de nombrar y deponer al personal del sistema judicial turco. El Parlamento elegirá, por su parte, siete miembros.

*-*El número de diputados pasará de 550 a 600.

*-*El presidente puede aislar al Parlamento gobernando por decreto e incluso abolirlo de un plumazo convocando nuevas elecciones.

Los diputados adoptaron los 18 artículos de la reforma el pasado 21 de enero gracias a una alianza entre el AKP y el partido de la derecha nacionalista. Ahora, solo queda el aval de una población en unos momentos en el que el presidente gana peso tras la intentona golpista de este verano.

La ola de arrestos que siguió al golpe no ha erosionado el apoyo de su base electoral aunque sí ha contribuido a polarizar aún más a la población. Esta división que se palpa en las calles donde se encadenan las manifestaciones.

El palacio presidencial que Erdogan inauguró en el inicio de último mandato, el más grande del mundo, refleja las ambiciones del hombre fuerte de Turquía que no ha dudado en apartar del poder a hombres de confianza que dejaron de serlo, como fue el caso de su primer jefe de gobierno, Ahmet Davutoglu.